16 de marzo de 2011

Partes del Zohar

Para poder explicar como el Zohar purifica el alma aunque el lector no entienda lo que lee, tenemos el ejemplo de una persona que entra a una tienda de perfumes y aunque no compre ningún perfume, cuando se va de la perfumeria el olor de la misma se queda pegado a él.
Degel Majane Efraim sobre los Likutim, 5


Prólogo. 
Llamado Hakdama. Trata de diversos temas.  


La Rosa
Los brotes de flores
¿Quién creó estos?
¿Quién creó a estos? (por Eliyahu)
La madre presta su ropa a su hija
Las letras del rabino Hamnuna-Saba
La sabiduría suprema
La cerradura y la llave
Abraham
La visión del Rabí Jiya
¿Quién es tu compañero?
El arriero
Los dos puntos
La noche de la novia
El Cielo y la Tierra
Entre todos los sabios de las Naciones del Mundo. No hay ninguno como tú
¿Quién es este?
El que se alegra de alojamiento
La Torá y la Oración
Salida Rabí Shimon de la Cueva
Los  mandamientos
Primera parte. 
Está comprendida por discusiones de exégesis Bíblica organizada según la porción semanal de lectura de la Torah (Parashat). 
El libro de Bereshit
El libro de Shemot
El libro de Vayikra
El libro de Bamidbar
El libro de Devarim


Segunda parte.
Llamada Zohar Jadash (Nuevo Zohar) comentarios adicionales a las parashiot:


Bereshit, Noaj, Lej Leja, Vayera, Vayetze, Vayeshev, Beshalaj, Yitro, Terumah, Ki Titze, Tzav, Ajarey, BaHar, Naso, Jukat, Balak, Matot, VaEtjanan, Ki Titze, Ki Tavo.
Tercera parte.
Una edición del Zohar no se considera completa sin la adición de los anexos siguientes: 
Sifre Ditzniuta: que consta de cinco capítulos, en los que principalmente se han tratado las cuestiones implicadas en la creación, como la transición de lo infinito a lo finito.


Idra Rabba: en los que las enseñanzas de la porción anterior se exponen más detalladamente y en desarrollo.


Idra Zuta: dando un resumen de las dos secciones anteriores.


Raza de Razin: "Secreto de los Secretos", relativo a la conexión del alma con el cuerpo;


Sefer Hekalot: que describe las siete salas celestial, el paraíso y el infierno.


Raya Mehemna: dando una conversación entre Moisés, el profeta Elías, y Shimon Bar Yojai en la importación alegórica de los mandamientos y prohibiciones del mosaico, así como de los preceptos rabínicos.


Sitre Torah: sobre diversos temas.


Saba: que contiene una conversación entre el profeta Elías y Shimon Bar Yojai sobre la doctrina de la metempsicosis.


Yanuka: sobre la importancia de lavarse las manos antes de comer y sobre temas similares.


Tosefta y Matnitin: en el que se esbozan las doctrinas de las Sefirot, la emanación de la luz primordial.


Tikune Zohar: que contiene los setenta discursos de Rabí Shimon Bar Yojai en la primera palabra de la Torah Bereshit.


Cuarta parte.


Midrash ha-neelam: Explicando pasajes de la Escritura, Cantar de los Cantares, Rut, Lamentaciones y en la Torah (Pentateuco), místicamente a través de consejos y guematría.

12 de marzo de 2011

El Lenguaje de las Ramas שפת הענפים

Encontramos en el Zohar, la siguiente enseñanza: “No existe una sola hoja de hierba que no tenga un Ángel de arriba que cuide de ella, la sacuda y le diga: Crece”. 

Es decir que no hay esencia o conducta en este mundo que no comience en su raíz en el Mundo Superior (Talmud eser HaSefirot, Histaklut Pnimit, Parte 1) y todo lo que es engendrado sobre la tierra crece por él estímulo de un Capitán que lo tiene a su cargo y que todo sobre la tierra es modelado según una pauta celestial (Zohar Sección Vaera).
 
Los ángeles son fuerzas y cualquier acción, pensamiento, deseo, evento o acontecimiento, desde la partícula más elemental a la mayor de las estrellas y galaxias enteras la administra la fuerza Superior.

Esta fuerza se divide y dentro de ella están incluidas un número de fuerzas de diversos niveles del inanimado, vegetativo, animado y humano. Son fuerzas físicas y  biológicas que influyen todos los niveles y todos ellos llegan desde Arriba. 

Por esa razón, los sabios de la Kabalah han escogido un idioma especial, que  podemos llamar “El lenguaje de las ramas” o “El lenguaje de las Ramificaciones” שפת הענפים, que llama a las fuerzas espirituales por los objetos que producen en nuestro mundo, es decir usan un lenguaje humanizado, recurriendo a términos prestados de lo humano y del mundo material, para designar lo espiritual en lo cual tiene origen (su raíz) este objeto material. 

Este es el lenguaje en el que la Torah y los Sabios, pueden transmitir sus enseñanzas a través de la palabra oral o escrita de generación en generación, ¿Por qué? porque ésta es la única clase de palabras que el hombre puede usar de alguna manera significativa, ya que conceptos espacio-temporales se imponen en la mente del hombre, que vive en un mundo espacio-temporal (Rav Jacob Immanuel Schochet)

Tomando los nombres de las ramas en este mundo, dónde cada nombre se explica a sí mismo, como si apuntara a su Raíz Superior en el sistema de los Mundos Superiores. Como declaran:

 “La Torá habla en el lenguaje de los hombres”. Adaptando a la capacidad mental del oyente.

Así que aún cuando pensemos que está describiendo nuestro mundo, en realidad está describiendo aspectos espirituales, puesto que en el mundo espiritual hay solamente fuerzas sin materia. De manera que el Sabio se empeñará en despojar la aparente connotación materialista de esta sabiduría, y elevará su concepción paso a paso hasta que finalmente logre tanto conocimiento de la verdad como su intelecto sea capaz de captar. 

Y teniendo muy claro que ninguna noción y concepto humano es atribuible a la Divinidad, como declaran explícitamente las Escrituras:
¿A quién, entonces, compararán a Di-s? ¿O qué semejanza compararán a El?... A quién Me compararán para que Yo sea igual, dice el Santo” (Isaías 40:18, 25).

Al estudiar la ciencia de la Kabalah y al aprender la ley de las raíces y las ramas, podemos elevarnos de las ramas de nuestro mundo hacia sus raíces superiores. Empezaremos a ver nuestro mundo como si fuera transparente y detrás de cada objeto y situación, veremos la fuerza que lo activa y dirige.

Igualmente empiezamos a entender en dónde podemos entrar y dialogar con el Creador quien se encuentra detrás de estas fuerzas, con el propósito de responder, participar, cambiar e intervenir conscientemente, tomando el control de nuestro propio destino (Rav Yehuda Ashlag, en su Talmud Eser HaSefirot) . 

El Lenguaje de Ramas contiene cuatro modificaciones, a saber: 

El lenguaje de Tanaj, en forma de Narración histórica. Expresado en los 5 libros de Moshe (Pentateuco), en los Escritos y los Profetas.  

El lenguaje de Halaja, describiendo las leyes y códigos, que incluye la Mishna, el Talmud, el Shuljan Aruj, transmitido en un lenguaje técnico y sintético.

El lenguaje de Hagadot, en forma de leyendas, que amplían y continúan la tradición escrita.

El lenguaje de la Kabalah, siendo este el más cercano a las raíces espirituales y el más preciso de todos. 

Cada uno de ellos refiriéndose a aspectos espirituales superiores. 

Así cuando un Mequbal (Kabalista) lee la Torá no visualiza hechos históricos, ni enseñanzas puramente morales, ni leyendas y parábolas, sino que percibe claramente cómo las fuerzas espirituales dirigen a este mundo, y cómo todo se une finalmente en la Luz Superior infinita, causa y origen de todo.

Siendo que cada concepto y término del lenguaje de las Ramas se deriva de un concepto previo (Rav Zukerwar Tzl), encadenando así causa y consecuencia (Ila veAlul) tal como sucede en un árbol en donde cada rama surge de otra rama.

En el lenguaje de la Kabalah “El Lenguaje de las Ramificaciones” se define que una existencia o realidad se va encadenando, progresivamente, desde otra existencia, En otras palabras, no hay en la "ILA" (causa) lo que no hay en “ALUL” (efecto o consecuencia), tampoco hay en la consecuencia lo que no hay en la causa. Por lo tanto hay Hishtalshelut (encadenamiento) entre ila y alul (causa y efecto) sin progresión (Rav Yehiel Bar Lev). Y quien siga cuidadosamente el camino de las ramas llegara al tronco y luego a las raíces que sustentan al árbol.

Te Recomiendo que visites además los siguientes artículos posteados hace un tiempo:

"En Aras del Cielo"

“…Que todas tus acciones sean en Aras del Cielo” (Avot 2,12) el deber de cada hombre en la tierra es llegar a ser cada día mejor, cada día más sabio y en cada momento más puro que en el momento anterior. 

Porque cada nuevo día es una nueva oportunidad, cada día nos trae la posibilidad de completarnos y cada día, es un llamado del Eterno, pues está escrito: 

“Te llamé y me diste la espalda” (proverbios 1,21) 

 Y leemos en otro lugar: 

“Te llamé y no me respondiste” (Isaías 65,12)

Donde también fue dicho:

“Llamé y nadie me respondió” (66,4)

Y ¿cómo saber cuando nos llama? ¡Cuando sientas que te invade súbitamente una oleada de inspiración! (Rav Tzadok HaKohain) para atender este llamado debemos decir simplemente “Aquí estoy”, y abrir nuestros corazones. Y ¿cómo sabemos que desea Él de nosotros? Está escrito: “En todos tus caminos, conóceLo, y El rectificará tus caminos” (proverbios 3,4) nuestro objetivo deberá ser tener al Eterno presente en cualquier cosa que hagamos, y Él promete enderezar nuestros senderos. ConocerLo implica conocer sus senderos, y los  senderos de D-os son sus mandamientos.

“Porque más gusta el amor, y la obediencia  que los sacrificios… y el conocimiento de D’os, y que se escuche su voz que las victimas consumidas por el fuego” (1 Samuel 15,22; Oseas 6,6) 

Todo nuestras acciones, deberán estar direccionadas “en Aras del Cielo” lo cual significa en búsqueda de la Unificación del Nombre de D-os, en aras de la unión del Cielo y la Tierra, incluso “Cuando calces tus zapatos, baja primero tu pie hacia tu zapato, e imagina el encuentro y la unión del Cielo y la Tierra” (Rabí Cordovero, Pardes Rimmonim) Sí construyes una casa dirás “yo construyo una casa para engalanar a la Shejinah” (Presencia Divina); y si compras ropas para tú esposa, dirás “estas ropas serán galas para la Shejinah” (porque la mujer es reflejo de la Shejinah) (Rav Daniel Frish z"l) sí das caridad dirás “en aras de la unificación”  y así sucesivamente.

En todo momento y en todo lugar, el hombre debe poner su intención en la gran Unión en lo Alto, en el trabajo, al comer, en la relaciones maritales y hasta al dormir, debemos conocer a Di-s y estar concientes de Su presencia en nuestras vidas y en cada uno de nuestros actos. Y convertir todo aspecto de nuestra vida en servicio a Él, esta es la verdadera Alabanza.

Incluso con los aspectos oscuros de nuestro ser, pues está escrito “Amarás a D-os con todo tú corazón,…” (Deuteronomio 6,5) y enseñaron Nuestros Sabios “con todo tu corazón significa con tus dos inclinaciones, con la inclinación al bien, y con la inclinación al mal” (Berajot 54a)
  
 

4 de febrero de 2011

En la Práctica está la Felicidad.


Hoy me llego un correo de un muy Gran Amigo.

Allí me hace la sugerencia de tema para un post (incluso para varios post) sugerencia de la cual tomo el título del mismo, pero adicionalmente me escribe unos consejos personales (a modo de grandes máximas) que me tomo la libertad de adaptarlos y generalizarlos acá:

1.     Actúa con sencillez, la Torá, reposa en donde hay sencillez y distancia del orgullo, la prepotencia es contraria a ellá. La torá fue entregada en medio de un desierto, por lo tanto como un “desierto” no es propiedad de nadie en él hay honestidad y humildad absoluta, solo quien se anula a sí mismo "como un desierto" puede recibir la Torá (midrash tanjumá 7:1)

2.       Sigue el consejo de los Sabios, estudiando sus enseñanzas y citándolas. Rabí Akiva cuando estaba en la carcel, enseño cinco cosas a Rabí Shimón, una de ellas era: “Cuando quieras estrangular, cuelga de una árbol bien alto” (tratado de pesajim 112) queriendo decir que si deseas enseñar algo y que los demás te escuchen, vé y aprendelo de un gran maestro, y dí la enseñanza en su nombre.

3.       Sentir la alegría del entendimiento es indispensable. Ya para conciente o inconcientemente, hacemos un esfuerzo de comprender algo porque cuando lo logremos surgirá una sonrisa de Alegría. Por eso, esa sonrisa latente que quiere brotar está motivando nuestra facultad de entendimiento.

En las enseñanzas del Arizal (el divino Itzjak Luria) el entendimiento también es llamado el “principio madre” (partzuf Ima) ¿Cómo sabemos que la alegría tiene que ver con el principio madre? Está escrito: “La madre de los niños está alegre” (Salmos 113:9) La interpretación simple es que una madre estéril, como las matriarcas, cuando Hashem finalmente se ha compadecido de ella y da a luz (tiene un niño), entonces se llena de alegría.

Si quieres ser una madre, debes tratar de experimentar la alegría. La alegría pone de manifiesto tu capacidad de madre, incluso si tienes dificultades para tenerlos. La alegría es el poder del alma que ayuda a tener hijos. Entones, lo que en el verso parecería ser el efecto (en este caso la alegría es el resultado de tener hijos) aquí se revela como la motivación o la causa.

4.       No dejes que tu ego e importancia personal te domine. Cuanto más grande sea nuestro ego, mayores serán nuestros temores y problemas. La neutralización del ego es el paso obligado en el proceso de rectificación; la etapa más básica y primaria.

Pero ¿Qué implica neutralización del Ego? Implica autorefinamiento o la anulación, es decir, reorientar las emociones hacia la Divinidad. Di-s se vuelve el objeto de nuestro amor, el único al que tememos, y asi sucesivamente con el resto de nuestras emociones. Esta es uno de los trabajos de esencia de la Kabalah, el objetivo de vivir no es “conocerse a sí mismo” sino “conoce al Di-s de tu padre”.

“Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18) Rabí Akiva dijo: "Esta es una gran regla de la Torá". 

Shabat Shalom.

3 de febrero de 2011

Israel y los 613 preceptos.


¿Qué son la Torá y el trabajo en el camino del Creador?

Mitzvot, generalmente traducido como preceptos o mandamientos, fueron entregados por D’os al pueblo de Israel como un marco dentro del cual desarrollar la vida justa y permitirle a cada persona construir una relación personal y significativa con D’os.

Son un medio a través del cual podemos imitar a D’os (EmularLo), desarrollar y refinar nuestro carácter, fortalecer nuestra certeza y disciplina e infundir un sentido a cada uno de nuestros actos.

Son las acciones que activan y conectan diferentes ámbitos de la realidad; y a su vez nos da conciencia del prójimo a partir del fortalecimiento de la voluntad y la perseverancia en la realización de actos altruistas. Esto podemos está insinuado por la misma palabra מצוה “Mitzva” esta íntimamente relacionada con la palabra צוותא “tzavta” que significa una conexión o un vínculo. Son “actos” que ayudan a trascender el egocentrismo, ya que a través de su práctica el hombre comienza a comprender que el mundo no comienza ni termina en él.

Pero ¿Cómo es eso de “Emular” a D’os? Sabemos que cada persona fue creada a imagen de D’os, está escrito: “Y D’os creó al hombre, a imagen de D’os lo creó…” (Génesis 1:27) y tambíen está llamado a seguir Sus Caminos: “… y seguirás Sus caminos” (Deuteronomio 28:9) ¿Seguir sus caminos? “Así como Él es misericordioso y bondadoso, tú también debes ser misericordioso y bondadoso” (Yerushalmí, Peá 3:1)  El hombre actúa de acuerdo a la imagen Divina cuando emula los rasgos de carácter de D’os tal como están descritos en la Torá. A esto se le llama “seguir Sus caminos”. Cuando cumplimos una Mitzvá, emulamos los atributos de D’os.

Con respecto a esto último leemos en el Talmud de Babilonia (Sotá 5a), lo siguiente:

Así como Él viste a los desnudos, así tú debes vestir a los desnudos;
D’os visitó a los enfermos; así también tú debes visitar a los enfermos;
D’os reconforta a los que están en duelo; de la misma manera tú debes reconfortarlos.

D’os enterró a los muertos; así también tú debes enterrar a los muertos.

Las Mitzvót nos brindan parámetros para medir nuestro grado de altruismo y egoísmo, son coordenadas espaciales y temporales, e impulsan el altruismo hacia los diferentes espacios en que el deseo se manifiesta: material-sensorial, emocional, mental y espiritual, indicándonos el ritmo adecuado y el momento propicio para realizar nuestras actividades y expresar nuestros sentimientos y pensamientos. Cada mitzvá que cumplimos refina nuestro carácter, actualiza nuestro potencial y completa la creación del mundo.

“Y todo esto (las Mitzvot) son para superar nuestras inclinaciones negativas y corregir nuestros rasgos de personalidad y la mayoría de las leyes de la Torá son instrucciones del Gran Consejero (para ayudarnos) a corregir nuestros rasgos de carácter y enderezar nuestro camino” Rambam, Hiljot Temurá.

Las Mitzvot tienen una dimensión exterior, el acto mismo, y una dimensión interior, la consecuencia misma del acto en nosotros, esto último es una de las  áreas de estudio de la Sabíduria de la Kabalah. El gesto exterior, es decir el “acto mismo” despierta nuestra actitud interior influyendo en última instancia sobre nuestro comportamiento (como consecuencia).

“Una persona es influenciada por sus actos y su corazón y sus pensamientos siguen a los actos que él hace para bien o para mal. Incluso uno que sea un completo malvado que constantemente piensa en hacer cosas malas, si se ve inspirado a mejorar y dedica tiempo a cumplir Torá y Mitzvot, incluso si no lo hace en Nombre del Cielo, cambiará para bien con el poder de sus actos y superará sus inclinaciones negativas, porque los corazones siguen a las acciones. De la misma manera, incluso si uno es una persona completamente justa que desea Torá y Mitzvot pero siempre se ve envuelto en actos malos… luego de un período de tiempo se convertirá en un malvado, porque sabemos que es cierto que cada persona se ve afectada por sus acciones” Sefer HaJinuj, Mitzvá 16.

El hombre se impresiona de sus propios actos, por lo tanto la perseverancia escrupulosa en la práctica de las mitzvót, aún al principio sin asociar el sentimiento, finalmente llega al corazón rompiendo el hielo interior. Las ideas más elevadas, si no se materializan en actos concretos, acaban por corromperse y corromper a sus adeptos.

Todo ser humano nace con el potencial de grandeza, la Kabalah enseña la forma de activar ese potencial, a traves de la aplicación consciente de las Mitzvot, pudiendose decir entonces que La espiritualidad de Israel, consiste en la iniciación en las normas- mitzvót (no codiciar, no asesinar, etc.) que nos guían a sobreponernos a nuestros instintos y transformar los deseos egoístas en voluntad altruista.

Las mitzvót son los Principios Objetivos Espirituales, como las leyes que rigen la naturaleza que el hombre no inventa sino que des-Cubre, a partir de las cuales se estructura armónicamente las relaciones del hombre con el prójimo y con la Energía Infinita que nos vivifica y que codificadas (en el acto mismo) nos son transmitidas a través de la Torá.

Las mitzvót tienen una sola y única fuente: el Kadósh Barúj Hú (El Santo, bendito sea). Para lograr una mejor comprensión, nuestros Sabios  las ordenaron en dos grupos generales:

1.       Ben adám lejaveró: Las Mitzvót que ayudan al hombre a discernir si su relación con el prójimo es altruista o egoísta. Ejemplos: tzedaká, visitar al enfermo y alegrar al novio y a la novia.

2.       Ben adám laMakóm: Las Mitzvót que orientan al hombre en pos de la energía de vidas que nutre toda la Creación y su máxima identidad: el Kadósh Barúj Hú. Ejemplos: la plegaria, comer kasher y Nuestro Deleite “el Shabat”.

¿Cumplir una Mitzvat aún sin entender su significado?

Acerca de esto escribe Rab Jaim Volozhin, en su Nefesh HaJaim:

“Una explicación completa de las mitzvot aún no se le ha revelado ninguna persona en el mundo, salvo a Moshé Rabenu… La Sagrada Torá proviene de Arriba, y está por encima de todo entendimiento. ¿Cómo puede una persona llegar a captar (este entendimiento)?” 1:22.

Pero esto jamás implica que no nos esforcemos por comprenderlas, pues “a pesar de que todas las leyes de la Torá son decretos (Divinos)… aún así es adecuado que una persona los contemple y trate de dar tantas razones como pueda encontrar, y los primeros Sabios dijeron que el rey Salomón entendió la mayoría de las razones de todas las leyes de la Torá”. Rambam, Hiljot Temurá 4:13

En el Midrash Rabba:

 ¿Qué le importa a D’os si se mata a un animal cortando su cuello a través de la espina dorsal o de la garganta? La respuesta es) “Los preceptos fueron dados sólo para refinar a la humanidad”. Midrash Rabá, Bereshit 44:1.  En otras palabras, las Mitzvot como actos mecánicos mismos no tienen sentido.
De hecho enseñan Nuestros Sabios que es un “deber absoluto” para cualquier miembro de Israel, que el estudio de la sabiduría de la Kabala, como dimensión interior de la Torá, y de las Mitzvot, y aún  si una persona conoce la Mishná y la Guemará entera de memoria, y está más colmado de virtudes y de buenas obras que el resto de sus contemporáneos, pero no ha aprendido la sabiduría de la dimensión interior, Los secretos ocultos de la Torá, deberá reencarnar en este mundo para estudiar los secretos de la Torá  y la sabiduría de la verdad.

Al seguir cada una de los Mitzvot, con conciencia absorbemos la parte de la Luz que está depositada en ella, ya que la Mitzvá es un Kli (vasija) dentro de la cual se viste la Luz. Esto se debe a que la Mitzvá es un Kli, y la Luz está envuelta en él; o sea, un Nombre Santo que pertenece explícitamente a esa Mitzvá. Éste es el significado de: "La Mitzvá es una vela, y la Torá es la Luz" (Proverbios 6: 23).


Rabí Yosi, explicó la redundancia aparente que aparece en el versículo que citamos  anteriormente revelando que se aprende de aquí, que todo aquel que se esfuerza en el estudio de la Torá, la Torá ilumina delante de él, y se acredita que sea encendida delante suyo una vela por cada uno de los preceptos que realiza, para que le ilumine en el mundo venidero. Pues al estudiar Torá, logra encender con la luz suprema que se halla en las alturas  (Zohar, Parashat Terumá)

Rab Jaim Volozhin, en Nefesh HaJaim, Shaar 1:12, no hace la enigmática revelación: “La “recompensa” en el Mundo por Venir es (un resultado) de los actos de la persona misma. Luego de que el alma se separa del cuerpo, esta se eleva para deleitarse y saciarse de los destellos de luz y de poder y de los mundos sagrados que se le agregan y expanden en consecuencia de sus buenos actos… La verdad es que el Mundo por Venir es la creación de la persona misma, que expande y prepara su propia porción”.

Así el propósito del estudio de la dimensión interior de la de la Torá, es llegar a sentir al Dador de la Torá, acerca de eso enseño Rabán Yojanán ben zakai receptor de la tradición de hilel y de shamai  solía decir: "si has estudiado mucha torá no te halagues, pues precisamente con esa finalidad fuiste creado". Avot 2:8

Rabash enseña que  El que no se esfuerza por alcanzar al Dador de la Torá, de retornar a su fuente es llamado Goy “un gentil” porque no desea revelar al Creador. Un miembro de Israel aspira con todo su ser al Creador, pone todo en el único objetivo de retornar a su fuente, el Infinito, Ein-Sof.

Construyendo y purificando:

“Es sabido que toda persona tiene 248 miembros espirituales y 365 tendones espirituales, y sobre ellos están “vestidos” los 248 miembros físicos y los 365 tendones físicos, tal como está dicho “Con piel y carne me has vestido y con huesos y tendones me has cubierto” (Job 10:11). El versículo menciona piel, carne, huesos y tendones y se refiere sólo a “cubrir” y a “vestir”. Quién fue vestida, sino el alma interior, que es el núcleo de la persona, y cada uno de los miembros del alma está vestido desde arriba con un miembro “corporal” correspondiente, como la ropa al cuerpo. Y correspondiendo a esto, D’os nos dio 248 mandamientos positivos y 365 mandamientos negativos, y ellos también están divididos de acuerdo a los miembros, ya que hay mandamientos correspondientes a la mano y a los pies y a otros miembros… Y cuando en este mundo una persona cumple un mandamiento con determinado miembro, en el futuro brillará sobre ese miembro la luz de D’os… Y resulta que cuando una persona cumple los 248 mandamientos positivos, se convierte en una persona completa sagrada para D’os en todos sus miembros… Y si una persona tiene cuidado de no transgredir los mandamientos negativos de la Torá, entonces extiende esa luz sagrada también hacia los “tendones” de su alma”. Jafetz Jaim, Introducción a Shemirat HaLashón