24 de octubre de 2011

Enseñanza de la Semana


He visto escrito que la prohibición desde Arriba para apartarse de un estudio abierto sobre la sabiduría de la verdad fue sólo por un periodo limitado, hasta el final de 1490. Después, se considera que entramos en la última generación, en la que dicha prohibición es levantada y se concede el permiso para abordar el estudio de El Libro del Zohar. Y desde el año 1540, ha sido una gran Mitzvá (precepto) que las masas estudien, tanto ancianos como jóvenes… Y dado que el Mesías llegará gracias a esto y no por ninguna otra razón, no deberíamos ser negligentes.

Abraham Ben Mordejai Azulai, 
Introducción al libro Or HaJamá (La Luz del Sol), p 80

17 de octubre de 2011

Enseñanza de la Semana


Ahora los tiempos dictan una adquisición presta de la Torá interna. El Libro del Zohar abre nuevos caminos, establece senderos y grandes rutas en el desierto, él, junto con toda su cosecha, están dispuestos a abrirnos las puertas de la redención.

Rav Raiah Kook, Orot (Luces), 57

14 de octubre de 2011

¿Quién Bailaba?

Se cuenta que cierto Lag Baomer, El Ari y sus discípulos bailaban con gran entusiasmo junto a las multitudes que se habían reunido para celebrar la fecha, Grupos de gente danzando llenaban el patio. 

Todos los Mekubalim de Tzfat estaban allí bailando con un entusiasmo de otro mundo, sus almas parecian desprenderse de sus cuerpos. 

Todo un espectáculo, los colores de las ropas peculiares de los sefardíes y de los Judíos de Damasco, todos ellos movían los pies con fuerza y energía junto a unos judíos de Egipto, hacían circulos. 

En medio de uno de los círculos, bailaba un anciano que destacaba de los demás por su estatura, ¡Se veía Altísimo! pues sobrepasaba a todos por una cabeza y llevaba una túnica blanca. Bailaba en un éxtasis etéreo, con los ojos cerrados y sus pies apenas tocaban el suelo. Sus pensamientos parecían vagar por las altas esferas. Atraía la mirada de todos los presentes y no tardaron en rodearlo, batiendo palmas mientras él bailaba solo. 

“¿Quién es?” Se preguntaba la gente 

“Sin duda, una persona de gran santidad” decian.

El Ari, que estaba totalmente absorto en la danza y la alegría, alzó un momento los ojos. Su mirada se posó directamente en esa figura singular y se emocionó mucho. De inmediato dejó el círculo de sus discípulos y se abrió camino entre los celebrantes hasta llegar donde estaba el anciano. Le tendió las dos manos y empezó a bailar con él. 

Los discípulos del Arizal no tardaron en seguirle y se unieron al círculo de los espectadores. 

El Hombre paró un momento para buscar al shamash del Bet Midrash de Tzefat y hacerlo participar en la danza. Los tres giraron y dieron vueltas extasiados durante mucho tiempo y cuando el extranjero se retiró, los dos que quedaban siguieron bailando, tomados de los hombros. 

Los talmidim miraban y se preguntaban qué estaría haciendo el maestro y por qué pasaría tanto tiempo bailando con el sencillo shamash, Rab Elazar Azcari, con tal devoción.

Cuando el día llegó a su fin y volvían todos a Tzefat, uno de los discípulos se dirigió a su maestro. Un poco disgustado, preguntó: 

“Por favor, maestro, no se ofenda. ¿Podría explicarme su extraña danza con el misterioso extranjero y el shamash? El primero daba la impresión de ser un hombre piadoso y sabio. Pero, ¿era digno de un hombre de su importancia, nuestro gran maestro, bailar con el shamash Rab Elazar? ¿No habrá sido faltar el debido respeto a la Torá”?

El Arizal sonrió y dijo: 

“Quizás podrías decirme qué es lo que debería haber hecho. El santo taná Rab Shimón bar Yojai en persona lo invitó a bailar con nosotros. ¿Tendría que haber protestado yo que soy más joven?”

Los que escuchaban se sintieron sobrecogidos al oír esta revelación. Todos se habían preguntado quién podría ser el extranjero. Había sido el propio Rab Shimón bar Yojai que había ido a participar en la celebración de Merón. Ahora miraban al “sencillo” shamash de forma totalmente distinta. “¿Te das cuenta de lo grande que debe ser Rab Elazar...? Y nosotros creíamos que era una persona normal y corriente”, se decían unos a otros.

A partir de ese día, los discípulos del Arizal se mostraron particularmente respetuosos con Rab Elazar Azcari, el shamash de su Bet Midrash, que más tarde se convirtió en uno de los más grandes Rabinos y sabios judíos de su tiempo, autor del Sefer Jaredim, de diversos comentarios y poemas liturgicos, entre ellos Yedid Nefesh, que cantamos en Shabat.

En sus escritos destaca la importancia de Jerusalén y la tierra de Israel. El tiempo para Jerusalén y reza por su reconstrucción. Di-s prometió redimir a Sión con la condición de Israel a cambio demuestra que su amor a Di-s.

En su introducción al libro Sefer Jaredim, Rabí Azcari establece 17 condiciones necesarias para que un precepto que se realizan en la forma ideal, entre los que debe llevarse a cabo con la intención correcta de hacer la voluntad de Di-s, que no debe ser a medio hacer o en un manera a medias, pero con alegría en el servicio de Di-s, que debe llevarse a cabo por el propio creyente y no delegada a otros, y que, siempre que sea posible, debe llevarse a cabo en compañía de otros fieles.



10 de octubre de 2011

Enseñanza de la Semana


Puesto que todo Israel está destinado a saborear del Árbol de la Vida, que es el sagrado Libro del Zóhar, gracias a él, será redimido del exilio. 
Zohar, Nasso, Punto 90

6 de octubre de 2011

Atzmus


Siguiendo la linea del post:


A finales del 2008 Eliezer Barletta (voz), Josué Arrúa (percusión, Emanuel Cohenca (guitarra) y Javier Portillo (bajo) se unen para formar un proyecto que de tan atípico no permite siquiera precisar aquello que lo que lo diferencia del resto. Más allá del ajuste musical y la espiritualidad que vincula a sus cuatro integrantes, por encima de las letras luminosas y las melodías de corte jasídico que pespuntean los sólidos acordes metaleros, incluso a despecho de los ritmos enérgicos y las voces reminiscentes de paisajes y ecos del Medio Oriente, la característica que define a Atzmus queda hasta cierto punto velada en un delicioso misterio, a merced de la investigación del crítico y la sensibilidad del escucha.



Lo que aparece claro como el día es que las doce canciones de “Ciudad de Luz” no salen de un molde ni se atan a una fórmula preestablecida, sino que afirman su personalidad -cada una a su manera- desde lo diverso, con el tema que da título al álbum como punta de lanza y un mundo de sonidos por descubrir que va de lo inauditamente simple a lo sugerente sin perder un gramo de sustancia en la grabación.

Y la buena noticia es que este álbum debut producido en los reconocidos estudios de La Nave De Oseberg no sólo puede descargarse gratuitamente desde www.dontpaymusic.com junto con el arte gráfico completo para que cada usuario arme su propio CD con la mejor calidad de audio, sino que también se halla disponible por la misma vía el impetuoso video promocional de "Ciudad De Luz", filmado por Octavio Lovisolo y compaginado allí mismo.

"Ya son muchos los que hoy se consagran por amor, que descubren en lo simple maravillas invisibles".

En Atzmus lo que cuenta es la esencia y no la superficie...

Tomado de:

www.dontpaymusic.com