15 de febrero de 2010

Kabalah sin Torah es a alma sin cuerpo, algo inmanisfestable.

“Un alma sin cuerpo físico no se puede manifestar y un cuerpo físico sin alma no podría existir. Los seres humanos fuimos creados con un propósito: ser cada vez mejores, más altruistas”

La Kabalah es la Sabiduría que puede librarnos de las dudas y del creer sin argumentación lo cual genera ignorancia, miedo, y finalmente egoísmo.

El desconocimiento de la sabiduría de la Kabalah fue y seguirá siendo la causa principal de que generaciones enteras busquen respuestas a sus interrogantes en la mística y en una intelectualidad sin corazón.

Dichas respuestas conducen a una pseudo-espiritualidad y a concluir que el mundo es caótico y regido por el azar. Así fue sistemáticamente desvirtuándose el judaísmo y provocando el desconocimiento de los objetivos de la Torá de Israel.

He visto muchas personas que se dicen llamar Estudiantes de la Sabiduria de la Kabalah, y desconocen por completo la Torah y su sentido llano, no estudian el Jumash, ni mucho menos los Profetas, ni leen los Escritos…  he visto además páginas de internet dedicadas a difundir información sobre esta Sabiduria, y no he encontrado en ellas ni una sola cita a ningun versículo del Tanak, ni referencia alguna a ningun texto tradicional, y peor aún he escuchado a personas decir que “la Kabala no tiene nada que ver con la Biblia”.

Esa es  Otra mala interpretación que desafortunadamente ha sido diseminada en esta generación  que “la Kabalah es de algún modo un cuerpo de conocimiento separado del resto de la Torárealmente no hay visión más simplista e ignorante que esta.

Kabalah no existe aparte del resto de la Torá. La Kabalah, es un aspecto de la Torá, el cuerpo es la ley, y el alma la Kabalah.

Así como es imposible imaginar un ser humano viviente con un alma sin cuerpo o un cuerpo sin alma, la Kabalah queda en estado virtual e impotente sin el estudio y práctica de los aspectos legales de la Torá.

Idealmente, los alumnos serios estudian simultáneamente la ley de la Torá, halajot,  el Talmud, el Pirke Abot, Midrashim, etc...  Y su dimensión interior, la Kabalah, el Zohar, Escritos del Arizal y Baal HaSulam.

Un cuerpo no puede vivir sin un alma. El alma es enviada de lo Alto para entrar al cuerpo, para adherirse y unirse al cuerpo en el misterio de la vida.

La  unión de cuerpo y alma es llamada Maasé Merkavá, los Trabajos de la Carroza, como es llamada la Kabalah y es considerada la dimensión más profunda de la Torá. A fin de acceder a este secreto de los secretos “el misterio de la unión de alma y cuerpo”  tenemos que estudiar a ambos.

Naturalmente, hay períodos en la vida en los cuales un aspecto de la Torá es más enfatizado que el otro. Éstas son cuestiones personales y particulares y no se puede delinear ninguna regla general. En general, para todo tiene que haber equilibrio, balance y unión. Tenemos que dedicarnos estudiar las leyes de la Torá y a comprender la sabiduría y la lógica que hay detrás de ellas. Pero simultáneamente, a fin de encontrar a Hashem, el Dador de las leyes, tenemos que estudiar Kabalah.

El estudio de la Torá reestructura nuestros procesos de pensamiento de acuerdo con la lógica inherente en ésta dada por Hashem. Los modelos innatos de pensamiento, paradigmas y marcos de referencia de la Torá se asimilan a nuestros intelectos y se reflejan en nuestras vidas.

En vez de proceder con un estilo lineal, como se acostumbra en la cultura occidental, el estudio de la Torá y la Kabalah procede de un modo asociativo e incluso circular. Uno estudia y luego repasa una y otra vez, cada vez agregando un estrato nuevo y más profundo de conocimiento.

De esta manera de estudio, la Torá Escrita, el Talmud, los códigos de ley judía, y la Kabalah, son vistos como un todo completo y abarcante. No se puede hacer ninguna separación entre las dimensiones legales del estudio y la práctica,  la Halajá, literalmente “el camino” y su contraparte espiritual. 
Los textos de ley talmúdica están intrínsecamente unidos con las enseñanzas de la Kabalah. Análogamente, la Kabalah no puede ser estudiada sin dedicarse al Talmud, sus comentarios, y los códigos legales.

Así, un estudiante de las leyes de la Torá debe comprender que existe una dimensión espiritual interior dentro incluso del más minúsculo aspecto de la observancia de la Torá. Inversamente, un estudiante excitado por el poder de las enseñanzas espirituales de Kabalah debe darse cuenta que la expresión más plena de estas enseñanzas llega en la observancia día por día de los preceptos, las mitzvot.

Así como el alma anima al cuerpo, la Kabalá le da vida a la Torá.

En el artículo anterior dijimos que la Torá es el documento recibido y transmitido por Moisés.

De las cuatro claves para la comprensión de la Torá, las tres primeras, el significado simple, el sentido alusivo y las lecciones morales, están básicamente relacionadas con el "cuerpo" de la Torá, con la forma. Este cuerpo, igual que el cuerpo humano, requiere de un alma para ponerlo en movimiento. La Kabalá es esa "alma", los misterios más profundos que abren los secretos más internos de la Torá. Como el alma de la persona, la Kabalá provee la atracción y motivación que llevan a la persona a buscar a Dios. Por extensión, la Kabalá también contiene la mística necesaria para motivar a la persona a desarrollar su potencial, a buscar más profundamente en la vida y en su significado.

Bibliografía.

Enseñanzas del Rabino Itzjak Ginsburg.
Esenanzas del Rabino Jain Zukerwar tzl.

4 de diciembre de 2009

La Kantadera Fortuna

Siguiendo la linea de post musicales, vamos a dedicar este a una cantante muy especial, una mujer brasileña con una voz bellisima, cuyo nombre es Fortuna, quien canta en ladino, la antigua lengua de los sefaradíes.

Fue compañera de giras de Toquinho y Chico Buarque y cantaba música popular brasileña, pero las vueltas del destino y de esa música nómade quiso que una antigua nana llegara a sus oídos para cambiarle la vida.

"Soñaba todo el tiempo con una melodía que no conseguía identificar y con España sin nunca haber ido. Era muy raro. Hasta que en una gira en 1991 entré en un museo de la diáspora en Tel Aviv y escuché una canción de cuna sefaradí y descubrí que ese sonido se relacionaba con mis sueños. Fue cuando hurgué en la lengua del ladino, los rituales, las romanzas, las canciones de humor, los poetas medievales y encontré mi lugar artístico."

En el año 1492 e.c, un edicto de los Reyes Católicos condenó a los judíos de la patria "sefarad" a convertirse en una cultura errante diseminada por el norte de Africa, Europa y Oriente Medio. Con ellos llevaron una amplisima riqueza cultural, entre la cual no debemos olvidar que su Tesoro más grande fue, es y seguirá siendo la Kabbalah.

Su música sefardí o sefardita nace en Castilla y Aragón que adaptan canciones populares castellanas, siendo una fusión de la música árabe y la cristiana. Árabe en el ritmo y los instrumentos y cristiana por el idioma en que se cantaban, que era el castellano. La temática más corriente de las canciones sefardíes es la amorosa, aunque también destacan las canciones de cuna y las de boda.

La cantante Fortuna descubrió todo ese tesoro musical 500 años después y se convirtió en una de las nuevas referentes de este género, y no solo eso, sino que hasta ha sido proclamada como la mayor intérprete del cancionero sefaradí.


Ke mos topemos en fiesta i apresentasiones de livros, sin
Mankura de ninguno.
Ke muestra pendola i muestra PC eskrivan muncho i bueno, para
bien de todos.
Ke el Dio vos guadre, vosh de salú i vida.

Aqui les dejo una muestra, disfrutenla:












18 de noviembre de 2009

La Emuná y la práctica.


He aquí que aquel cuyo Nefesh no es recto, se enorgullece; mas el Tzadik en su fe vive”. Habakuk 2,4.


El Talmud enseña que el profeta Habakuk incluyó todos los mandamientos de la Torah en este principio.


הנה עפלה לא־ישרה נפשו בו וצדיק באמונתו יחיה׃

La palabra usada aquí es  באמונתו Be-Emunato, “en su Emuná”.

  אמונה  Emuná se suele traducir comúnmente como “fe y creencia”, pero lo cierto es, que el vocablo emuná proviene de la raíz amén, al igual que lehitamén que significa entrenarse, oménet (nodriza) quien da de sí misma, imún (entrenamiento), omanút (arte), etc.

Rabí Najmán de Breslov enseñaba que la fe es el fundamento y la raíz de toda la Torah. La fe es el canal para todo beneficio y bendición ¿pero qué significa esto?

El versiculo dice: “VeTzadik BeEmunató” “y el Tzadik (Justo) en su fe”.

La palabra tzadik tiene valor númerico 204, y equivale numéricamente a dos veces la palabra Emuná 102.

En el versículo la palabra “BeEmunató”, “en su fé”, puede ser leído como “bet (2) emunató”, “dos niveles de su fé”.

“Viviendo en su propia fé” significa experimentar la más inmensa alegría en el servicio de uno a Di-s, tal como se explica en el Tania.

Así pues en un aspecto amplio “Emuná” es el entrenamiento en el deseo de dar y beneficiar, es la disciplina espiritual, es la toma de conciencia de la voluntad y deseo original del alma, retornar a su fuente.

El Rabí Najmán enseña: “Mediante la fe (Emuná) puedes elevarte a todos los niveles y alcanzar el Deseo y la Voluntad, que se encuentran por sobre todo lo demás”.

La Emuná es la conección esencial o “pacto” entre Israel y Di-s. Como reza el dicho Jasidico: “la emuná simple del judío simple lo conecta con la unidad simple (absoluta) del Atzmut de Di-s”, recordemos que Atzmut es la esencia misma del Creador, por encima de la revelación de Su luz infinita, or ein sof.

La predisposición innata del Tzadik de entregar su vida completamente al servicio de Di-s, y hasta sacrificar la vida por Su causa, es la expresión esencial de su Emuná en el Creador.

La Emuná activa todos los mecanismos de percepción, expandiendo paulatinamente el espacio mental, emocional y de acción del hombre, a partir del fortalecimiento de la voluntad y la perseverancia en la realización de actos altruistas concientes: las mitzvót.

De acuerdo a Rashi (en su comentario al versiculo “Y habló el Eterno a Moshe en el monte de Sinai”) Moshé recibió toda la Torah y todas las mitzvot en el Sinai, y escribió toda la Torah de una vez. La función de Moshé, quien está presente en cada generación es mantener y reforzar la conciencia de la Emuná de Israel, y la identidad del Pueblo de Israel, alimentandola con la sabiduría de la Torah, fue gracias a él que se le dió maná al pueblo de Israel. En la Torah, aparece por primera vez escrito como "man hu", cuyas letras conforman la palabra"Emuná".

Es por eso que el primero de los diez Mandamientos, es la Mitzvá de la Emuná (Emuná Zara) que “Él es el Señor, nuestro Di-s, Quien nos sacó fuera de la tierra de Egipto”. Recordemos queridos lectores que el termino Mitzraim (traducido por Egipto) proviene del vocablo hebreo limitaciones meitzarím.

Rabi Natan, el más grande discípulo de Rabí Najman de Breslev, teniendo lo anterior en mente enseña que sin la Emuná, el proceso del pensamiento del hombre está en el exilio, encadenado como un preso en el cautiverio.

De esta forma Emuná implica en cierto modo libertad, asi pues, nadie puede evitar tal esclavitud mental y espiritual por vía de la lógica o el razonamiento, sólo por medio de la Emuná, puede la mente terminar su exilio y hacerse libre.

En todas las áreas del saber, la Emuná es la única forma posible de adquirir conocimiento. Cuando un estudiante quiere ingresar a la universidad se le exige rendir determinados exámenes, adquirir ciertos libros, asistir en horas preestablecidas a clase, etc. El alumno, en principio, debe neutralizar sus deseos ante las reglas de la universidad y los profesores, creando así un espacio de recepción y discernimiento entre sus ideas y los nuevos conocimientos. El nuevo espacio sólo puede surgir si hay Emuná.

En el ámbito espiritual es similar. Sin Emuná no logramos ampliar nuestro espacio mental y aprehender la Sabiduría. Sin embargo, hay una diferencia substancial que consiste en que cuando la Emuná es aplicada al ámbito espiritual y de acuerdo a la Torah, no sólo genera nueva información, sino que nos da la formación a través de la cual logramos la verdadera transformación: egoísmo en altruismo, el objeto de todas las Mitzvot de la Torah.

Cuando el conocimiento queda en la esfera de lo meramente intelectual y especulativo, no logramos ampliar nuestra percepción de la realidad; dado que el ser humano tiende naturalmente a adaptar la realidad a las experiencias y conocimientos previos. Ello conduce a la inercia espiritual, en la que no cabe alteración en el modo de percibir la vida ni en el fortalecimiento de la voluntad altruista.

La Emuná, es disciplina espiritual, es PRÁCTICA, es trabajo.

La sabiduría de la Torah, como la de cualquier otra forma de conocimiento, es efectiva cuando la llevamos a la práctica y no cuando sólo queda en el plano ideal.

Por dicha razón el estudio de la Torah como una forma de conocimiento conceptual, una filosofía, no fue prohibida por los griegos, sino que lo prohibido era el estudio que llevaba a la práctica.

Los griegos conocían sólo la filosofía, por eso cuando se trataba de lo verdaderamente espiritual, el bien colectivo, el altruismo, todo quedaba en el plano conceptual y abstracto: lo bello, el bien, etc.

En cambio, cuando se trataba de justificar sus deseos (de tipo sexual, por ejemplo) eran muy prácticos. La conclusión a la que arribaron fue que sin prohibir la “práctica”, de las mitzvót no cabía la posibilidad de que Israel se asimilara a su cultura.

Al no poder quebrar el espíritu de Israel, basado en el comportamiento diario (mitzvót) y no sólo en pensamiento abstracto separado de la acción, prohibieron mediante pena de muerte a todo «transgresor», el cumplimiento de 3 mitzvót:

1) Shabat.

2) La conmemoración del comienzo de cada mes en el Templo (Rosh Jodesh).

3) La circuncisión.

Puesto que mediante el cumplimiento del Shabat y el comienzo del mes (Rosh Jodesh) el hombre se libera de la tiranía del espacio, el materialismo y la mecanicidad del tiempo, y mediante la circuncisión se libera de la limitación sobre sus instintos, el hombre se libera de la tiranía de los deseos inferiores y egoístas.

Fuentes.

Enseñanzas de Rav Najman de Breslov. Tzl.

Pirke Abot.

Escritos del Rab. Zukerwar. Tzl.





10 de noviembre de 2009

La Mujer y la Torah.

Dedicado a todas las mujeres que viven la Torah, por cuyos meritos vendrá el Mashiaj.

Desde el exterior, las mujeres de la Torah parecen solo jugar un rol secundario en un drama dominado por los hombres, pero es así desde solo desde el exterior, porque desde el interior, una historia de hombres manipulados por mujeres potentes y llena de valores femeninos. Una historia que revela la cualidad interna femenina que transciende las mentes de los hombres...

Hay una Torah externa, una historia de hombres y mujeres, de guerras y milagros. Y hay una Torah interna, según antiguas tradiciones, en que cada palabra revela sabiduría insondable, belleza y luz.

Éste es el secreto de las palabras de la sabiduría de Salomón:

“Una mujer de valor es la corona de su marido”.

Como una corona está arriba de la cabeza y más allá de ella; de la misma manera la luz interna de lo femenino es de una calidad esencial, de un lugar que la mente no puede tocar.
Y ¿Cómo no iba a ser así? sí cuando iba a ser entregada la Torah, Di-s le dijo a Moshé: “Así hablarás a la casa de Iaakov y dirás a los hijos de Israel”.

¿Quién es la Casa de Iaakov?

Nos contesta el Midrash: “se refiere a las mujeres”. El Midrash agrega que con respecto a los hombres está escrito “y dirás”, que denota dureza, en cambio a las mujeres hablarás debía dirigirse de una manera blanda y delicada.

Pero esta no es la única diferencia. El Mejilta señala otro punto: Di-s le ordenó a Moshé entregar a las mujeres los lineamientos generales de las mitzvot (preceptos), y a los hombres los detalles de las mismas.

A primera vista podríamos pensar que con esto se desvaloriza a la mujer: se le habla de una manera delicada, y además se le entrega los preceptos de una forma sucinta, partiendo de la base de que no podrían profundizar ni entender demasiado los pormenores de la Torah.

Pero cuando analizamos lo que dice el Mejilta, comprenderemos todo de un modo distinto. “Encabezamiento de los preceptos” no se refiere a la parte “fácil” sino a la base esencial y las reglas fundamentales. Es decir, Hashem le ordenó a Moshé entregar a las mujeres las bases y normas de la Torah de las cuales se desprenden todos los detalles de las leyes judías que luego debían ser transmitidas a los hombres.

Las reglas y bases constituyen la esencia de la Torah. De la misma forma fue el orden en la entrega de los Diez Mandamientos.

Los dos primeros:

“Yo Soy el Eterno”

“No tendrás otros dioses”

Son el núcleo esencial de la Torah. El primero es la raíz de los 248 preceptos “de hacer” y el segundo de los 365 de “no hacer” (véase Tania I Cáp. 20). Vemos pues que la regla general constituye la esencia de toda la Torah.

Así también las mujeres recibieron la esencia de la Torah.

A ellas les fueron entregadas las reglas fundamentales y bases de la misma, mientras que a los hombres se les entregaron los detalles que constituyen un nivel inferior. Resulta entonces que la Torah destaca la virtud de la mujer en lo que respecta a la entrega de la Torah.

La razón de lo antedicho es que en la mujer brilla la luz de la fe y el temor a Di-s de manera más revelada. Hashem creó a la mujer de manera tal que el intelecto no se superponga a su personalidad, impidiendo así que su fe se vea tapada y debilitada. Es por eso también que la mujer está ligada a la esencia de la Torah. Y por eso también la pertenencia al pueblo de Israel depende de la madre y no del padre.

Esta virtud está relacionada también con la Redención del Mashíaj.

Así como en la salida de Egipto los judíos fueron liberados de la esclavitud por el mérito de las mujeres judías de esa generación (como lo explican nuestros Sabios), de la misma manera:

“como en los días que saliste de Egipto os mostraré maravillas”

También el Mashíaj vendrá en mérito de las mujeres de Israel. Entonces podremos estudiar la Torah del Mashíaj, quien nos revelará a todos la “regla general” de la Torah, la esencia más íntima de la Torah, muy pronto en nuestros días, Amen que así sea.

Pero ¿Qué significa eso de que las mujeres estan exentas del estudio de la Torah?

Está escrito en la Guemará: “Enseña [la Torah] a tus hijos (Dvarim, 11:19) y no a tus hijas” (Kedoshim, 29). Según el Rambam (Hiljot Talmud Torah, 1:1), las mujeres están exentas del estudio de la Torah.

De acuerdo con el Maharal, la dispensa de la mujer no es una desventaja sino una ventaja. Significa que ella no necesita ese estudio. La Torah es para ella natural. El ser humano no necesita aprender a comer y a respirar, sólo lo que no es natural para su espíritu exige el estudio.
La Torah se encuentra impregnada en el espíritu de la mujer en forma natural, instintiva e intuitiva. La intuición es una facultad intelectual paralela a la vista y no al oído. Si varias personas hablan a un mismo tiempo, será imposible escucharlas. Si alguien desea explicar algo, debe aclarar cada etapa por separado, el progreso de un asunto a otro, definido como el pensamiento discursivo.

Por ejemplo, para describir el contenido de un cuarto necesitará días para incluir cada detalle. Empero, con una sola mirada es posible abarcar todo. La mujer de una sola mirada ve toda la Torah, por lo tanto, no necesita estudiar. ¿Cómo es posible? ¿Qué sucede con las leyes relativas al Shabat, la Kashrut, el libro de Moré Nebujim del Rambam? ¿Acaso el estudio de la Torah es cuantitativo? La Torah no es sólo el saber - ¡es también vivir! ¡Conforma la personalidad del individuo! Doeg Haedomi era un gran estudioso mas, al mismo tiempo, era un gran malvado. ¿Cómo es posible? Jazal responden: su Torah era de la boca para afuera.

El estudio de la Torah no es el conocimiento sino la práctica de la misma, el contenido de su vida. Esta se encuentra dentro de la mujer sin que necesite estudiarla extensamente. Y si una mujer está interesada en adquirir todo ese conocimiento tiene permitido estudiar (ver Yoré Deá, 246; Igrot Hareaiá, 2:102) pero no está obligada a hacerlo.

La palabra “obligación” implica mucha responsabilidad. Una obligación no es una opción ni una elección. Frente a una obligación no es posible discutir. Si la mujer estuviese obligada a estudiar como en las Yeshivot, le sería difícil cumplir con su compromiso.

Por lo tanto, el estudio de la Torah para las mujeres no es una obligación sino algo voluntario. El Rambam cita en nombre de Jazal: “todo aquel que enseña a su hija la Torah es como si le enseñara necedades” (Hiljot Talmud Torah, 1:13). ¿Acaso esto significa que tiene prohibido enseñar la Torah a su hija? Más bien, como hemos dicho anteriormente, no debe obligarla a estudiar, mas si ella lo desea puede hacerlo. Por consiguiente, nuestros sabios dijeron: “todo aquel que enseña a su hija la Torah” y no dijeron: “toda hija que estudia la Torah [por su propia voluntad]”.

La prueba es que hubo muchas mujeres sabias que por su propia voluntad fueron grandes en la Torah, como por ejemplo:

Bruria la esposa de Rabí Meir, quien discrepó con los eruditos de la Mishná en un asunto halájico y su opinión fue citada en la Tosefta.

En la época de los Amoraitas, Yalta, la hija del Exilarca y la esposa de Rabí Najman, el Rosh Yeshivá de Naardea, era una gran sabia.

En la época de los Gueonitas, la hija de Rabí Shmuel Ben Alí era Rosh Yeshivá y daba clases detrás de una cortina para que los alumnos no pecaran al mirar a una mujer.

La hija de Rashí aparece mencionada en una de sus respuestas como quien escribe en lugar de su padre.

Edel, la hija del Baal Shem Tov, era muy inteligente.

También Frida, la hija del autor del Tania, transmitió mucho de la sabiduría de su padre a su hermano; o la “doncella de Ludmir” que daba clases a hombres.

La Mujeres de la Torah.

Javá (Eva)

“Entonces Adán llamó su esposa Javá, porque ella era la madre de toda la vida”.
(Génesis 3:20)

Ella era el otro lado de la imagen de Di-s. Di-s no es sólo una luz ilimitada, más allá de todas las cosas. Di-s es algo que está aquí, ahora, dentro de todo, dándoles vida, cualquier cosa que sea. Es la fuente de origen, la "Shejiná"--la Presencia Divina mora dentro.

Esto es lo que llevó a Javá a comer la fruta: este anhelo de conectar con esta Shejiná, de experimentar el sabor de la vida, estar sumergida en ella. Con esto ella transgredió pasó del reino de lo Divino a un mundo donde todo lo real es el aquí y ahora, donde no hay ningún mirador del cual discernir el bien del mal, ninguna luz para discernir la fruta de su cáscara. Y se llevó consigo la Shejiná, encarcelándola también, para que el estrago sucediera a lo largo del cosmos.

Pero el deseo detrás de su transgresión era el sagrado deseo que la Shejiná permeará todo. Y en el final, ella tendrá éxito, y la vida misma también será divina.

Mientras el drama de este universo permanezca incompleto, el Shejiná está callada, no canta. Vemos el mundo que Ella vivifica, pero no oímos su voz dentro de él. En las mentes de las personas, Ella juega un rol secundario--para el marido conquista y domina, mientras que para las mujeres, dicen, sólo provee vida y nutrición. Así piensa un mundo inmaduro.

Hay un tiempo por venir, cuando el secreto de la Luz Interior se revele. Entonces la Madre de la Vida cantará ruidosamente sin límite.

Sara

“Todo lo que te diga Sará, préstale atención, le dijo Di-s a Abraham”.
(Génesis 21:12)

La primera en sanar la herida que hizo Javá fue Sará. Ella descendió a la guarida de la serpiente, al palacio del Faraón. Resistió a su señuelo y retrocedió. Viviendo dentro del palacio, ella permanecía unida a su origen.

Fue Abraham quien autorizó a Sará para que lo hiciese. Ni siquiera el propio Abraham era capaz de semejante cosa. Éste es el papel de un hombre--activar el poder que está latente en una mujer. Sin la mujer, el hombre no tiene ninguna unión con la Shejiná. Sin el hombre, la mujer no puede ser Shejiná. Un vez que hay un hombre, la mujer se vuelve todo.

Sará es la encarnación del poder cósmico de purificación y sanador de almas. Lo que Javá confundió y revolvió, Sará cierne y refina; donde Javá entró en la oscuridad, Sará enciende la luz. Su trabajo continúa a través de cada generación: mientras que el alma de Abraham atrae las almas y los sostiene cerca de la Luz Infinita, el alma de Sará discierne las manchas que deben limpiarse y la escoria que debe rechazarse. Cuando un alma o chispa de luz se sana y vuelve a su fuente, usted sabrá que el toque de Sará estuvo allí.

Rifka

“Toma... y también sacaré agua para tus camellos, hasta que terminen de tomar”.
Génesis 24:17-18)

Con estas palabras, Rifka se desposó a Isaac y se volvió madre de dos grandes naciones. No solo por su acto de dar, sino por su avidez: no perdía ninguna oportunidad de hacer el bien, con alegría y contento, con toda su alma y su ser.

Y ella lo implantó dentro de nosotros como nuestra herencia. Sólo necesitamos despertarlo y encontraremos la Rifka que hay en nosotros.

Hay pocas historias tan detalladas en la Torah como la narración de la unión de Rifka e Isaac--se cuenta y recuenta tres veces. Dado que en este relato yace el nacimiento de nuestro pueblo y nuestro propósito. En él yace el secreto por el cual todo el cosmos fue creado: la fusión de los contrarios, la paradoja y belleza de la vida. Para esto estamos aquí--para unir cielo y tierra. Y en la unión del Hombre y la Mujer ello se encuentra.

¿Y quién es el casamentero de este drama cósmico? Es el simple sirviente de Abraham que le habla al Amo del universo desde la sinceridad de su corazón, que está obsesionado con su misión y se deleita a cada paso. Es cada uno y cualquiera de nosotros.



Rajel & Leá

“Una voz se oye en lo alto,
lamentándose, llorando amargamente.
Rajel llora por sus hijos
Se niega a que la consuelen
Porque ellos se han ido.
"Detén tu llanto," le dice Di-s. "Oculta tus ojos de tus lágrimas.
"Tu trabajo su premio tiene y tus niños volverán.”
(Jeremiah 31:14)

Rajel es la encarnación de la Shejiná: Ella desciende a cuidar a Sus hijos, incluso cuando viaja al exilio con ellos. De esta manera Ella asegura que volverán.

Su hermana, Leá también es nuestra madre, la Shejiná. Ella es el mundo trascendente, oculto; lo oculto de la Mente Divina, demasiado profunda de sondear para los hombres. Ella es la Esfera de Realeza cuando se eleva en la meditación silenciosa.

Rajel es el mundo de las palabras los hechos revelados. Ella tiene la belleza que Iaakov pudo percibir y desear. Pero Leá era demasiado noble, lejana, más allá de todas las cosas, y Iaakov no pudo unirse a ella de la misma manera.

Sin embargo es de Leá que desciende casi toda la Nación Judía.

Seraj

Cuando los hijos de Iaakov volvieron a su casa con las noticias sobre Joseph, ellos temieron que su padre no les creyera. Entonces Seraj, la hija de Asher, tomó su arpa y se paró fuera de la tienda de Iaakov. Compuso una balada sobre Joseph y sus viajes, concluyendo cada estrofa con el estribillo:" …y Joseph todavía vive."

"¡Sí!” exclamó su abuelo finalmente, "¡Joseph todavía vive!"

Y entonces sus hijos pudieron hablar con él.

Por esto, Iaakov bendijo Seraj con la vida. Todavía estaba viva para mostrarle a Moisés dónde estaba la tumba de Joseph. Todavía estaba viva como una mujer sabia que salvó la ciudad de Abel en los tiempos del Rey David. Y ella todavía vive, es una de las pocas en entrar viva al Paraíso.

Si la Shejiná es un diamante y cada mujer una faceta diferente, entonces Seraj es la chispa de esperanza que brilla en cada uno de nosotros y emana de lo más profundo. La chispa que nunca se distanció, que permanece por encima e incluso más allá, aún si la Shejiná que la contiene se haya extraviado. Una poderosa chispa que ningún río de destierro puede llevar muy lejos ni los océanos de lágrimas la pueden extinguir. Seraj vive, ella vive en el Paraíso, y así el Paraíso vive dentro de nosotros.

Miriam

“La hermana se ubicó a cierta distancia para estar al tanto de lo que pasaría con él”.
(Éxodo 2:4)


Una muchacha joven está de pie entre las cañas que abrazan el banco del río, quieta y silenciosa, mirando hacia lo lejos. Ella es la guardiana de la promesa, de todo lo que su pueblo ha anhelado y no permitirá que esa promesa no se cumpla.

Su nombre es Miriam y Miriam quiere decir amargo, un amargor la maneja, todo el amargor nacido del sufrimiento de su pueblo. Sólo su visión puede suavizar ese ardiente dolor y ella sola lo soporta. Es una visión poderosa, una que transformará lo amargo en dulce, la oscuridad del destierro en la luz de libertad.

En su mérito, nosotros fuimos liberados de la esclavitud. Y en el mérito de mujeres de fe, hoy, el mundo entero se liberará de su oscuridad.

Dvorá

“Dejaron de vivir en los pueblos no amurallados de Israel, cesaron hasta que yo, Dvorá, me levanté; Me levanté como una madre en Israel”.
(Juzga 5:7)

A la sombra de una antigua palmera de dátiles en las colinas de Efraim, encontrará a una mujer sabia, una profetisa a quien todo Israel pedía consejo, guía y esperanza.

Ella convocó a Barak, un guerrero poderoso, y le dijo que emprendiera la batalla contra los opresores de su pueblo. Pero Barak insistió en que él no iría a menos que Dvorá lo acompañara, y por esto ella lo desdeñó.

Dvorá no quiso trascender emulando las cualidades de la masculinidad--luchando, ganando y conquistando--sino como una madre en Israel, como dadora de vida, nutriendo a su pueblo con bondad y con fe.

Ruth

“Donde vayas, yo iré. Donde mores, yo moraré. Su pueblo es mi pueblo y su Di-s es mi Di-s”.
(Ruth 1:16)

Ella es el paradigma de esas antiguas almas que descubren que están perdidas y anhelan volver a casa. Deben atravesar un duro camino, cargado de sacrificios y desafíos, curvas retorcidas e incluso raros caminos, pero sólo porque el cargamento es tan precioso y su entrega tan vital.

En este caso, era una chispa de pura santidad perdida desde Abraham, destinada a aparecer como el bisnieto de Ruth, David, el redentor de Israel. Y, muchos milenios después, como el último redentor.


Batsheva

Hay almas que viajan una autopista aterciopelada a través de la vida, encontrando su compañero y guiándose según un nítido guión cósmico.

Otros viajan en un laberinto de pasajes oscuros, golpeándose la cabeza contra las paredes con repetidas experiencias no aprehendidas, otra vez abriendo algún pasadizo secreto hacia lo desconocido.

Según la antigua sabiduría, ésta es la única manera que las almas más elevadas pueden adentrarse en nuestro mundo limitado, donde las fuerzas de la oscuridad ejercen tal dominio. Y de la unión de Batsheva y David, una unión forjada a través del escándalo y la deshonra, un hijo, Salomón, nació para construir el Templo, un portal para la Luz Infinita en Jerusalén.

Esther

“Iré a ver al rey, contrariamente al protocolo. Y si falleciera, falleceré”.
(Esther 4:16)

Una mujer de secretos, de misterios, cubriendo su verdadera identidad bajo muchos vestidos--hasta que llegó su hora. Una mujer como una estrella de la mañana--a ese lugar imposible donde la noche se pone tan oscura que sólo le queda revelar el alba.

Alguien que se atrevió a meterse en la más profunda cámara del mal, elevando a Amán como príncipe al pináculo de gloria--sólo para que luego él moldee su propia extinción.

Cuando ella se quitó su máscara y estalló su luz interior, las apariencias de casualidades, coincidencias e intrigas del palacio se abrieron como un telón para revelar maravillas y milagros detrás del escenario. De esta manera, Esther trae la última redención, porque ella juntó lo milagroso con lo mundano, descubrió la Infinita Luz dentro de una nube de oscuridad.

Últimas palabras

De las almas más elevadas y eruditas, muchos tenían esposas más nobles que ellos, e hijas más grandes que sus hijos. Así fue con Abraham, Isaac y Iaakov. Así con Rabi Akiva y Rabi Meir. Así con muchos Sabios de la Cábala.

Esto es porque estos grandes hombres, en sus vidas personales, ya estaban saboreando el Mundo por Venir. En ese tiempo, la cualidad de lo femenino prevalecerá sobre el hombre.

Bibliografia:

Rav Shlomo Aviner. La mujer y el estudio de la Torá.

http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/686470/jewish/La-Esencia-de-la-Tora-fue-Entregada-a-las-Mujeres.htm

http://www.google.co.ve/#hl=es&source=hp&q=De+las+almas+más+elevadas+y+eruditas%2C+muchos+tenían+esposas+más+nobles+que+ellos%2C+e+hijas+más+grandes+que+sus+hijos.+Así+fue+con+Abraham%2C+Isaac+y+Iaakov.+Así+con+Rabi+Akiva+y+Rabi+Meir.+Así+con+muchos+Sabios+de+la+Cábala.+&btnG=Buscar+con+Google&meta=&aq=f&oq=&fp=b7238cb4ac1a56a7


8 de noviembre de 2009

Abraham avinu, Mekubal.

Recientemente estaba estudiando la parasha Lej Leja y escuchando una antigua cancion del Folklore Sefardí (del periodo del Rey Alfonso X de España 1245-1289) titulada “Cuando el rey Nimrod”, cuya letra en ladino la transcribo a continuación:

Cuando el rey Nimrod al campo salia
Mirava en el cielo y en la estreyeria
Vido una luz santa en la giuderia
Que havia de nacer Avraham avinu
Avraham avinu
padre querido
Padre bendicho luz de Israel
Luego a las cumadres encombedaba
Que toda mujer que preqada quedara
si no pariera al punto la matara,
que habia de nacer Abraham avinu.
Avraham avinu
padre querido
Padre bendicho luz de Israel
La mujer de Terah quedo prenada
E de dia en dia el la preguntaba:
¿De que tenes la cara demudada?
Ella ya sabia el bien que tenia.
Avraham avinu
padre querido
Padre bendicho luz de Israel.
En fin de mueve mezes parir queria:
Iva caminando por campos y vinyas,
A su marido tal ne le descubria
Topo una meara, alli lo pariria.
Avraham avinu, ...
Saludemos agora al compadre y tambien al mohel
que por su zehut nos venga el goel
y rihma a todo Israel,
cierto loaremos al Verdadero.
Avraham avinu, ...
En akeya ora el nasido avlava:
"Andadvos mi madre, de la meara.
Yo ya topo kyen m'aletchara,
Malah del scyelo me akompanyara,
Porke so kriyado del Dyo bendicho.

Y en castellano traduce:

Cuando el Rey Nimrod al campo salía
miraba en el cielo y en la estrellería
vido una luz santa en la judería
que había de nacer Abraham Avinu.

Abraham Avinu, Padre querido
Padre bendijo a la luz de Israel.

Luego a las comadres encomendaba
que toda mujer que preñada quedara
si no pariera al punto, la matara
que había de nacer Abraham Avinu.

Abraham Avinu, Padre querido
Padre bendijo a la luz de Israel.

La mujer de Terach quedó preñada
y de día en día le preguntaba
¿De qué tenéis la cara demudada?
ella ya sabía bien qué tenía.

Abraham Avinu, padre querido
Padre bendijo a la luz de Israel.
En fin de nueve meses parir quería
iba caminando por campos y viñas,
a su marido tal ni le descubría
topó una meara, allí lo pariría

Abraham Avinu, Padre querido
Padre bendijo a la luz de Israel.

En aquella hora el nacido hablaba
"Andáos mi madre, de la meara
yo ya topo quién me alejara
mandará del cielo quien me acompañará
porque soy criado del Dios bendito."

Abraham Avinu, Padre querido
Padre bendijo a la luz de Israel

El personaje es muy conocido por nosotros, es Abraham Avinu, Nuestro Padre, cuya historia está relatada en el Sefer Bereshit (Genesis 11,26 a 25,18).

Sabemos que él es primero de los tres Patriarcas.

Nació en Caldea. Se supone que fue en el año 1948 de la Creación. Era hijo de Téraj, un constructor de Idolos. Era descendiente de Sem, uno de los tres hijos de Noaj.

Luego de recibir la orden de D-s: “Lej Lejá” (Vete hacia ti), se estableció en Eretz Israel (Canaán en ese entonces) e instituyó el monoteísmo en una época en que la mayor parte de las personas adoraba ídolos, incluyendo a su padre.

Se dice que Abraham fue el primer Hebreo.

¿Pero que significa esto?

Abraham era monoteísta.

El midrash cuenta cómo Abraham rompió las estatuas de su padre, y sobre Abraham, leemos en la Parashat Lej Leja: “Y erigió allí un altar para El Eterno y proclamó el Nombre de El Eterno”. (Génesis 12:8).

Pero no queda nada claro que él haya sido el primer monoteísta. Ya en la época de Enosh, hijo de Shet (el eslabón que nos relaciona con Adán y Eva), se dice: “Entonces se empezó a invocar el Nombre de El Eterno” (Génesis 4:26).

Rashi explica las palabras “se empezó” (hujal) de manera negativa: “de manera profana” (jilul), y así atribuye el monoteísmo a Abraham. Pero otros comentaristas tradicionales Ibn Ezra, Sforno, Onkelos explican esas palabras de manera positiva (Onkelos dice: “En sus días se empezó a rezar en Nombre de Dios”).

Y sobre Noaj también está escrito: “Y construyó Noaj un altar para D’os” (Génesis 8:20), sobre el cual ofreció sacrificios en el marco de un ritual muy bien conocido en la Torah.

Puede ser que Abraham haya sido el primer humanitario. Mientras que Noaj no hizo nada y no expresó ningún tipo de oposición a la destrucción del mundo en el momento en que le fue informada la llegada del diluvio, Abraham protestó vehementemente contra la matanza de los inocentes de Sodoma (Génesis 18:22 en adelante). Abraham llevó a los miembros de su casa a luchar por la liberación de Lot del cautiverio, en el primer caso de liberación de cautivos (Génesis 14:14 en adelante), y él trató a los esclavos de los reyes a los que liberó como seres humanos y no como bienes materiales, en contraposición a lo que ocurría en los pueblos vecinos (comparar el versículo 11 con el 16).

Y, con seguridad, fue Abraham la única persona sobre la cual la Torah usó el concepto de “educación”: “Armó a sus discípulos, nacidos en su casa” (Génesis 14:14). Rashi explica: “Ellos fueron educados para cumplir los preceptos”. Y, ciertamente, ésta no fue la primera vez que actuó así. Siguiendo la orden de Dios, Abraham dejó Jarán junto con su esposa Sara, su sobrino Lot “y las almas que hicieron en Jarán”.

Onkelos explica: “Las almas a las que educaron según la Torah en Jarán”. Agrega Rashi dentro del midrash: “Abraham convirtió a los hombres y Sara a las mujeres”. Jizkuni (comentarista de Francia del siglo XIII) da un paso más adelante cuando dice que con las palabras “y las almas que hicieron en Jarán”, “comienza la entrega de la Torah”, es decir, no con Moshé Rabenu en el Sinai, sino con Abraham el educador en Jarán.

Si es así, ¿que era tan especial en Abraham? Él fue el primero que se refirió seriamente a las palabras de Shimón el Justo citadas en Pirkei Avot 1:2: “Sobre tres cosas el mundo se sostiene: la Torah, el culto ritual y la ayuda al prójimo”. Abraham las cumplió todas: -“Torah”- educó a los seres humanos para el cumplimiento de la Torah y de los preceptos; -“el culto ritual”- “Y erigió allí un altar para El Eterno y proclamó el Nombre de El Eterno”; -“la ayuda al prójimo”- y actuó para salvar a los que estaban en peligro y luchó para que los esclavos sean considerados como seres humanos y no como bienes materiales.

He aquí muy buenas razones para reconocer a Abraham como el primer judío.
Así pues hace aproximadamente 4000 años, Abraham Avinu, comprende que el egoísmo es la causa de todos los males que afectan a la humanidad.

Este descubrimiento, del cual la humanidad aun no ha tomado plena conciencia, marca el momento más trascendente de la historia universal. La historia humana se puede dividir en antes y después de Abraham, siendo que Abraham es el primero que enfrenta al hombre ante su mayor desafío: alcanzar su completitud, su forma superior, el altruismo.

Prácticamente todas las formas espirituales que surgirán a lo largo de la historia provienen de Abraham, como se indica en el libro de Bereshít-Génesis 17:4-5 “serás padre de numerosos pueblos”.

Su primer hijo Ishmael generará las bases para la percepción que encontramos en el mundo islámico. Itzják segundo hijo de Abraham continuará la cosmovisión de su padre conformando así la percepción judía de la realidad. Los hijos que Abraham procreó con sus concubinas serán quienes modelen la percepción oriental de la realidad (es Interesante, hacer notar aquí la coincidencia fonética de Abraham con Brahma A-Brahma que tenía una esposa y hermana llamada Saraisvati, muy similar al nombre bíblico de la esposa de Abraham, Sara). Esau, nieto de Abraham será quien marque las pautas de la concepción del mundo que hoy conocemos como occidente.

Abraham comprendió la dificultad y las debilidades del hombre en su camino espiritual; por eso aun siendo aún un niño destruyó las estatuas de Téraj, su padre, quien se encontraba inmerso en la idolatría reinante. La representación de imágenes fija la realidad en un momento histórico, a una estética, a una determinada cosmovisión. El impedimento de darle forma material a la realidad espiritual nos exige sobreponernos a nuestras limitaciones mentales y emocionales.

La imagen parcializa y proclama la independencia de lo particular y pasajero en lugar de elevar e integrar lo individual a lo eterno. Abraham des-cubre que la aparente multiplicidad de seres y aspectos que conforman la realidad, tanto de orden material-sensorial como espiritual, son diversos grados de una misma y única Realidad Infinita, denominada en el lenguaje interior de la Torah, la Kabalah: Ein - Sof. Dicha Realidad es generada por la Esencia Creadora, la cual es llamada en el mencionado lenguaje espiritual: Kadósh Barúj Hú, HaShém, Atzmút, etc.

En sus esfuerzos por encontrar un orden superior Abraham se transformó en un gran astrólogo, ya que en sus comienzos él creyó que toda la realidad es regida por influencias astrales. Como consecuencia de su búsqueda de lo completo logró finalmente sobreponerse al ámbito astral y percibir la realidad superior, la causa primera, entendiendo así que hay una armonía que está por sobre la aparente multiplicidad de la Creación: el Kadósh Barúj Hú.

Antes de Abraham Nóaj, luego del diluvio, instauró un mundo fundado en principios de respeto mutuo por la vida, la propiedad y la familia, pero no fueron suficientes para crear normas que logren codificar un sistema social y espiritual que perdure a través del tiempo.

Abraham comprendió más profundamente la problemática humana. Su ideal no era sólo el de una conducta civilizada contra el salvajismo prediluviano. La idolatría contra la cual Abraham lucha es la del ser humano que rinde culto al mundo material y a sí mismo en oposición a una vida dedicada al prójimo como medio para alcanzar la armonía y completitud.

Abraham representa al hombre superior, el justo, en hebreo tzadík, quien emplea la bondad con sabiduría.

Abraham es el primero en descubrir la voluntad altruista generadora de la conciencia judía. Abraham logra transmitir el concepto del altruismo; no sólo con explicaciones intelectuales, sino que llega a nuestro interior ayudándonos a trascender los límites impuestos por la frialdad especulativa de la mente cuando no vibra en armonía con el corazón.

Abraham nos enseña el principio básico del verdadero trabajo espiritual, la emuná.

La Sabiduría que trasciende los límites intelectuales, como el amor que sobrepasa toda medida. Por el contrario, lo que tiene medida es limitado y finalmente desemboca en egoísmo.

En cambio, cuando la emuná es completa, como lo manifiesta Abraham a lo largo de su propia vida, trasciende todo límite y medida, lo cual conduce al Uno sin segundo al Kadósh Barúj Hú, fuente infinita del altruismo.

Aprendamos de Avraham avinu padre querido Padre bendicho luz de Israel.

Bibliografia.
Enseñanzas de Rav Zukerwar Tzl, Programa Halel (ve a la izquierda los enlaces recomendados)
Aurora Digital.