15 de febrero de 2010

Kabalah sin Torah es a alma sin cuerpo, algo inmanisfestable.

“Un alma sin cuerpo físico no se puede manifestar y un cuerpo físico sin alma no podría existir. Los seres humanos fuimos creados con un propósito: ser cada vez mejores, más altruistas”

La Kabalah es la Sabiduría que puede librarnos de las dudas y del creer sin argumentación lo cual genera ignorancia, miedo, y finalmente egoísmo.

El desconocimiento de la sabiduría de la Kabalah fue y seguirá siendo la causa principal de que generaciones enteras busquen respuestas a sus interrogantes en la mística y en una intelectualidad sin corazón.

Dichas respuestas conducen a una pseudo-espiritualidad y a concluir que el mundo es caótico y regido por el azar. Así fue sistemáticamente desvirtuándose el judaísmo y provocando el desconocimiento de los objetivos de la Torá de Israel.

He visto muchas personas que se dicen llamar Estudiantes de la Sabiduria de la Kabalah, y desconocen por completo la Torah y su sentido llano, no estudian el Jumash, ni mucho menos los Profetas, ni leen los Escritos…  he visto además páginas de internet dedicadas a difundir información sobre esta Sabiduria, y no he encontrado en ellas ni una sola cita a ningun versículo del Tanak, ni referencia alguna a ningun texto tradicional, y peor aún he escuchado a personas decir que “la Kabala no tiene nada que ver con la Biblia”.

Esa es  Otra mala interpretación que desafortunadamente ha sido diseminada en esta generación  que “la Kabalah es de algún modo un cuerpo de conocimiento separado del resto de la Torárealmente no hay visión más simplista e ignorante que esta.

Kabalah no existe aparte del resto de la Torá. La Kabalah, es un aspecto de la Torá, el cuerpo es la ley, y el alma la Kabalah.

Así como es imposible imaginar un ser humano viviente con un alma sin cuerpo o un cuerpo sin alma, la Kabalah queda en estado virtual e impotente sin el estudio y práctica de los aspectos legales de la Torá.

Idealmente, los alumnos serios estudian simultáneamente la ley de la Torá, halajot,  el Talmud, el Pirke Abot, Midrashim, etc...  Y su dimensión interior, la Kabalah, el Zohar, Escritos del Arizal y Baal HaSulam.

Un cuerpo no puede vivir sin un alma. El alma es enviada de lo Alto para entrar al cuerpo, para adherirse y unirse al cuerpo en el misterio de la vida.

La  unión de cuerpo y alma es llamada Maasé Merkavá, los Trabajos de la Carroza, como es llamada la Kabalah y es considerada la dimensión más profunda de la Torá. A fin de acceder a este secreto de los secretos “el misterio de la unión de alma y cuerpo”  tenemos que estudiar a ambos.

Naturalmente, hay períodos en la vida en los cuales un aspecto de la Torá es más enfatizado que el otro. Éstas son cuestiones personales y particulares y no se puede delinear ninguna regla general. En general, para todo tiene que haber equilibrio, balance y unión. Tenemos que dedicarnos estudiar las leyes de la Torá y a comprender la sabiduría y la lógica que hay detrás de ellas. Pero simultáneamente, a fin de encontrar a Hashem, el Dador de las leyes, tenemos que estudiar Kabalah.

El estudio de la Torá reestructura nuestros procesos de pensamiento de acuerdo con la lógica inherente en ésta dada por Hashem. Los modelos innatos de pensamiento, paradigmas y marcos de referencia de la Torá se asimilan a nuestros intelectos y se reflejan en nuestras vidas.

En vez de proceder con un estilo lineal, como se acostumbra en la cultura occidental, el estudio de la Torá y la Kabalah procede de un modo asociativo e incluso circular. Uno estudia y luego repasa una y otra vez, cada vez agregando un estrato nuevo y más profundo de conocimiento.

De esta manera de estudio, la Torá Escrita, el Talmud, los códigos de ley judía, y la Kabalah, son vistos como un todo completo y abarcante. No se puede hacer ninguna separación entre las dimensiones legales del estudio y la práctica,  la Halajá, literalmente “el camino” y su contraparte espiritual. 
Los textos de ley talmúdica están intrínsecamente unidos con las enseñanzas de la Kabalah. Análogamente, la Kabalah no puede ser estudiada sin dedicarse al Talmud, sus comentarios, y los códigos legales.

Así, un estudiante de las leyes de la Torá debe comprender que existe una dimensión espiritual interior dentro incluso del más minúsculo aspecto de la observancia de la Torá. Inversamente, un estudiante excitado por el poder de las enseñanzas espirituales de Kabalah debe darse cuenta que la expresión más plena de estas enseñanzas llega en la observancia día por día de los preceptos, las mitzvot.

Así como el alma anima al cuerpo, la Kabalá le da vida a la Torá.

En el artículo anterior dijimos que la Torá es el documento recibido y transmitido por Moisés.

De las cuatro claves para la comprensión de la Torá, las tres primeras, el significado simple, el sentido alusivo y las lecciones morales, están básicamente relacionadas con el "cuerpo" de la Torá, con la forma. Este cuerpo, igual que el cuerpo humano, requiere de un alma para ponerlo en movimiento. La Kabalá es esa "alma", los misterios más profundos que abren los secretos más internos de la Torá. Como el alma de la persona, la Kabalá provee la atracción y motivación que llevan a la persona a buscar a Dios. Por extensión, la Kabalá también contiene la mística necesaria para motivar a la persona a desarrollar su potencial, a buscar más profundamente en la vida y en su significado.

Bibliografía.

Enseñanzas del Rabino Itzjak Ginsburg.
Esenanzas del Rabino Jain Zukerwar tzl.

14 de febrero de 2010

Brevisima Introducción al Estudio de la Torah.


La Torá y el Tanak.

La Toráh (palabra aceptada por la Real Academia Española como Torá) תּוֹרָה es una palabra hebrea que deriva de la raíz י.ר.ה Y.R.H que significa "acometer", "dar un tiro" y que en Hif'il הורה Horáh significa "dirigir el tiro", de ahí que el significado de Toráh como la guía para dar en el blanco y de ahí, se ha entendido como enseñanza, instrucción, o como ley en el mundo occidental. 

Se dice Torá por un mandamiento, o en su sentido más amplio, para designar a la totalidad de la revelación y Enseñanza divina al pueblo de Israel. Sin embargo en un sentido restringido, se refiere únicamente al texto de los cinco primeros libros de la Biblia.

En la Torá el Creador nos transmite la forma y el orden de cómo debemos salir de nuestras limitaciones, pues a través del estudio de la misma y de la aplicación de las mitzvót, nos brinda, si nos educamos verdaderamente a través de ella, una conciencia superior que nos mantiene alerta en todos los ámbitos de la realidad para prever y diluir cualquier manifestación egoísta en nosotros, y nos permite guiar nuestro deseo, voluntad y placer, hacia el bien colectivo "AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO".

Moshé recibió la Torá en el Monte Sinai en el año 2448 de la creación del mundo (1313 a.e.c.). La Torá que el Creador le entregó al pueblo de Israel, estaba escrita de manera tal que además de poder estudiarse mediante un entendimiento literal del texto, también era posible llegar a niveles más profundos de comprensión mediante otros sistemas interpretativos de las escrituras que no contradecían la literalidad del texto, sino que complementaban el entendimiento del mismo. Y así enseñaron Nuestros Sabios: "Setenta facetas tiene la Torá", y todas ellas son verdaderas y provienen de la misma fuente: el Creador del universo. 

La Sabiduría de Israel está compuesta por la tradición escrita: Torá shevijtáv y la tradición oral Torá shevealpé las cuales, en su conjunto, conforman el conocimiento judío.

La Torá de Israel, nuestra Sabiduría y tradición, se puede comparar a un gran prado con frondosos árboles, fuertes ramas y profundas raíces a través de las cuales extraen su vitalidad. Para que dichos árboles den su fruto, es preciso una elaboración en la que participen todos los elementos de nuestro prado. 


La semilla puesta en la tierra debe recibir luz y agua para, finalmente, dar su fruto.


Nos relata nuestra tradición que el hombre se compara a un árbol del campo. 


Para que el hombre pueda recibir, es necesario que transforme la materia prima del mundo mediante su trabajo. En el mundo no hay edificios ya hechos, sino que debemos construirlos; para comer pan debemos plantar, cosechar y luego hornear, etc. 


El Kadósh Barúj Hú nos dio los elementos básicos para poder completar la Creación. El Kadósh Barúj Hú nos dio la Torá, el plano, pero para extraer la Sabiduría contenida en la Torá debemos esforzarnos y extraer de nuestro interior, ayudados por la Torá, los frutos. Cuando la Torá no es trabajada y estudiada, es como quien tiene la semilla, la tierra y el agua, ya que todo está en potencia, pero para comer pan hace falta el trabajo del hombre. Y, a su vez, para que todos coman hace falta enseñar a arar, plantar, cosechar, hornear y saber dar. 



El vocablo prado, en hebreo pardés, alude al prado de la Sabiduría, dado que las iniciales de dicha palabra conforman las cuatro perspectivas a través de las cuales entendemos la Torá. La palabra pardés (huerto) está formada por las cuatro letras iniciales de los cuatro caminos interpretativos y de entendimiento de la Torá:

La "pe" es la letra inicial de la palabra peshat (literalidad), y hace alusión al entendimiento simple y literal del texto, tal como las palabras son entendidas en la vida diaria de la gente, Es exactamente lo que leemos o escuchamos sin segundas intenciones. Es la raíz de todas las formas de percepción.

La "resh" es la inicial de la palabra rémez (insinuación) y se refiere a un nivel de comprensión en donde las palabras y las letras son elementos que no necesariamente deben ser entendidos literalmente, sino que vienen a insinuarnos acerca de otras ideas y enseñanzas, las cuales hacen alusiones a cosas que las personas pueden comprender


En el pshat las ideas son expresadas en forma directa, detallada y explícita mientras que en el remez son mencionadas por la senda invisible de la insinuación, y, el entendedor ... entiende.

Estos dos caminos de entendimiento "cuidan" el interior de la Torá, ya que ocultan más de lo que revelan. Al entrar al laboratorio de un gran científico, sin el conocimiento de los códigos de su ciencia, poco y nada entenderemos a pesar de tener todo frente a nuestros ojos.

La "dálet" es la inicial de la palabra derash (interpretación) y hace referencia a un camino interpretativo no siempre literal, donde muchas veces distintas palabras o letras aparentemente innecesarias para la comprensión del texto, nos vienen a enseñar detalles del mismo que no están escritos claramente. Para conseguir este objetivo, se utilizan métodos como por ejemplo las referencias, las comparaciones entre palabras y versículos bíblicos, e incluso las analogías

Asimismo, otras enseñanzas son deducidas cuando en el texto bíblico, aparentemente, faltan letras o palabras que nosotros hubiéramos pensado que deberían estar escritas. Además, algunas veces aparecen letras escritas en un tamaño mayor o menor que el normal, y esto también es interpretado por nuestros Sabios. 

Aún más, en algunos lugares del Tanaj (Biblia), la tradición oral nos enseña que ciertas palabras deben ser leídas en forma distinta a como aparecen escritas en el texto (y en estos casos, en los libros impresos se escribe la palabra original como realmente aparece escrita y se aclara que debe ser leída en forma distinta). 

La letra sámej es la inicial de la palabra sod (secreto), pues este camino de entendimiento esotérico y místico, encierra los grandes secretos de D'os y de la creación del mundo. Aqui se busca un sentido oculto en el texto sagrado, el cual sólo podría encontrarse con el estudio de los textos originales en sus lenguas originales, es este el Nivel de la Kabalah, que define al sod como causa, ya que quien conoce la causa conoce la consecuencia, es decir el "secreto"

Mientras el pshat y el remez son para el principiante en cierto modo pasivos, el drash y el sod son decididamente activos; provienen de un imperativo totalmente conciente de la voluntad.

Cada una de estas perspectivas, a través de las cuales la Torá se expresa y manifiesta, no indica un cambio en la esencia interior de la Torá, sino en la forma en la que se presenta ante nuestra percepción y entendimiento. 


Después de la desaparición física de nuestro maestro Moshé, los Sabios de cada generación comenzaron a interpretar la Torá mediante las 13 reglas interpretativas que D'os le enseñó a Moshé. 

Estas reglas fijas de interpretación de las escrituras no estaban sujetas a distintas opiniones posibles de cualquier persona que quisiese entender los versículos de alguna u otra manera, sino que cada interpretación estaba sometida a una severa verificación por parte de todos los Sabios.

Las leyes sobre las cuales habían diferentes opiniones entre los Sabios eran sometidas a votación en el Sanhedrín (Suprema Corte Rabínica compuesta por los 71 Sabios más grandes de esa generación), fijando la halajá (ley) de acuerdo con la opinión de la mayoría.

Las enseñanzas de los Sabios de las generaciones precedentes tenían el primer lugar en importancia, pero además eran aprendidas nuevas leyes, y eran decretadas nuevas legislaciones. Y así ocurrió en la generación de los Anshé Kenéset Haguedolá (los 120 Sabios de la Gran Asamblea), en el siglo IV a.e.c.

Además, los Sabios de la Gran Asamblea cerraron la época bíblica, decretando que a partir de ese momento ningún libro más podrá ser introducido a la Biblia, quedando de esta manera el total de los 24 libros que conforman el Tanaj: los 5 libros de la Torá, los 8 libros de los Profetas y los 11 libros de los Ketuvim, como detallamos a continuación:

La Torá, Jumash(Pentateuco):

A su vez se subdividen en parashat (Parashiot, Secciones, que se estudian por semana) Si deseas leer el texto de la Torá, traducido al español haz click aquí: La Torah

Bereshit (Génesis) dividido en las parashiot: Bereshit, Noaj, Lej Lejá, Vaiera, Jaie Sará, Toldot, Vaietze, Vaishlaj, Vaieshev, Miketz, Vaigash, Vaiji.  Si deseas estudiar el libro haz click aquí: Sefer Bereshit

Shemot (Éxodo) dividido en las parashiot: Shemot, Vaerá, Bo, Beshalaj, Itró, Mishpatim, Terumá, Tetzavé, Ki Tisá, Vaihakel-Pekudei. Sefer Shemot
 
Vaikrá (Levítico) dividido en las parashiot: Vaikra, Tzav, Sheminí, Tazría-Metzorá, Ajarei Mot-Kedoshim, Emor, Behar-Bejukotai.Sefer Vaikra

Bamidvar (Números) dividido en las parashiot: Bamidbar, Naso, Behaalotejá, Shelaj Lejá, Koraj, Jukat, Balak, Pinjás, Matot-Masei. Sefer Bamidvar

Devarim (Deuteronomio) dividido en las parashiot: Devarim, Vaetjanán, Ekeb, Ree,  Shoftim, Ki Tetzé, Ki Tavó, Nitzavim, Vaielej, Haazinu, Vezot Habraja. Sefer Devarim
 
Los Neviim (Profetas):
Neviim Rishonim (Primeros Profetas)

6.    Iehoshúa (Josué)
7.    Shofetim (Jueces)
8.    Shemuel (Samuel)
9.    Melajim (Reyes)

Neviim Ajaronim (Últimos Profetas)

10.    Ieshaiahu (Isaías)
11.    Yirmiahu (Jeremías)
12.    Iejezkel (Ezequiel)
13.    Teré Asar (Doce)

El último libro de los Profetas se llama Teré Asar (Doce) pues, en realidad, el libro consiste en una recopilación de doce libros de profetas que por ser muy cortos han sido reunidos formando un solo libro.

Estos son los doce libros: 1) Hoshea - Oseas, 2) Ioel - Joel, 3) Amós, 4) Ovadiá - Abdías, 5) Ioná - Jonás, 6) Mijá - Miqueas, 7) Najum - Nahum, 8) Jabakuk - Habacuc, 9) Tzefaniá - Sofonías, 10) Jagái - Ageo, 11) Zejariá - Zacarías, 12) Malají - Malaquías.

Los Ketuvim

14.    Tehilim (Salmos)
15.    Iob (Job)
16.    Mishlé (Proverbios)
17.    Rut
18.    Shir Hashirim (Cantar de los Cantares)
19.    Kohelet (Eclesiastés)
20.    Ejá (Lamentaciones)
21.    Ester
22.    Daniel
23.    Ezrá y Nejemiá (Esdras y Nehemías)
24.    Dibré Haiamim (Crónicas)

La Mishná.

Como 500 años después de los Anshé Kenéset Haguedolá, vivió Rabí Iehudá Hanasí (s. II), que a la edad de 30-80 años después de la destrucción del segundo Templo Sagrado de Jerusalem fue instituido como jefe del Sanhedrín. 

La destrucción del segundo Templo (cien años antes aprox.) provocó que los Sabios se dispersen, que cada vez hubieran menos alumnos, y también que hubieran más discusiones legales entre los Tanaim. 

Es por eso que él entendió que había llegado el momento de escribir la Torá Oral, es decir, todas las enseñanzas que hasta ese momento fueron transmitidas en forma oral, para que no sea olvidada por el pueblo de Israel.

Rabí Iehudá Hanasí mandó a recopilar todas las palabras que enseñaron los Sabios desde la época de Moshé Rabenu hasta sus días, y comenzó a escribir la Mishná. Generalmente, en todas las halajot de la Mishná aparece el nombre del Sabio que enseñó esa halajá (llamado Taná), y cuando no aparece el nombre de ningún Taná, debemos entender que esa halajá está enseñada de acuerdo a la opinión del Taná Rabí Meir.

La Mishná está dividida en tratados ordenados en 6 sedarim (temas principales). Cada tratado está subdividido en capítulos, y cada capítulo está subdividido en halajot o mishnaiot. 

En general, la Mishná es una explicación de las 613 mitzvot escritas en la Torá, y en ella están incluidas las leyes que D'os le transmitió en forma oral a Moshé, así como también decretos y leyes de los Sabios.

Estos son los seis sedarim que componen la Mishná:

Zeraim: Leyes relacionadas con las labores agrícolas, principalmente de la tierra de Israel, las ofrendas y los diezmos de la producción que deben ser ofrecidos, y las leyes de las bendiciones. Este orden contiene los tratados de Brajot, Pe'ah, Demai, Kil'ayim, Shevi'it, Terumot, Ma'aserot, Ma'aser Sheni, Hallah, Orlah, Bikkurim.

Moed: Leyes relacionadas con los shabatot y días de fiesta y sus respectivas mitzvot (preceptos). Este orden contiene los tratados de Shabbat, Eruvin, Pesahim, Shekalim, Yoma, Sukkah, Beitzah, Rosh Hashanah, Ta'anit, Megillah, Mo'ed Katan, Hagigah.

Nashim: Leyes relacionadas con las obligaciones matrimoniales. Este orden contiene los tratados de Yevamot, Ketubot, Nedarim, Nazir, Sotah, Gittin, Kiddushin.

Nezikín: Leyes comerciales y judiciales. Este orden contiene los tratados de Bava Kamma, Bava Metzia, Bava Batra, Sanhedrin, Makkot, Shevu'ot, Eduyot,  Avodah Zarah, Avot, Horayot.

Kodashim: Leyes relacionadas con los sacrificios ofrecidos en el Templo. Este orden contiene los tratados de Zevahim, Menahot, Hullin, Bekhorot, Arakhin, Temurah, Keritot, Me'ilah, Tamid, Middot, Kinnim.

Taharot: Leyes de pureza e impureza ritual. Este orden contiene los tratados de Keilim, Oholot, Nega'im, Parah, Tohorot, Mikva'ot, Niddah, Makhshirin, Zavim, Tevul Yom, Yadayim, Uktzim.
 
Aqui te dejo el link de la Mishná completa (en Hebreo): La Mishná

El Talmud

Pero todavía quedaba algo por hacer. Por cuanto que la Mishná fue escrita utilizando un lenguaje corto y muy conciso, y sin explicaciones adicionales a la ley en sí, muchas veces era muy difícil entender las halajot que Rabí Iehudá Hanasí quiso introducir en ella. Y es por eso que se necesitó escribir un Talmud (estudio), es decir, un libro que devele y explique la profundidad de las palabras de la Mishná.

Así el Talmud es una obra que recoge las discusiones rabínicas sobre leyes judías, tradiciones, costumbres, leyendas e historias. El Talmud se caracteriza por preservar la multiplicidad de opiniones a través de un estilo de escritura asociativo, mayormente en forma de preguntas, producto de un proceso de escritura grupal, a veces contradictorio.

En el Talmud no sólo figuran distintas explicaciones sobre la Mishná, sino también otras enseñanzas que los Sabios posteriores a la época de Rabí Iehudá Hanasí (llamados Amoraim o Emoraim) fueron aprendiendo. En el Talmud también se encuentran muchas partes no legales, llamadas agadot, que encierran una gran enseñanza respecto del comportamiento ético o moral, así como también enseñanzas conceptuales. 

En aquellos tiempos habían dos grandes centros de Torá en el mundo, uno en la tierra de Israel y el segundo en Babilonia, y de hecho, dos Talmudim fueron escritos:

El de Jerusalem: Este Talmud es conocido también con el nombre de Talmud de Occidente (porque la Tierra de Israel está al oeste de Babilonia) o Talmud de la Tierra de Israel. Rabí Iojanán el hijo de Rabí Itzjak Nafjá era uno de los jóvenes alumnos de Rabí Iehudá Hanasí y comenzó a escribirlo junto con su cuñado, Rabí Shimón Ben Lakish (Resh Lakish), aunque sólo cerca del año 395 se finalizó la obra. 

El Talmud de Babilonia: Rav Ashí comenzó a escribir el Talmud Babilónico al final de sus días, y lo terminaron de escribir cerca del año 500, Mar Bar Rav Ashí, su hijo, y Rabiná, su alumno. 

La forma de estudio que utiliza el Talmud es muy particular, como ya se dijo está basada en un sorprendente sistema de preguntas y respuestas que hasta hoy en día es reconocido por su asombrosa profundidad, y por la agudeza de pensamiento que crea en quien lo estudia.

Los Sabios del Talmud prácticamente no dejan nada sin preguntar. Cuando ellos consideraron que la Mishná que se estaba estudiando contradecía (o aparentaba contradecir) a otra, ellos intentaban entender la diferencia existente entre ellas. Además, muchas veces se utilizan otras fuentes de los Sabios: por ejemplo, la Toseftá (agregados a la Mishná) y la Baraitá (enseñanzas de los Tanaim que no fueron incluidas en la Mishná). Todas estas fuentes son utilizadas por los Amoraim para complementar las enseñanzas de la Mishná, o bien para contradecirlas, y llegar a una conclusión correcta en el estudio. 

Así como la mayoría del Tanaj, la Mishná fue escrita en hebreo (fuente del idioma hebreo moderno), pero los Talmudim fueron escritos en arameo: el de Jerusalem en un idioma más puro y el de Babilonia en un idioma más popular.

Otras Fuentes.

Pero en realidad Nuestros Sabios, de bendita memoria, no sólo nos han legado la Mishná y los dos Talmudim. La literatura Rabínica, llamada post-bíblica, incluye una inmensa cantidad de material en variadas áreas.

Los Midrashim son comentarios de Nuestros Sabios, sobre algunos libros de la Biblia, y también existen distintos Midrashim sobre temas independientes. 

Los Midrashim se pueden dividir en dos grandes grupos:

Midrashé Halajá: Son los que hablan principalmente sobre temas legales, por ejemplo: Mejiltá (sobre el libro de Éxodo), Sifrá (sobre Levítico) y Sifré (sobre Números y Deuteronomio).

Midrashé Agadá: Son los que hablan principalmente sobre temas éticos y morales, por ejemplo: Midrash Rabá (sobre los cinco libros de la Torá y las cinco Meguilot: Shir Hashirim, Rut, Ejá, Kohelet, Ester), Tanjumá (sobre la Torá), Shojer Tov (sobre los libros de Salmos, Samuel y Proverbios), Pesiktá, Tana Debé Eliahu, Pirké Derabí Eliézer, etc., entre muchos otros. 

Además, se han escrito distintas obras que tratan sobre asuntos relacionados con la kabalá, por ejemplo: 

Séfer Yetzirá: "Libro de la Formación", es Atribuido a Abraham Avinu (s. XVII a.e.c.), es el título del libro más antiguo conservado en el esoterismo judío. Su texto críptico es una exposición en torno a la creación divina del mundo tomando como elemento formativo las 22 letras del alfabeto hebreo. No obstante, a pesar de esta característica a veces velada de su contenido, lo cierto es que cl Sefer Yetzieah deja siempre en el lector una huella de respeto y sorpresa cine emanan de la profunda sabiduría que encierra.

Séfer HaBahir: "Libro de la Claridad" es Atribuido al Taná Rabí Rabbi Nehuniah ben ha-Kanah (s. I), por lo que es  llamado "Midrash del Rabbi Nehuniah ben ha-Kanah"

Este libro se puede dividir en cinco partes. En la primera, "El primer verso de la Creación", se brinda una explicación de la primera parte del Génesis.

En la segunda, de nombre "Alef-Bet" da enseñanzas sobre el significado esotérico de las letras hebreas.

La tercera parte llamada "Las siete voces y el Sefirot" trata sobre la "voz" divina.

"Los diez Sefirot" es el nombre de la cuarta parte que brinda explicaciones sobre el por qué del nombre "Sefirot" y su naturaleza.


La última parte "Misterios del Espíritu" entre otros asuntos trata sobre la reencarnación.

Séfer HaZóhar: Atribuido al Taná Rabí Shimón Bar Iojai (s. II), y compilado por su discípulo Rabí Abá. En general, esta obra está escrita siguiendo el orden de la Torá, pero también contiene varios subtemas

El libro del Zóhar recoge la Sabiduría Interior de Israel, la Kabalá, transmitida por los Sabios de la Mishná (compilación de la tradición oral de Israel) hasta el tanaíta Rabí Shimón Bar Yojái, siglo II de la e.c. El término zóhar implica dos aspectos: brillo y esplendor (de la plenitud de la Luz), y también cuidado y advertencia (lehizahér), ya que para recibir y transmitir la Luz es necesario un sumo cuidado en nuestros actos e intenciones.

Los Saboraim y los Gueonim

Desde la época del Talmud Babilónico (s. V), hasta aproximadamente el siglo X, todos los grandes Sabios de la Torá, estaban concentrados en las distintas ciudades de Babilonia. Los Sabios que vivieron después de la época de los Amoraim fueron llamados Saboraim, y a ellos les sucedieron los Gueonim. Durante todo este período los Sabios de Israel fueron profundizando en el estudio del Talmud, y fueron escritas varias obras de gran importancia, entre ellas:

Séfer Hasheiltot: Uno de los primeros códigos de ley judía, basado en la Torá, escrito por Rab Ajái Gaón de Shabjá (680 - 752 aprox.). El autor fue uno de los líderes de la ieshivá de Pumpedita durante este período. 

Halajot Guedolot: Una de las más tempranas codificaciones de las leyes del Talmud. La mayoría de las autoridades suponen que este trabajo anónimo fue escrito por Rabí Shimón Kaiará, un estudioso de Botzrá en Babilonia, alrededor del año 750. 

Séfer Haemunot Vehadeot: Esta importante obra es, de hecho, el primer libro sobre ética, moral y filosofía judía. Fue escrito por Rabenu Saadiá Gaón (892 - 942), el jefe de la ieshivá de Sura y una de las figuras más grandes de la época de los Gueonim. 

A pesar de que hasta ese momento todos los Sabios estaban concentrados en las ciudades de Babilonia, como recordamos antes, un día ocurrió algo que provocó que ese centro de Torá empiece a desplazarse hacia otras tierras. 

Un día, cuatro grandes sabios de aquella generación se embarcaron hacia tierras lejanas para recolectar dinero de la comunidad judía que vivía fuera de Babilonia, para la mitzvá de hajnasat kalá (ayudar a parejas que debían casarse pero carecían de medios). Pero todo no fue como había sido planeado: el barco en el cual se habían embarcado fue capturado por piratas, y ellos fueron vendidos como cautivos. Rabí Shemariá fue vendido en Egipto, y después de ser rescatado fundó una Ieshivá en la ciudad de Alejandría, Rabí Jushiel (el padre de Rabenu Jananel) fue vendido en la zona de Túnez en la que también fundó una Ieshivá, y Rabí Moshé Berabí Janoj fue vendido en España donde fue rescatado por la comunidad de la ciudad de Córdoba.

A partir de ese momento se dispersaron las fuentes de Torá por todo el mundo, y el distanciamiento geográfico entre ellas provocó que con el correr del tiempo existan diferencias en las costumbres de las distintas comunidades, en la forma de estudiar la Torá, y en la forma de codificar las partes legales del Talmud.

Los Rishonim.

 A partir del siglo X aproximadamente, comienza la época de los sabios llamados los Rishonim. En el transcurso de esta época que tiene una duración de unos 600 años, los distintos Sabios siguieron profundizando en el estudio de todas la áreas de la Torá Escrita y Oral, y se escribieron toda clase de trabajos, ya sean comentarios sobre la Torá, sobre el Tanaj, sobre el Talmud y la halajá, sobre ética, moral y filosofía, y también sobre la kabalá. 

Entre los más grandes Rishonim se encuentran:

El Rif: Rabí Itzjak Alfasi (1013 - 1103) vivió en Marruecos y escribió un importante código legal en el cual son resumidas todas las partes legales del Talmud.

Rashí: Rabenu Shelomó Itzjaki (1040 - 1105), nació en Troyes, Francia. Él estudió en Mainz y en Worms, y luego retornó a su ciudad natal en el 1065. Allí, su ieshivá se convirtió en la más notable de Europa, pero debido a las persecuciones que acompañaron a las Primeras Cruzadas, él mudó su ieshivá a Worms. Sus comentarios a casi toda la Biblia y el Talmud son famosos por su profunda simplicidad y su gran magnitud. 

Los Tosafot: Los Tosafot fueron escritos en las Ieshivot de Europa Occidental durante una época que se extendió por más de 200 años, por distintos Sabios entre los cuales se encuentran los descendientes y alumnos de Rashí. Entre los más famosos tosafistas se encuentran: el Rashbám (Rabí Shemuel Ben Meir, 1080 - 1160), y su hermano Rabenu Tam (Rabí Iaacov Ben Meir, f. 1171), nietos de Rashí; Ri Hazakén (Rabenu Itzjak Ben Shemuel, f. 1240), bisnieto de Rashí y el Maharam de Rotemburg (Morenu Harav Rabí Meir, 1215 - 1293). Al comienzo, los tosafot eran notas y comentarios sobre las explicaciones de Rashí al Talmud, pero con el correr del tiempo estas explicaciones se fueron agrandando, y los Tosafot se convirtieron en un comentario profundo e independiente sobre el Talmud Babilónico.

El Rambam: Rabenu Moshé Ben Maimón (1135 - 1204), también conocido como Maimónides. El Rambam escribió un famoso comentario sobre la Mishná, además de una obra básica dentro del pensamiento judío llamada "Moré Nebujim" (Guía de los Perplejos). Forzado a escaparse de su España natal por las persecuciones, el Rambam eventualmente se asentó en Egipto, en donde comenzó a trabajar en su famoso "Mishné Torá", una enorme compilación de las leyes del Talmud. Él era considerado uno de los médicos expertos más famosos de su tiempo, sirviendo como médico personal de Saladino, el sultán de Egipto y Siria. 

El Rosh: Rabenu Asher Ben Iejiel (1250 - 1327). El Rosh nació en Alemania, y allí estudió junto a su maestro el Maharam de Rotemburg, hasta que llegó a ser uno de los más grandes sabios de su generación. Luego se trasladó a la ciudad de Toledo, España, donde fue recibido con gran júbilo por toda la gente, y allí se desempeñó como Rabino y Juez Supremo de la Corte Rabínica de esa ciudad, hasta su fallecimiento. El Rosh escribió varias obras entre las que se encuentra una imponente codificación de todas las partes legales del Talmud.

Rabí Iaacov Baal Haturim: Rabí Iaacov Ben Asher (1275 - 1348), fue uno de los hijos del Rosh y en el campo de la halajá escribió una monumental obra llamada "Arbaá Turim" (Cuatro Columnas), pues está dividida en cuatro partes: 

1.    Oraj Jaim: Leyes relacionadas con las obligaciones diarias, de los shabatot y de los días de fiesta.
2.    Ioré Deá: Leyes relacionadas con distintas clases de mitzvot, por ejemplo: cashrut, pureza familiar, duelo, etc.
3.    Even Haézer: Leyes relacionadas con las obligaciones matrimoniales.
4.    Jóshen Mishpat: Leyes comerciales y judiciales.

La Generación de la Transición.
Más de mil años habían pasado desde que se escribió el Talmud, y a pesar de que en su momento todos los judíos del mundo aceptaron los dictámenes legales del Talmud, mucho se había escrito respecto de ellos, y eran tantos los libros que la persona debía estudiar para llegar a una conclusión legal clara, que eso era prácticamente imposible para la mayoría de las personas. Pero la misericordia Divina nunca ha abandonado a su pueblo Israel, y es por eso que en ese tiempo, nos mando a uno de los más grandes sabios que nuestro pueblo ha conocido:

Rabí Iosef Karo nació en Toledo, España en el año 1488, y por el exilio del año 1492, se trasladó con su familia a Portugal. Después de pasar por varias ciudades, y adquiriendo una reputación mundial como autoridad en la ley judía, se asentó en la tierra de Israel, donde sirvió como Rabino de la ciudad de Safed, falleciendo en el año 1575. Al ver el enorme legado que nos dejaron los Rishonim, Rabí Iosef Karo decidió escribir su recopilación como un comentario al libro Arbaá Turim, y lo llamó: "Bet Iosef". Este libro es considerado uno de los clásicos más importantes de la ley judía. Más tarde decidió escribir el "Shulján Aruj" que es un resumen de todas las conclusiones legales que escribió en el Bet Iosef.

Sin embargo, como explicamos anteriormente, el distanciamiento geográfico entre las distintas comunidades judías del mundo provocó, que con el correr del tiempo existan diferencias en las costumbres, en la forma de estudiar la Torá, y en la forma de codificar las partes legales del Talmud. De hecho, en las tierras del oriente medio, Noráfrica y España fueron más consideradas las opiniones del Rif, del Rambam y del Rosh, mientras que en las comunidades de Europa tomaron más en cuenta a las opiniones de Rashí y los distintos Baalé Hatosafot, y es por eso que al ver que los dictámenes del Shulján Aruj no coincidían siempre con las costumbres de los judíos ashkenazim, Rabí Moshé Iserles, decidió completar la obra de Rabí Iosef Karo, escribiendo sus dictámenes no como un libro por separado sino en forma de notas sobre el Shulján Aruj. 

El Ramá: Rabí Moshé Iserles fue una de las autoridades halájicas más grandes de su tiempo. Él nació en Cracovia en el año 1540, y se convirtió en uno de los miembros de la Corte Rabínica de esa ciudad apenas a la edad de 25 años. Al ver la monumental obra de Rabí Iosef Karo en sus libros Bet Iosef y Shulján Aruj, él consideró que ya no existía la necesidad de escribir un resumen general de todo el proceso halájico partiendo desde las fuentes talmúdicas, y es por eso que sólo escribió sus dictámenes en forma de breves notas llamadas Darjé Moshé (sobre el Tur y el Bet Iosef) y Mapá (sobre el Shulján Aruj). Rabí Moshé Iserles falleció a la edad de 33 años en el año 1573.

Pero en esos tiempos no sólo vivieron estos gigantes de la Torá. Esa generación también conoció al gran Maestro de la llamada kabalá moderna: 

El Arizal: Rabí Itzjak Luria Ashkenazí, originario de una familia polaca, nació en Jerusalem en el año 1534. A la edad de ocho años fue reconocido como un prodigio, sobrepasando a todos los rabinos de Jerusalem en sus conocimientos. Su padre murió alrededor de ese tiempo, y con su madre se mudaron a Egipto, en donde vivió con su tío, Rabí Mordejai Frances. Allí, el Arizal estudió con el Radbaz y su sucesor, Rabí Betzalel Ashkenazi. Después de pasar siete años de meditación en una isla del Nilo, él retornó a Safed, en donde ganó gran reconocimiento como maestro kabalista, falleciendo en el año 1572. Sus enseñanzas fueron escritas por su discípulo Rabí Jaim Vital.

Los Ajaronim.

Los Sabios que vivieron a partir del siglo XVI y hasta nuestros días son los llamados Ajaronim. Al igual que los Rishonim, los Ajaronim, se han dedicado al estudio de todas las partes de la Torá. Entre los últimos Sabios con los que ha contado nuestro pueblo, se encuentran: 

Rabí Iosef Jaim: Este gran sabio y kabalista nació en el año 1835, y vivió en la ciudad de Bagdad, falleciendo en el año 1909. Entre sus numerosas obras cabe mencionar una síntesis de las leyes del Shulján Aruj llamado: "Ben Ish Jai", y un libro de preguntas y respuestas llamado: "Rab Pealim". El Jafetz Jaim: Rabí Israel Meir Hacohén (1839 - 1933). Fue llamado así después de escribir su primer libro que trata sobre las leyes de lashón hará, y fue famoso por su extrema humildad y sabiduría. Escribió muchos trabajos, entre otros un comentario al Shulján Aruj - Oraj Jaim llamado: "Mishná Berurá". 

Rabí Iaacov Jaim Sofer: Este gran sabio y kabalista nació en Irak en el año 1870. Luego se trasladó hacia Jerusalem, falleciendo en el año 1939. Entre sus trabajos se encuentra el famoso comentario al Shulján Aruj - Oraj Jaim y Ioré Deá, llamado: "Kaf Hajaim". 
El Jazón Ish: Rabí Abraham Ieshaiahu Karelitz (1878 - 1953), fue conocido con el nombre de su profundo trabajo sobre el Talmud llamado "Jazón Ish". Él se asentó en la tierra de Israel en el año 1933, y su casa en la ciudad de Bené Berak, se convirtió en la casa de miles que buscaron su guía y sus consejos.

Como vemos, durante toda la historia de la Torá y el judaísmo, los grandes sabios de nuestro pueblo, siempre tuvieron el afán de develar las profundas enseñanzas de la palabra de D'os. Ya sea en el área de la Torá Escrita y la Biblia, o en el campo del Talmud y la halajá; ya sea a través del pensamiento ético-moral de la filosofía judía, o mediante las partes esotéricas de nuestra Torá, cada Sabio ha encontrado un lugar propio para transmitir su entendimiento particular de la palabra de D'os, a las personas de su generación así como de las generaciones posteriores.


Bibliografia:


Introducción al Estudio de la Torah. Rabbi Yochanan Ben Ya'acov
La Percepción Judia de la Realidad. Rabbi Jaim Zukerwar Tzl.
La Esencia, el Infinito y el Alma. Rabbi Jaim Zukerwar Tzl.