23 de septiembre de 2008
Rabi Akivá.
Llegó de visita Papus ben Yehudá y encontró a Rabí Akiva que reunía a distintos grupos y les enseñaba Torah. Le dijo: Akiva, ¿es que tú no le temes a la Orden del Imperio? Este le contestó:
Te lo explicaré por medio de una fábula: Un zorro estaba caminando por la vera de un río y vio peces que corrían de un lado a otro. Les preguntó el zorro: ¿De qué estáis huyendo? Ellos le contestaron: Huimos de las redes que los hombres echan al agua. El les dijo: Por que no saltáis a la tierra de tal forma que ustedes y yo podamos vivir juntos así como han vivido nuestros antecesores. Ellos le contestaron:
¿Eres acaso tú el que llaman el más inteligente de los animales? ¡no eres más que un estúpido! Si nosotros tememos que nos pase algo en el elemento en que estamos acostumbrados, más peligroso aún será vivir en el elemento en el que hemos de morir.
Esta es nuestra situación cuando estamos sentados y estudiamos la Torah, que sobre ella está escrito: Porque ella es tu vida y la longitud de tus días (Devarim 30:20), si nosotros la hemos de negar será aun peor.
Se cuenta que después de un breve tiempo Rabí Akiva fue arrestado y echado a una prisión, y Papus ben Yehudá fue también arrestado y encarcelado junto a él.
Rabí Akiva le preguntó: ¿Papus quién te trajo aquí? Este le contestó: “Bienaventurado Rabí Akiva, que te preocupaste en el estudio” de la Torah ¡Ay de Papus que se ocupó sólo de cosas mundanas!
Cuando Rabí Akiva fue llevado a la ejecución, era la hora del “Shemá” y los romanos desgarraban su carne con pinzas de hierro este recitaba el “Shemá” recibiendo sobre si el reino de los cielos.
Le preguntaron sus alumnos: ¿Maestro hasta tal punto? Este les contestó: -urante toda mi vida siempre estuve preocupado por el versículo, “con toda tu alma”. Yo me preguntaba: ¿Cuándo tendré la oportunidad de cumplir con ese precepto? Ahora que tengo la oportunidad acaso no he de cumplirlo.
Y él prolongó la palabra "Ejad" (Único) hasta que expiró. Salió una bat kol y dijo: Bienaventurado Akiva que tu alma ha partido con la palabra “Ejad”.
Berajot 61b
10 de septiembre de 2008
Los Pilares I.
Shimon el Justo.
Este Post es dedicado a un buen amigo.
Aunque de Él sabemos con certeza en que época vivió, conocemos que era uno de los miembros más jóvenes de la Gran Asamblea y que fue un gran hombre. El Talmud (Yomá 69a) nos dice que el Sumo Sacerdote Shimon el Justo, se puso a la cabeza de un grupo de Sacerdotes a caballo y les condujo ante Alejandro Magno, lo que causo a este tal impresión que de enemigo del pueblo hebreo se transformo en su protector.
Un antiguo poeta Judío de Nombre Ben Sira (cuyo texto solo conservamos en su traducción al griego), escribió sobre él:
Y muchas anécdotas nos cuenta la tradición sucedieron con respecto a él, y en el curso de sus cuarenta años en los cuales ejerció su ministerio en el cargo de Sumo Sacerdote, pero volvamos a sus palabras, tres pilares, esta máxima tiene valor universal, parece que ningún otro hombre pronunció una máxima de tanto alcance, puesto que el origen, la meta final, y la existencia del mundo están contenidos en este enunciado.
La Torah, El mundo fue creado para estudiar y difundir la Torah, para publicar la existencia del Creador por medio de la Tefilah y para poder hacer bondad, por ello ocupa el primer lugar de las tres.
Comenta el Talmud con respecto a la creación del Mundo: El sexto día fue recalcado con lo que se denomina “Hei Hayedia” (el día por excelencia), ya que el sexto día de la Creación se relaciona con el día 6 de Siván, día en que el pueblo de Israel recibiría la Torá en el Monte de Sinai y al que el Creador le antepuso la advertencia de que si el Pueblo de Israel no aceptara la Torah (después que todos los demás pueblos la rechazaron, con diferentes excusas) el Mundo se destruiría, pues el Mundo sin Torah seria como un instrumento sin manual, ya que el Mundo fue creado sobre la base de la Torah y para la Torah.
La Torah al no ser un efecto sino la razón de la Creación, no depende de la misma ni de su tiempo lo que le da su aspecto eterno e incambiable, los tiempos cambian, las generaciones se continúan, las cosas desaparecen pero la Torah perpetúa (para profundizar en esto vallan a los post La Torah y La Cadena de la Tradición y vuelvan)
Estudiar la Torah es una mitzvá específica ordenada por la propia Torah, de la cual todos somos responsables.
El Talmud relata que una de las preguntas formuladas al alma del hombre en el mundo venidero será. ¿Kavata ítim la Torá? "¿Has establecido tiempo para la Torá?"¿Dedicaste dos o más noches por semana a estudiar? ¿Pasaste los sábados por la tarde con un volumen de Torá? Cierto, estás muy ocupado y tienes otras preocupaciones. Pero ¿no pudiste "robar" (Kavata puede tener, también, este significado) un poco de tu tiempo de tu vida social y de negocios para dedicarlo a estudiar la Torá? Las palabras hebreas Kavata itim la Torá, podrían ser literalmente traducidas como "¿fijaste tiempos para la Torá?
Casi siempre escuchamos “La Torah debe adaptarse a los tiempos que corre” Muchos sostienen que la Torah y sus enseñanzas deben ser modeladas y modificadas de acuerdo con las condiciones modernas y ajustarse a la época actual.
El propósito del estudio de la Kabalah es precisamente todo lo contrario, modelar los tiempos conforme a la Torah, transformar nuestro medio hasta que se asiste a las enseñanzas divinas; elevar las condiciones prevalecientes al nivel de la Torah, en lugar de bajar las enseñanzas de D-s a los niveles corrientes, esto es fijar tiempos para la Torah.
Sobre el Culto, no es que Hashem necesita ser publicado, Di-s es Omnisapiente y Omnipresente, nada Le falta (Sefer Avodat HaKodesh), Así que no podemos decir que Él precise de ni nuestras oraciones, ni de nuestras alabanzas. Acerca de las verdaderas “alabanzas” hablaremos más adelante.
El humano se relaciona con sus hechos; de la misma manera que las pinturas definen al pintor, el rezo, el contacto con Hashem, la dependencia, definen a la persona.
“Más de lo que la ternera quiere mamar de la vaca, quiere la vaca dar de mamar a la ternera”, con esas palabras nuestros Sabios definen la relación entre el maestro y su alumno, asimismo podríamos determinar el deseo del Creador de agraciarnos con Su bondad. Rabí Moshé Jaim Luzzatto mas conocido como Ramhal en su obra Dérej Hashem dictamina que la persona fue creada para reconocer a su Creador y agradecérselo.
El “servicio de D-s” fundamental que podemos realizar en la actualidad, es la plegaria. A través de ella el hombre puede estar en comunión con el Todopoderoso, sentir verdaderamente su presencia y elevar su alma hasta los más altos niveles.
El vehículo para el logro de todo esto es el texto de nuestras oraciones: estas son las sagradas palabras de los profetas y los Salmos, los cuales contienen una inagotable riqueza de significado e inspiración, todo estudiante de Kabalah entiende esto.
Rabí Jaim de Volozin, discípulo del Gaón de Vilna, señala que la plegaria tiene una función trascendente de proporciones cósmicas: unir el mundo inferior con el mundo superior. En ese misterioso dominio del ser esencial que rodea la estructura espiritual del universo, hay consideraciones que requieren una relación dinámica entre nuestro mundo de apariencia y el mundo del ser puro.
La Torah es el canal a través del cuál tiene lugar el movimiento del Cielo hacia la Tierra. En la plegaria tenemos el movimiento inverso: las aspiraciones humanas se elevan desde las esferas inferiores hacia las superiores.
Si ésta es la función vital de la plegaria y sus componentes las inspiradas expresiones de nuestros profetas, cuán presuntuosas e ignorantes resulta para cualquier grupo de hombres, guiados por un positivismo superficial por una parte, y ciertos cánones racionalistas del siglo XIX por la otra, suprimir, distorsionar y alterar arbitrariamente nuestras plegarias tradicionales.
En hebreo, la palabra Tefilá deriva de la palabra palel, que significa “unión” Tosafot en Pesajím 5:9. Rezando, el justo se conecta con Di-s (según el grado de sentimiento del alma y su poder de comunicación) Esos factores determinan la “cercanía” del nexo entre uno y Di-s.
Más bien, las palabras de alabanza que recitamos del Sidur sirven para recordar al judío que es Di-s, nuestro Padre y Rey, quien concede nuestros deseos. Tal como un súbdito alaba al Rey antes de formular un pedido, así también el judío inicia la plegaria formal con la alabanza apropiada de Di-s Berajot 30a.
Para el Justo, la plegaria es el nexo más cercano que él o ella tienen con Di-s. La plegaria puede alterar el curso de la vida de la persona, acercar más al Justo a su Creador, y proveernos de nuestras necesidades y deseos.
La plegaria es un maravilloso regalo de Di-s.
No había aún árbol alguno en la tierra v ninguna hierba germinaba todavía porque Ha-Shem D-os no había enviado lluvia sobre la tierra y no había hombre que la labrase (Gén. 2,5)
Este versículo describe el estado de la tierra en el sexto día antes de la creación del hombre. Aunque la tierra “se cubrió de vegetación” en el tercer día (ibíd. 1:12), esta se mantuvo apenas por debajo de la superficie y no emergió hasta el sexto día. ¿Por qué? Porque D-os no había enviado lluvia sobre la tierra. Y sin lluvia no puede haber vegetación. La razón por la que no envió lluvia fue porque no había hombre que labrase la tierra, nadie que apreciara la necesidad de la lluvia. Pero cuando Adam fue creado, reconoció que la vida (vegetación) no podía sobrevivir sin ella. Oró y la lluvia cayó, haciendo que los árboles y la vegetación brotaran (Rashí)
El mundo comenzó con una oración en seis días D-os creó y moldeo las maravillas, del cielo y de la tierra y la abundancia de esto, sin embargo. Todo se mantenía dormido, congelado y sin desarrollo hasta que hubo oración.
Ya’akov era un poderoso guerrero, aunque sabía que D-os y no el hombre hace la guerra. El arma más potente del hombre es la oración. En su lecho de muerte, Ya’akov contaba que conquistó Shejém be-jarbí ub-kashtí.., “con mi espada y con mi arco” (Gén. 48,22), lo cual el Tárgum Onkélos interpreta como bitzlótí u be ba'utí.., “Con mi oración y con mi súplica”.
El Maharál en su Gúr Arié explica que la oración del justo es parecida a una “espada” que “atraviesa” el mundo superior e inferior. La oración es parecida a un arco porque así como el vuelo de la flecha depende de la tensión ejercida sobre el arco, de igual manera, la efectividad de la oración depende del grado de concentración e intención de la persona.
Nuestros Sabios comparan la plegaria con la “escalera de Ya’akov “ en la Biblia (Zohar I, 149b.) Pues tal como la escalera se extendía desde la tierra hasta los cielos, así también la plegaria lleva al judío más allá de sus asuntos terrenales y eleva un espacio de su tiempo a empeños más celestiales.
En su excelso más nivel, por supuesto, el alma desea una unión absoluta con Di-s, incluso al grado de abandonar el cuerpo. Se cuenta la historia del Rebe jasídico que cada mañana, antes de sus plegarias, se despedía cariñosamente de su amada esposa y familia, pues temía que su alma ascendiera a las esferas supremas. Contenta de estar allí, ¡bien podría rehusarse a volver a la tierra! (Historias Jasídicas)
Claramente, el judío término medio no alcanza niveles tan elevados inmediatamente. Comienza escalando hacia arriba desde abajo, abriéndose camino hasta la cima. Lo hace, en primer lugar, meditando acerca del significado literal de las palabras de la plegaria.
Examinando nuestras plegarias diarias, encontramos que consisten de tres elementos:
1) Alabanzas al Todopoderoso.
2) Pedidos por nuestras necesidades diarias.
3) Agradecimiento por la generosidad de Di-s.
Estos componentes constituyen plegaria del judío.
Pero surgen preguntas: si de hecho el Justo cree que todo viene de Di-s, ¿por qué debe pedir por sus necesidades en la plegaria? El Creador ciertamente conoce nuestras necesidades. En segundo lugar, ¿qué beneficio deriva El de nuestra plegaria humana? ¿Cómo pueden nuestras palabras dar a Di-s cualquier medida de satisfacción?
El Talmud afirma que cierto hombre justo concluía siempre sus plegarias con las siguientes palabras:
”Di-s, Tú sabes qué es bueno para mí y mi modo de vida. No he venido a informarte de mis necesidades o para llamar Tu atención a ellas; más bien, para que yo me dé cuenta de cuánto dependo de Ti...” Citado en Jovat HaLevavot, Shaar Jeshbón HaNefesh.
La respuesta es que Di-s Mismo no requiere de nuestros recordatorios. Más bien, es nuestro deber rezar para que nosotros mismos recordemos a nuestro Creador y cómo todo surge de Él.
Si Di-s nos otorgara cada una de nuestras necesidades sin la plegaria, podríamos pronto llegar a creer que nuestras bendiciones de subsistencia, salud y felicidad, son el resultado de nuestros propios esfuerzos humanos. Por lo tanto, rezamos para tomar conciencia de nuestra dependencia de Di-s para nuestro bienestar espiritual y material; Pues Él es la genuina fuente de todo lo que recibimos en la vida.
Sobre los actos de benevolencia (guemilut jasadim) El mundo fue creado por la bondad Divina como dijeron nuestros Sabios.
En el Principio de la Creación está escrito “Creó El Omnipotente (Elohim)”, la Torah usó el denominativo Omnipotente (Elohim) en su aspecto estricto de la justicia, donde no había lugar al perdón ni al arrepentimiento, pero de inmediato cambió la Divinidad su nomenclatura por Hashem (Señor Eterno) ya que la Creación no pudo soportar la justicia inmediata e intransigente de la Verdad.
La medida del comportamiento de la persona es considerada por Hashem: “Midá kenegued Midá”; nos considera según cómo consideramos al prójimo, por lo que la bondad con el prójimo es la llave de la existencia: Olam Jésed Yibané (al Mundo, la Bondad lo construyó).
Debemos saber diferenciar entre la Bondad y la ayuda, ya que en muchas ocasiones la ayuda al prójimo es obligatoria, como señala el precepto de la Torah de ayudar a levantar al animal que sufraga bajo el peso de la carga o la ayuda que estamos obligados dar a nuestro hermano necesitado, que en otros pueblos es denominada limosna, o ayuda, pero en la Torah es denominada Tzedaká “Justicia”, pues quien da a su hermano necesitado está haciendo lo justo y no lo bondadoso.
El Talmud comenta de un gentil que le pregunto a Rabí Akiva si Hashem ama a sus criaturas, a lo que le respondió que lógicamente como un padre ama a sus hijos, Hashem ama a sus criaturas, a lo que criticó el gentil que un padre hace todo lo posible por el bienestar de sus hijos y si es cierta la comparación ¿por qué hay pobres en el mundo?, a lo que le respondió Rabí Akiva: Más de lo que necesitan los pobres de los ricos, necesitan los ricos de los pobres.
La Tzedaká enriquece al que la da no solamente económicamente, como le comentó Rabí Yohanán a su sobrino: Tehaser kédei she Titasher (Diezma para enriquecerte), sino humanamente enriquece la oportunidad de dar. Qué triste sería el mundo en la condiciones de los habitantes de Sodoma y Gomorra, que no permitían la bondad en sus tierras. ¡Más recibe el que da, que quien recibe!
El propósito de la Torah en nuestra vida diaria es el de trasladarnos a un plano mas elevado. A través del estudio de la Torah aumentamos nuestro conocimiento, ampliamos nuestros horizontes mentales, extendemos las fronteras de nuestra comprensión. La avodá gobierna nuestra relación con D-s. Nos hace darnos cuenta de la presencia del Todopoderoso y de nuestra dependencia de El. La guemilut jasadim regula nuestra relación con el prójimo.
En esta área se nos en enseña el significado de justicia, rectitud y compasión, y aprendernos, además cómo:
Referencias.
Jovat HaLevavot, Shaar Jeshbón HaNefesh.
Derej Hashem.
Zohar.
Talmud, diversos tratados.
Comentarios de las parashat del Rabino Shlomó Wahnón.
Pirke Abot. Comentario del Rabino A. Amselem.
18 de marzo de 2008
Los Deberes del Hombre en el Mundo
Los Deberes del Hombre en el Mundo
Por Rabí Moshé Jaim Luzzatto
El principio de la devoción y la raíz del servicio íntegro son el esclarecimiento y la verificación en el hombre de sus obligaciones y el saber hacia dónde debe dirigir su objetivo y esfuerzos en su labor cotidiana.
Nuestros Sabios indicaron: "El hombre fue creado para deleitarse en el Eterno y disfrutar del resplandor de Su santidad", pues es el placer auténtico y la satisfacción más intensa posible de encontrar. El lugar verdadero de esta quietud es el Mundo Venidero, pues fue creado con la preparación necesaria para tal fin; pero el sendero para alcanzar nuestro objetivo es este mundo, como declararon nuestros Sabios: "Este mundo es el pasillo hacia el Mundo Venidero" (Avot 4:21), y los medios para llegar allí son los preceptos que nos ordenó el Eterno y el único lugar para cumplirlos es este mundo.
Por lo tanto, el hombre fue colocado en este mundo desde un principio para que a través de los preceptos logre alcanzar su lugar en el otro mundo y disfrutar allí de los beneficios aquí adquiridos, como lo afirman nuestros Maestros: "Hoy para cumplirlas (mitzvot) y mañana para recibir la recompensa" (Eruvín 22a).
El análisis demostrará que lo único realmente perfecto es apegarse al Creador, como solía decir el rey David: "Y yo en las cercanías de HaShem hallo mi bien" (Salmos 73:28) y "Sólo una cosa pediré al Eterno, habitar en Su casa todos los días de mi vida..." (Salmos 27:4). Ese es el único bien y todo lo demás considerado benéfico por el hombre no es más que vacío e ilusión.
Para que el hombre pueda merecer dicho beneplácito deberá trabajar y concentrar sus esfuerzos en ello o sea, que intente apegarse al Creador a través de sus actos (mitzvot) cuyo resultado será en consecuencia lo antedicho.
He aquí que el Eterno colocó al hombre en un lugar donde existen muchos factores que lo alejan de Él, que son los deseos terrenales que inclinándose tras ellos se alejará del verdadero bien, encontrándose en medio de una gran batalla; ya que todo en este mundo, lo bueno y lo malo son pruebas para él, por una parte la riqueza y por la otra la pobreza, como dijo el rey Salomón: "Por si me saciare y negara al Rey, diciendo: ¿Quién es el Altísimo? No sea que me empobrezca y robe..." (Proverbios 30:9).
Por una parte, el sosiego y por la otra el sufrimiento de manera que es furiosamente atacado por todos lados. Si logra vencer se convertirá en un hombre íntegro merecedor de unirse al Creador, saliendo del pasillo para entrar en el Palacio y allí disfrutar de la luz eterna.
En la medida que venza sus instintos y pasiones y se distancie de los factores que lo alejan del bien y trate de unirse al Todopoderoso, lo logrará y se regocijará en Él.
Al profundizar en este asunto verás que el mundo fue creado en función del hombre. En realidad, éste se enfrenta a una gran decisión; pues si se inclina tras este mundo alejándose de su Creador, se corrompe, y el mundo junto a él; pero si se autocontrola uniéndose a Él y utiliza el mundo sólo como ayuda para su servicio Divino, se eleva a él y al mundo.
Pues todas las criaturas se enaltecen enormemente cuando sirven a un "Hombre Íntegro" consagrado por el Altísimo. Es como dijeron nuestros Sabios acerca de la luz que guardó el Hacedor para los justos: "Cuando vio el Eterno la luz reservada para los justos se alegró" (Jagigá, 12a), pues está dicho: "La luz de los justos regocija" (Proverbios 13:9).
Con respecto a las "piedras del lugar" que Jacob tomó y colocó bajo su cabeza, dijo Rashi: "Esto nos enseña que éllas (las piedras) se juntaron en un lugar y cada una exclamaba: "sobre mí posará el justo su cabeza" (Julín, 91b).
Sobre este particular resaltan nuestros Maestros en el Midrash Kohelet: "Considera lo que hace el Eterno...." (Kohelet Rabbá 7:28). Cuando el Eterno creó al primer hombre, lo tomó y le mostró todos los árboles del Paraíso, y le dijo: "Observa mi obra, cuán bella y digna de elogio es, y todo lo que he creado lo he hecho por ti, atiende, pues no corromperás ni destruirás Mi mundo" (Kohelet 7:13).
En resumen, el hombre no fue creado para su situación este mundo, sino para la del Mundo Venidero, ya que su vida aquí es sólo un medio hacia su objetivo final.
Existen numerosas máximas similares de nuestros Maestros asemejando este mundo al lugar y tiempo de preparación y al Mundo por Venir como consecuencia de lo anterior el lugar de descanso y disfrute.
Entre ellas se expresan las siguientes: "Este mundo se asemeja a un pasillo..." (Avot 4:21); "Hoy para cumplirlas y mañana para recibir la recompensa" (Eruvin 22a). "Quien se esfuerza en la víspera del Sábado, comerá durante éste". "Este mundo se asemeja a la orilla y el Mundo Venidero al mar" (Kohelet Raba 1:36).
En realidad, ningún ser racional cree que la finalidad de la creación del hombre es su vivencia en este mundo, porque ¿quién está realmente feliz y contento en él? Como dice el versículo: "Los días de nuestra vida son setenta, y en pleno vigor ochenta, en su mayoría son trabajo y pujanza" (Salmos 90:10).
Cuántos tipos de sufrimiento, enfermedades, dolor y preocupaciones y después la muerte. Encontrarás uno entre mil a quien el mundo le haya producido verdadera satisfacción y sosiego, y aunque a los cien años llegara morirá y desaparecerá de éste.
Aún si el hombre hubiese sido creado únicamente para este mundo, entonces no habría sido necesario insuflar en él un alma tan preciada y elevada, haciéndolo superior a los propios ángeles; más aún considerando que ésta no halla satisfacción alguna en los placeres terrenales.
Dice el Midrash (Kohelet Rabbá): "Y aún el alma no se saciará". Es una parábola que compara a un plebeyo que desposó a la hija de un rey quien aún ofreciéndole todos los bienes del mundo no la satisfará. Porque ella es la hija de un rey.
Igualmente sucede con el alma, aunque se le brinden todas las delicias del mundo no las valorizará, pues ésta proviene de las alturas. (Kohelet Rabba 6:7). Así dijeron nuestros maestros: "Contra tu voluntad fuiste concebido y a pesar tuyo naciste" (Avot 4:29).
Así el alma no gusta de este mundo, sino más bien lo aborrece. Por lo tanto, no habría creado el Hacedor una criatura con objetivos opuestos a la propia naturaleza y abominados por ella.
Entonces, el hombre fue creado para su situación en el Mundo Venidero y por ello le fue dada esta alma, para que la sirva; pudiendo a través de ella recibir retribución en su debido momento y lugar con la finalidad de que el alma no aborrezca este mundo sino, por el contrario lo ame y desee.
Después de conocer esto, comprenderemos inmediatamente la grandeza que se nos ha impuesto mediante las mitzvot y la belleza del servicio Divino, pues estos nos conducen a la verdadera perfección que obviándolos no la conseguiríamos nunca.
Es sabido que el objetivo no se alcanza sino con la conjunción de los medios viables existentes y su resultado depende de la fuerza de dichos medios y su actividad. Y cuando llegue el momento cumbre, hasta la más mínima diferencia se reflejará en el resultado producido.
Es obvio entonces, que debemos ser sumamente precisos en el cumplimiento de los preceptos y el servicio Divino, igual que los que pesan el oro y las piedras preciosas por su valor, pues son resultado de la Verdadera Perfección y la concepción eterna no existiendo un concepto superior.
Aprendemos que la realidad del hombre en este mundo es únicamente el cumplimiento de las mitzvot, el Servicio a Hashem y superar las pruebas, y que las satisfacciones en este mundo sólo le servirán como incentivo y apoyo para lograr la tranquilidad y el reposo necesarios para dirigir su corazón al servicio impuesto sobre él.
Es conveniente que se dirija exclusivamente hacia su Creador, apartando todas sus ocupaciones sean éstas pequeñas o grandes, destruyendo todas las barreras que se interpusieran entre él y su Creador o sea, el materialismo y sus derivados hasta apegarse a Él como un imán al hierro.
Deberá el hombre aferrarse y perseguir sin cesar todo aquello que considere un medio para tal acercamiento y huirá de lo prohibido como del fuego como está dicho: "Correrá mi alma tras de Ti; Tu diestra me sostiene" (Salmos 63:9), puesto que ha venido a este mundo únicamente para ese fin o sea, lograr dicho acercamiento escapando de todo impedimento o perjuicio.
Reflexiòn.
Un Agradecimiento muy especial a todos mis lectores, ya sobrepasamos las 1000 visitas hace ya un tiempo, saludos a los Estudiantes de Kabbalah de la Ciudad de Madrid, fue una muy grata sorpresa, recibí la llamada de nuestro amigo Orlando Toloza, un gran abrazo.
Después de unos días de ausencia, y aprovechando nuevamente una situación, reflexionemos…
Mi esposa y yo estamos viviendo alquilados y decidimos que era ya hora de adquirir una vivienda propia, las cosas están algo complicadas para conseguir una y hemos visto muchas, ya he perdido la cuenta, pero hace unos días logramos firmar una reserva (gracias al Eterno), y empezó nuestra carrera, papeles aquí, papeles allá, bancos, notarias…
Estamos muy alegres, pero el proceso nos ha producido gran stress, y particularmente a mi esposa, nacida en Nissan, mes, que históricamente, marca el exilio de los israelitas de Egipto, el comienzo del viaje de la esclavitud a la salvación, del cautiverio a la libertad. Digo esto para que recuerden que aquellos nacidos bajo el signo de Aries típicamente son poderosos, energéticos, vigorosos, pioneros, agresivos, progresivos, militantes y dominantes.
Todo este ímpetu, grandioso y esa fuerza tremenda para saltar obstáculos de una forma prácticamente testaruda, y muy contagiosa, mi esposa lo ha aplicado en este proceso que estamos viviendo, y yo la apoyo, porque para mi, mi hogar es mi fortaleza, pero ¿Por qué les cuento todo esto? En medio del cansancio de ambos, anoche después de salir del trabajo, nos dijimos cosas que primero uno no supo decir y segundo el otro no supo interpretar, y comenzó una batalla, que al final solo nos dio la oportunidad de Revelar el bien que estaba en esas palabras, por eso NO nos equivoquemos, no nos enganchemos, no perdamos, es mucho más fácil, como dice mi esposa, estallar en ira e indignación pero es mucho más difícil luchar la batalla interna contra nuestro ego y defectos (celos, inseguridad, resentimiento, dudas, y todo lo demás que me aleja del otro).
Estarán pensando, “El dice las características de su esposa, pero no dice las propias”, naci en el mes de Tammuz, bajo el signo de cáncer, y con esto doy una segunda reflexión.
A finales del mes pasado coloque una encuesta aquí en el blog que decía “¿Puede la astrología determinar el destino?” la votación fue “si” 100 %, profundicemos esto según la Torah.
En el capítulo 15,5 de Bereshit, Abram dice al Eterno: “¿Qué me darás, si no tengo hijos? El Señor lo condujo al exterior y le dijo: Mira el cielo y cuenta las estrellas, así será tu descendencia”.
Rashí explica este versículo diciendo: “Esto significa: sal de tu destino tal como está escrito en las estrellas; tú has visto en el estudio de los Astros, que no tendrías hijos”. (Ver también Zohar 90 b). Abraham veía en la Sabiduría de las estrellas (o astrológica) que no tendría hijos... El Santo bendito sé le dijo: “No medites sobre esto, sobre la ciencia de las estrellas, sino sobre el secreto de mi Nombre”.
El Arizal explica en su libro Etz Jaim (transcrito por su Discípulo Jaim Vital), que la astrología no Hebrea sólo llega a cierto nivel de las doce constelaciones o signos zodiacales, pero hay muchos niveles por encima de estos. El más alto de todos son las 12 permutaciones del Nombre de Di-s; sólo el pueblo Israel está conectado a este nivel. Al conectarse con él, tiene el poder de recrear (el Nombre Havaia significa "creación continua").
Por lo que se ve claramente que el hombre tiene dos destinos: el primero que procede de los Astros es el destino astrológico. El segundo procede de más arriba, del Nombre divino. Este es el verdadero destino del hombre, y su libre albedrío consiste únicamente en escoger uno u otro destino.
Abraham originario de Ur de Caldea, donde había estudiado Astrología, sabía muy bien que según su horóscopo, según su destino terrestre, no podía tener hijos con Sarah. Pero el Señor le dice que con la bendición que Él le da, podrá salir de su destino astrológico y ser Padre de una multitud. Esta bendición que recibe Abraham, es el secreto del Nombre del Señor, la semilla de la Kabbalah que se transmite de Maestro a discípulo. Esta bendición no depende de los Astros, no depende del Destino, procede de más arriba.
La Astrología es muy limitada. La Torah y el pueblo hebreo trascienden esta limitación de la astrología no hebrea. Cuando algo es trascendente, no anula su fuente abstracta, por el contrario, la trascendencia se produce al llegar a esa fuente.
Un fuerte abrazo, saludos.
