15 de octubre de 2007

La Visión Profética de Moshé.

Cuando Moshé subió al cielo para recibir la Torá, vio a Hashem decorando las letras de la Torá con coronas (k´tarim).

Moshé preguntó: ¿Hashem, quién Te retrasó terminar la Torá?

Hay un adam ejad, una persona, Hashem contestó, que va a vivir al final de cierta generación. Akivá el hijo de Iosef es su nombre. De todos y cada uno de los puntos él va a ser capaz de innovar montañas y montañas de halajot.

Por favor, enséñame esa persona, pidió Moshé.

Ve a su generación. Le contestó HaShem.

Así hizo Moshé. Fue a la Yeshivah donde Rabí Akivá enseñaba, y se sentó al final de la octava fila. Sin embargo, no pudo entender la lección. Él se sintió débil.

Finalmente, la lección llegó a davar ejad (literalmente), una cosa donde los discípulos preguntaron a Rabí Akivá: ¿cómo sabe eso?

Rabí Akivá contestó: Halajá le Moshé mi Sinaí, recibimos la Torá del Sinaí a través de Moshé.
Moshé se sintió confortado.

Él (Moshé) dijo a Hashem: Si tienes una gran persona como ésta, ¿por qué Tú estás dando la Torá a través de mí? Dala a través de Rabí Akivá.

No digas nada, Hashem dijo. Esto surgió en Mis pensamientos ante Mí.

Entonces Moshé preguntó: Hashem, Tú me has enseñado su Torá. Por favor enséñame su recompensa.

Ve a su generación, le dijo Hashem.

Moshé fue a los días de Rabí Akivá y vio que la carne de su cuerpo estaba siendo pesada en una báscula de carnicero. Moshé preguntó: Amo del universo, ¿ésta es su Torá y ésta es su recompensa?

No preguntes más, Hashem le dijo nuevamente. Esto surgió en Mis pensamientos.
 

Las Letras Hebreas, materia prima.

El Kabbalista

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