17 de febrero de 2012

Aprendiendo símbolos.

Talit (manto ritual). 

Originalmente era una prenda de vestir; más tarde fue objeto de culto del hombre judío durante los servicios matutinos, en ciertas devociones individuales y, además, parte de la mortaja. Se lo hace de lana o seda, de color blanco con rayas transversales celestes o negras, con un galón bordado y con cuatro franjas. La franja se llama tzitzit y sobre ellas dice la Torá: "Habló Dios a Moisés diciendo: Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan franjas sobre los bordes de sus ropas por sus generaciones y que pongan sobre las franjas un hilo cárdeno. Y cuando viereis estas franjas recordaréis los preceptos de Dios y los cumpliréis, y no os desviaréis en pos de vuestros impulsos. Recordad pues todos mis preceptos, cumplidlos y santo seréis ante vuestro Dios. Yo soy el Señor que os redimió de Egipto para ser vuestro Dios. Yo soy Adonai, vuestro Dios". (Números 15:37-41).

Se acostumbraba a hacer en las franjas cinco nudos dobles entre los cuales quedaban cuatro espacios. Los espacios se llenan con 7, 8, 11 y 13 vueltas. El número de las vueltas suma 39, cifra equivalente al valor numérico de las letras que forman el nombre de Dios (Yod, he, vav, he) y la palabra ejad (uno). El valor numérico de la palabra tzitzit acrecentado con las 8 hebras y 5 nudos de las franjas, hace 613, representando, según el Talmud, el número total de los preceptos (mitzvot) de la Torá. El mirar los tzitziyot nos invita a recordar la importancia de toda la Torá y la presencia de Dios en los cuatro puntos cardinales, y especialmente de nuestra vida.

Tefilín (filacterias). 

Son dos rollos de pergamino que contienen cuatro parashiot (secciones) de la Torá, puestos en dos cajitas de cuero con cintas, también de cuero. Los varones judíos mayores de 13 años los colocan en el brazo izquierdo frente al corazón y en la frente, entre los Ojos, durante el servicio matutino de días hábiles excepto Tisha Beav. Su uso se basa en la prescripción de la Torá: "Todo esto lo has de tener como una señal impresa en tu brazo y como un recuerdo pendiente entre tus ojos que te haga recordar cómo Dios nos sacó de Egipto con la fuerza de su brazo". (Exodo 13:16). "Será como una señal sobre tú en tu boca, porque con mano fuerte te sacó Dios de Egipto". (Exodo 13:9).

La tradición los considera como símbolos de que tanto los esfuerzos físicos como los sentimientos y los pensamientos debe ser dirigidos hacia Dios y al servicio de Sus criaturas. Simbolizan también los dos principios de la vida humana: teoría y práctica, o, en otras palabras: pensamiento y acción. Ambos deben ser sometidos a la voluntad divina y para el servicio del prójimo.

Maimónides escribe: "Grande es la santidad de los tefilín, pues mientras los tejilín están en la cabeza del hombre y sobre su brazo, él es humilde y temeroso de Dios. No es llevado por deleite o por conversión ociosa, ni su corazón alberga malos pensamientos, sino que lo llena con pensamientos de justicia y honestidad."

Mezuzá (umbral).

Es un estuche que contiene un pequeño rollo de pergamino con dos párrafos de la Torá y con la letra "shin", que es la primera letra de Shadai, Todopoderoso. Se la coloca al lado derecho de las puertas de todas las habitaciones, como dice la Torá: "Escribirlas hay en las entradas de tu casa y de tus moradas". (Deut. 6:9).

Querernos subrayar que la mezuzá no es un amuleto, sino un símbolo de que Dios está presente en los hogares judíos, por lo tanto estos deben ser distintos: no puede haber altercados, maldiciones, odio o palabras denigrantes.  Además, simboliza también que el dueño de casa y sus habitantes no esconden su calidad de judíos y creen en la protección de Dios.

Dice Maimónides: "Es deber religioso de todo hombre, cumplir con el precepto de colocar la mezuzá. Toda vez que entramos en nuestra casa o salimos de ella, nos encontramos con el nombre del Santo, bendito sea El, y al evocar Su bondad recordamos que en este mundo nada perdura, salvo Dios, y que todo es vanidad, salvo el amor a Dios y a Sus preceptos".

Menorá (candelabro) de siete brazos.

Originalmente labrado en oropuro y adornada artísticamente. Servía como lucero en el Tabernáculo y en los Santuarios. Se la encuentra como símbolo del judaísmo desde épocas muy remotas, en edificios, monedas y tumbas.  Fue esculpido en el Arco de Triunfo de Tito simbolizando la destrucción del pueblo judío en el año 70 e.c., cuando el original fue sacado del Segundo Santuario y llevado en procesión triunfal por los romanos.

Desde esta época existe la prohibición rabínica de confeccionar utensilios sinagogales similares en forma y tamaño a los de los Templos de Jerusalén; por lo tanto las menorás que figuran en el uso litúrgico u ornamental son de ocho brazos.

Cabe mencionar que existe la prohibición, agravada por el jerem (excomunión), de pasar bajo del Arco de Triunfo de Tito.

Hoy, la menorá es el símbolo nacional de Medinat Israel, y figura en su escudo.

Maguen David (Escudo de David). Está formado por dos triángulos equiláteros entrelazados en dirección opuesta. El origen de este símbolo es desconocido, posiblemente muy remoto y no judío, porque lo han encontrado en reliquias egipcias, chinas, hindúes y peruanas.

Como símbolo judío aparece por primera vez en el siglo VII a.e.c y desde entonces se ha divulgado en todos los lugares donde vivían judíos. La época del misticismo judío le atribuyó muy diversas interpretaciones, desde lo místico hasta lo simbólico. lsaac Luria, el famoso cabalista de Safed, contribuyó mucho en transformarlo en el emblema preferido del judaísmo.

Shofar (cuero de camero), originalmente instrumento musical en diversas celebraciones religiosas, luego fue tocado para intimidar al enemigo antes de la batalla y era señal también para convocar al pueblo. Después se lo utilizó únicamente para Rosh Hashaná (o para los días de arrepentimiento) y según la tradición, sonará también en el momento de la llegada del Mesías. Como símbolo del judaísmo figura en tumbas ya en la Antigüedad.

La Doble Tabla de la Ley, que contiene las primeras dos palabras de cada mandamiento, es símbolo de que la ley moral debe ocupar el lugar central en la sinagoga y en la vida.

Kipá (yármulka, gorrito).

Los judíos ortodoxos llevan permanentemente la cabeza cubierta; entre el judaísmo progresista hay diversas formas: algunos la utilizan durante el servicio religioso, la comida y el estudio, y hay quienes omiten su uso o lo hacen solo en ocasiones especiales.  Ya el Talmud lo presenta como opción (Nedarím 301b).  El origen de la costumbre pudo ser la protección contra el sol, pero luego se transformó en una distinción del status social y lo que es más importante, en el símbolo del reconocimiento del reinado de Dios en la tierra. La costumbre es postbíblica, lo que se aprecia en una estela arqueológica, que muestra al rey Sanherib conduciendo a prisioneros judíos con la cabeza descubierta.

Ein Sof.




Los Kabalistas alcanzaron la espiritualidad y escribieron sobre ello en sus libros. 


Ellos percibieron que la raíz de toda la realidad es un poder supremo, al que llamaron "Su Esencia" Atzmutó, porque no podían alcanzar el poder en sí mismo. 


Sin embargo,percibieron que hay un pensamiento, un objetivo, para crear criaturas con el deleite, que proviene de Su Esencia. Llamaron aquel pensamiento y objetivo "El Pensamiento de la Creación", o "Luz Superior". 


Resulta que desde la perspectiva de la criatura, la Luz es el Creador, porque no puede alcanzar Su Esencia. Por lo tanto el contacto Creador-criatura se mantiene a través de esta Luz Superior.


En resumen, hay una luz que emana de Su Esencia. La Luz quiere crear una criatura y llenarla con placer. Es decir, el fin de la Luz es la creación de una criatura que siente la luz, como placer.


Los Kabalistas llamaron a la criatura "Vasija" y la luz de "Relleno". La luz que emana de Su Esencia con el fin de crear la criatura se llama Bejiná Shoresh (Fase de raíz), debido a que es la raíz de toda la realidad. Esa Luz luego, crea un deseo de obtener placer en la Luz. 


El deseo de placer también se llama "deseo de recibir".


La intensidad del placer sólo depende de la intensidad del deseo de recibir, al igual que en nuestro mundo uno puede tener un estómago vacío, pero no deseo de comer. Por lo tanto, el deseo es el recipiente para el relleno, y sin ella no hay placer. 


No hay coerción en la espiritualidad y el relleno es sólo igual a la voluntad.

Atzmút.

Atzmút es la esencia inmanifestable, la mismidad del Creador y su "lugar" está por encima de la palabra y toda articulación posible. Sobre ella no sabemos nada sobre la Esencia del Creador excepto Su voluntad para crearnos y darnos placer. Todo el vocabulario que maneja la Sabiduría de la Kabalá no tiene realidad en Atzmút, es decir en la Esencia del Creador, sino sólo en la Luz que se expande desde EL, en Su manifestación.

Se dice de la Esencia Absoluta de Di-s:


"Ningún pensamiento Te puede captar". 

Porque Atzmutó (Su Esencia) no es "algo", así como no es "nada", porque El es al mismo tiempo el "Algo Absoluto", y también la "Nada Absoluta".

Incluso cuando aludimos a este u otros fenómenos para referirnos a Di-s como "la Paradoja de las paradojas", no se considera que esta frase misma Lo define, sino que sólo describe la naturaleza de cómo el hombre Lo experimenta.

La frase "ningún pensamiento" de la declaración anterior, implica que incluso el pensamiento primordial Adam Kadmón (que concibe toda la Creación en un instante), no puede conocer la esencia de Di-s, el Creador.

En hebreo Atzmut significa "Sí mismo" (que deriva de la raíz etzem, que significa "hueso"). 


Ein Sof, el Infinito es donde se encuentra el "programa de la Creación", cuya finalidad y voluntad es beneficiar a las creaturas infinitamente. 

Ein Sof se refiere a la luz infinita de Di-s antes del comienzo del proceso creativo. Ein Sof se refiere a la luz infinita que es generada por maljut de Ejad.

Ein Sof es el "lugar" de encuentro entre la Esencia del Creador y la Neshamá, entendiendo este vínculo como la voluntad original de dar placer y completitud a todas las creaturas, 

Por lo tanto Ein Sof es el espacio de relación entre la Esencia del Creador El Atzmút y su Creación, la luz infinita que emana de la esencia misma de Di-s, tiene un principio (la esencia de Di-s), pero no un fin.

Por ende, la realidad en general se divide en tres discernimientos con respecto al logro es­piritual:

Nosotros de ninguna manera hablamos de Atzmutó. Esto se debe a que la raíz y el sitio de las criaturas comienzan en el Pensamiento de la Creación, donde ellas están incorporadas, tal como está escrito:

“La culminación de un acto se encuentra en el pensamiento inicial”.

Ein Sof está relacionado con el Pensamiento de la Creación, que es “Su deseo de hacer el bien a Sus creaciones”. Esto es considerado Ein Sof, y es la conexión que existe entre Atzmutó y las almas. Nosotros percibimos esta conexión bajo la forma de “el deseo de deleitar a las criaturas”, como ya habíamos dicho.

Ein Sof es el comienzo. 

Se le llama “una Luz sin Kli (vasija)”. No obstante, en Él se encuentra la raíz de las criaturas, que es la conexión entre el Creador y las criaturas, y que llamamos “Su de­seo de hacer el bien a Sus criaturas”. Este deseo comienza en el mundo de Ein Sof y se extiende hasta el mundo de Asiá.

Las Neshamot (almas), que son las recepto­ras del bien que Él desea brindar.

Él recibe el nombre de Ein Sof, porque esta es la conexión entre Atzmutó y las almas, la cual percibimos como “Su deseo de hacer el bien a Sus creaciones”.

No tenemos expresión alguna excepto para esta conexión del deseo de disfru­tar, y este es el comienzo de este vínculo llamado “Luz sin Kli”. Y ahí empieza la raíz de las cria­turas; o sea, la conexión entre el Creador y las criaturas, a la cual llamamos “Su deseo de hacer el bien a Sus creaciones”. Este deseo nace en el mundo de Ein Sof y se extiende hasta el mundo de Asiyá.

Todos los mundos en sí son considerados Luz sin Kli. En ese sentido, no hay apelativo algu­no para ellos. Se disciernen como Atzmutó, y en ellos no hay alcance.

No pensemos que allí es posible captar mu­chos aspectos. Esto se debe a que estos discer­nimientos se encuentran en potencia. Luego, cuando llegan las almas, estos discernimientos se manifiestan en las almas que reciben las Luces Superiores de acuerdo con lo que hayan arregla­do y corregido. Así, las almas podrán recibirlas, cada una conforme con su capacidad y califica­ción. Y entonces, estos discernimientos se reve­lan de hecho. Sin embargo, mientras las almas no alcancen la Luz Superior, los mundos seguirán siendo considerados Atzmutó.

Los mundos son considerados Ein Sof, con respecto a las almas que reciben de los mundos. La razón de esto es que tal conexión entre los mundos y las almas, es decir, lo que los mundos dan a las almas, proviene del Pensamiento de la Creación, que viene a ser una correlación entre las almas y Atzmutó.

Esta conexión se llama Ein Sof. Cuando reza­mos al Creador, y Le solicitamos que nos ayude dándonos lo que deseamos, nos dirigimos al ni­vel de Ein Sof. Allí se encuentra la raíz de las criaturas, que busca impartirles placer y deleite, lo que llamamos “Su deseo de hacer el bien a Sus creaciones”.

El rezo va dirigido al Creador que nos creó, y Su Nombre es “Su deseo de hacer el bien a Sus creaciones”. Él es llamado Ein Sof porque se re­fiere a lo que antecede al Tzimtzum (restricción). Y aun después de la restricción no ocurre cambio alguno en Él, puesto que la Luz es inmutable y Él siempre conserva Su nombre.

La proliferación de nombres se da sólo con respecto a quienes reciben. Por eso, el primer nombre que se reveló -que para las criaturas representa la raíz-, fue Ein Sof. Y este nombre permanece inalterado. Todas las restricciones y los cambios suceden únicamente con respecto a quienes reciben, y Él siempre resplandece en elprimer nombre, que es Su deseo infinito de hacer el bien a Sus criaturas.

Por tal motivo rezamos al Creador, llamado Ein Sof, que ilumina sin restricción alguna ni fin. Y lo que después se convierte en el fin, estriba en las correcciones para los receptores, con el pro­pósito de que puedan recibir Su Luz.

La Luz Superior consiste en dos discernimien­tos: la persona del alcance y lo alcanzado. Todo lo que decimos respecto de la Luz Superior se re­fiere sólo a la forma en que la persona del alcan­ce se impresiona por lo alcanzado. Sin embargo, ni la persona ni lo alcanzado reciben por sí solos el nombre de Ein Sof. En cambio, lo alcanzado se denomina Atzmutó, y el sujeto se denomina “al­mas”, siendo este un nuevo discernimiento que es parte del todo. Es nuevo en cuanto a que el deseo de recibir está allí impreso. Y en ese senti­do, la creación recibe el nombre de “existencia a partir de la ausencia”.

Todos los mundos en sí son considerados una unidad sencilla, y no hay alteración en la Santi­dad. Este es el significado de “Yo, el Señor, no cambio”. No hay Sefirot ni Bejinot (discerni­mientos) de ninguna índole en la Santidad.

Ni siquiera los apelativos más puros se refie­ren a la Luz en sí, ya que esta es un discernimien­to de Atzmutó, donde no hay alcance. En cambio, todas las Sefirot y los discernimientos tratan sólo de aquello que la persona percibe en ellos. Esto es así porque el Creador quiso que alcanzáramos y comprendiéramos la abundancia como “Su de­seo de hacer el bien a Sus creaciones”.

Para que podamos alcanzar aquello que Él ha­bía deseado que alcanzáramos y que compren­diéramos cómo es “Su deseo de hacer el bien a Sus creaciones”, Él nos creó y nos confirió estos sentidos, y estos sentidos obtienen sus impresio­nes de la Luz Superior.

Como consecuencia de esto, se nos han dado muchos discernimientos, puesto que el sentido general se llama “el deseo de recibir”, y se divide en muchos detalles según la medida que los re­ceptores sean capaces de recibir. De este modo, encontramos muchas divisiones y detalles llama­dos ascensos y descensos, expansión, partida, etc.

Debido a que el deseo de recibir se deno­mina “criatura” y un “nuevo discernimiento”, la palabra comienza precisamente en el lugar donde el deseo de recibir empieza a recibir las impresiones. El habla representa discernimien­tos, partes de las impresiones, pues aquí ya existe una correlación entre la Luz Superior y el deseo de recibir.

Esto se llama “Luz y Kli”. Sin embargo, no existe definición ni nombre respecto a la Luz sin Kli, ya que una Luz que no sea alcanzada por un receptor es considerada Atzmutó, sobre lo cual queda prohibida toda declaración, puesto que es inalcanzable. Y, ¿cómo podemos nombrar y defi­nir aquello que no logramos alcanzar?

De esto aprendemos que cuando oramos para que el Creador nos envíe salvación, cura, etc., hay dos cosas que debemos distinguir:

1) El Creador

2) Aquello que proviene de Él.

En el primer discernimiento, considerado Atz­mutó, queda prohibida toda declaración, como acabamos de mencionar. En el segundo discerni­miento, aquello que proviene de Él y que es con­siderado la Luz que se expande dentro de nues­tras vasijas, es decir, dentro de nuestro deseo de recibir, es lo que llamamos Ein Sof. Representa la conexión del Creador con las criaturas, lo que significa, “Su deseo de hacer el bien a Sus crea­ciones”. El deseo de recibir es considerado como la Luz en expansión que finalmente alcanza al deseo de recibir.

Cuando el deseo de recibir capta la Luz en ex­pansión, esta adopta el nombre de Ein Sof. Llega a los receptores a través de muchos velos, para que estos puedan ser recibidos por el inferior.

Resulta que todos los discernimientos y los cambios se llevan a cabo específicamente en el receptor, según el receptor se impresione con ellos. No obstante, debemos entender la materia de la que estamos hablando. Cuando hablamos de discernimientos en los mundos, nos referi­mos a discernimientos potenciales. Y cuando el receptor alcanza dichos discernimientos, estos pasan a ser discernimientos propiamente dichos.

El alcance espiritual se da cuando el sujeto del alcance y lo alcanzado se unen, ya que sin un sujeto no puede existir forma para lo logrado, debido a que no hay quien obtenga la forma de lo logrado. Por eso, este discernimiento es con­siderado Atzmutó, respecto al cual no es posible declaración alguna. Entonces, ¿cómo podemos decir que lo alcanzado tiene su propia forma?

Sólo podemos hablar si nuestros sentidos se impresionan de la Luz en expansión, que es “Su deseo de hacer el bien a Sus criaturas”, y que llega, de hecho, a manos de los receptores.

De forma similar, cuando examinamos una mesa, nuestro sentido del tacto la percibe como algo duro. También reconocemos su longitud y su anchura gracias a nuestros sentidos. Sin em­bargo, esto no implica que la mesa se manifieste de esta misma forma a alguien que posea senti­dos diferentes. Por ejemplo: desde el punto de vista de un ángel, si examinara la mesa, la vería de acuerdo a sus propios sentidos. Por lo tanto, no podemos determinar ninguna forma con res­pecto al ángel, ya que desconocemos los sentidos que este posee.

Así, puesto que no podemos alcanzar al Crea­dor, nos es imposible decir qué formas poseen los mundos desde Su perspectiva. Sólo podemos alcanzar los mundos de acuerdo a nuestros pro­pios sentidos y sensaciones, ya que esta fue Su voluntad, para que nosotros Lo alcanzáramos de esa manera.

Este es el sentido de “No existe alteración alguna en la Luz”. En cambio, todas las trans­formaciones ocurren en los Kelim, es decir, en nuestros sentidos, donde todo se mide según nuestra imaginación. Nosotros medimos todo de acuerdo con nuestra imaginación. De esto se desprende que si muchas personas examinaran un mismo objeto o entidad espiritual, cada uno lo comprendería según su propia imaginación y sus sentidos, percibiéndolo cada uno de un modo diferente.

Además, en una persona, la forma en sí cam­biará acorde con sus ascensos y descensos, como ya hemos explicado antes al decir que la Luz es Luz Simple, y que todos los cambios se llevan a cabo sólo dentro de quienes reciben.

Ojalá se nos conceda Su Luz y que podamos seguir los caminos del Creador, y servirle, ya no con el propósito de recibir una recompen­sa a cambio, sino con la finalidad de deleitarlo a Él, y así elevar y rescatar a la Divinidad del polvo. Ojalá se nos conceda esta adhesión con el Creador y la revelación de Su Santidad a Sus criaturas.


Desarrollo.



La voluntad del Creador de la creación es llamada Keter (corona), ya que rodea como una corona Su voluntad para darnos placer.  La creación de Keter puede ser imaginada como una vasija (Kli) lista para recibir el placer, o la Luz del Creador (Or). Este punto de la creación es llamado Jojmá (sabiduría) y el placer que llena el Kli es llamado Or Jojmá (Luz de sabiduría).

Ya que el deseo del placer es el único deseo humano, el Creador nos dirige usándolo. Así la Luz da a la criatura no sólo el placer en sí mismo, sino también la capacidad de dar placer a los demás. Pero la criatura (Kli) rechaza tener esta capacidad. El placer de la negación voluntaria  de recibir la Luz se llama Or Jassadim. Esta etapa del desarrollo de la criatura es llamada Biná. 

Pero la vida es imposible sin la Luz (Or Jojmá). La nueva forma de la criatura (Biná) comienza a recibir una mínima porción de la Luz y de ahí es transformada en una clase nueva llamada Zeir Anpin. El posterior desarrollo de la criatura trae un deseo nuevo de disfrutar de la Luz y llega a ser un objeto nuevo: Maljut (el Reino, es decir el reino del deseo). 

A continuación, se detallan las etapas siguientes de la Creación y del desarrollo de la criatura (Kli):


 l. Keter: La voluntad del Creador para crear Kli y darle placer.

 2. Jojmá: Deseo de placer resultante de la Luz.

 3. Biná:. El placer no de la Luz sino de su devolución al Creador.

 4. Zeir Anpin (Z"A): Recepción de alguna porción de Or Jojmá necesaria para la vida normal.

 5. Maljut: Sintiendo la importancia de Or Jojmá, Z"A desea recibir esta Luz y así se convierte en Maljut, siendo Maljut el único y verdadero Kli (la criatura), porque desea para sí mismo recibir el placer entero del Creador. Las formas anteriores no son Kli verdadero, sino solamente las etapas de su desarrollo. La voluntad del Creador es crear el Kli al que le gustaría disfrutar de Su Luz. 

Maljut lleno de la Luz se llama Olam Ein Sof (el mundo sin fin). El movimiento es el deseo dado al nacer a las criaturas (Kli) próximas. El tiempo es una cadena desde la causa (el deseo primario) al efecto (el deseo secundario). Olam Ein Sof significa una vasija llena de placer sin ningún límite, es decir, el deseo insatisfecho. Esto es la condición de Kli-Maljut. Por lo tanto, desde el punto de vista del Creador, Maljut es la terminación del programa de Creación. 



El objetivo de la Creación es crear una cosa nueva, la criatura, y llenarla con un placer inmenso y absoluto. De esta forma, el Creador ha dado a la criatura un gran deseo de recibir el placer. 

"El deseo de recibir", Ratzon Lekabel (R"K) puede ser imaginado como un vasija (Kli) que tiene una capacidad proporcional de la capacidad del deseo y al placer recibido, a la cantidad de Luz que llena la vasija. La Luz que viene del Creador había existido desde antes de la Creación. Esta Luz es una naturaleza integral del Creador. En cuanto al deseo de recibir el placer, el Creador mismo no tiene, sino que lo da a las criaturas. Todos los mundos no son nada más que diferentes formas de demostrar el deseo de recibir y disfrutar de la Luz del Creador.

Siendo todos nosotros partes de Kli-Maljut, deseamos recibir alimento, calor y otros placeres, así como pequeñas porciones de Luz en nuestro mundo. Somos perfectos desde el punto de vista del Creador, pero debemos ir a través de un camino largo de mejora para sentir los mundos espirituales. 

Cada criatura tiene el único deseo de disfrutar. Así, dando un programa al hombre, cambiando cosas necesarias durante su vida, el Creador evoca ciertas acciones; pero al hombre le parece como si actuara por sí mismo, bajo su voluntad y opción. Cuando el hombre comprende la dependencia de su comportamiento sobre los deseos de su cuerpo y comienza a luchar contra su cuerpo, puede liberarse de los deseos del cuerpo y pasar al mundo espiritual, para vivir conforme a las cosas necesarias de su alma. El placer es el resultado de llenar el Kli con la Luz. Es sólo una pequeña chispa de Luz espiritual en nuestro mundo. Esta chispa, llamada ner dakik, puede ser encontrada en cosas diferentes y es por eso que estas cosas nos atraen a los placeres ocultos allí. 

La posibilidad de placer o de liberación de sufrimiento, es el único motivo poderoso para todos nuestros pensamientos y emociones. No podemos pensar o actuar de manera diferente debido a nuestra naturaleza egoísta. En cuanto a los mundos espirituales, consisten en kelim (el plural de Kli) altruistas, capaces de actuar a pesar de su naturaleza. Si un hombre comprende su propio egoísmo como un mal que no le trae nada más que sufrimiento, él puede pedir al Creador cambiar su naturaleza, por ejemplo, para darle poder de ser en realidad libre.

Todos los deseos de las criaturas, son de hecho uno: 

El deseo de la Luz. 

El Creador nos gobierna gobernando nuestros deseos. Comprendiendo la carencia de algo, el Creador nos obliga a actuar y a esforzarnos por las cosas de las que carecemos en nuestra vida. Se dice que "el amor y el hambre gobiernan el mundo". Esto significa que todas las acciones humanas están determinadas. Si el Creador no diera a la madre el placer de la lactancia, los bebés pasarían hambre. Nadie debería moverse de su lugar, si no para buscar mejores condiciones. La evolución, el progreso, la búsqueda espiritual, todo esto refleja nuestra inclinación a encontrar la satisfacción de nuestros deseos.

En cuanto a los deseos mismos, nos son dados por el Creador sobre el programa de nuestro desarrollo, que tiene su objetivo en abandonarnos al placer absoluto. 

La Kabalah es necesaria para la humanidad, porque está relacionada con el objetivo y el plan de la Creación, con la recompensa humana para el rescate del egoísmo. Dos poderes de desarrollo humano obligan al hombre a buscar ese objetivo: el sufrimiento del momento y el placer esperado en el futuro. 

Sobre la voluntad del Creador, la humanidad finalmente llegará a la condición de la mejoría absoluta, esto significa que se desarrollará desde el egoísmo al altruismo. 

Será de provecho también las siguientes lecturas:


Bibliografia:

Histaklut Pnimi Rabí Yehuda Ashlag.
Shamatí, "Yo escuche" Rabí Baruj Ashlag.

Esencia, Infinito y el Alma Rabí Jaim Zukerwar.
Artículos, Rabí Feivel Okowita
Articulos, Dr. Michael Laitman.

Artículos, Rabí Itzjak Ginsburg.


4 de febrero de 2012

¿Cúal es el propósito de nuestro trabajo?

El propósito del trabajo espiritual de Israel consiste en refinar el deseo de forma tal que cada uno de nuestros actos sea una expresión que potencie y proclame la unidad armónica de toda la realidad. 

Los árboles como los hombres tienen raíz, tronco, ramas y dan frutos. La raíz de los seres humanos es la voluntad, la fuerza interior que nos sostiene. La tierra está siempre dispuesta a dar, depende del hombre que pueda extraer la vitalidad y transformarla en fruto.

Dice El Eterno: 

Mi acción creó el mundo; tú acción habrá de hacer de ti Mi socio en la Creación.
Llámame y Yo te ayudaré ha decir aquello que habría de ser dicho; Yo habré de ayudarte a hacer aquello que habría de ser hecho. Óyeme diciéndote 
¡Actúa ahora!” 

CUIDADO CON LA LENGUA




El hombre es considerado la criatura suprema de la Creación. Una de las características que lo elevan por encima de los demás seres vivientes es su capacidad de hablar y poder transmitir así, con palabras, sus ideas y sentimientos. Sin embargo, esta capacidad precisa ser mantenida dentro de determinados límites de debida mesura y control... 
   
El hombre es un ser parlante y se hace entender por sus semejantes. Sus palabras perduran durante un tiempo prolongado y, en ciertos casos, se conservan para siempre.

Pero hablar no es siempre una virtud. Las palabras pueden ser, en ocasiones, perjudiciales y causar daño al alma y al espíritu. En esos casos, es mejor que la boca no las pronuncie.

Nuestros Sabios nos enseñan que muchas veces es más importante guardar silencio que hablar, y nos advirtieron acerca del peligro de la verborrea.

Rabí Shimón dijo: "Me crié entre los Sabios y no encontré nada mejor para el cuerpo que el silencio". Callar puede evitar muchas calamidades.

Según el Talmud, el hecho de que el hombre haya sido dotado de dos oídos y una sola boca es una clara señal de que debe oír mucho y hablar poco.

La lengua humana es un instrumento poderoso que puede tanto producir el bien como el mal, la vida como la muerte, según se lee en Mishlé 18:2 1: "La vida y la muerte están en manos de la lengua”

Y puesto que la vida y la muerte dependen de la lengua, ésta se halla enclaustrada entre dos cerraduras: los labios y los dientes. Mas el guardián principal de la lengua es la mente, y cuando la mente está distraída o acalorada, la lengua se escabulle y causa estragos.

El Talmud dice que una persona que se halla en un confín del mundo puede matar a otra a gran distancia sólo con el recurso de la lengua, cosa que no puede hacer un revólver.

Rabí Shimón bar Iojái dijo en cierta oportunidad: "Si hubiese estado a los pies    del monte Sinaí durante la entrega de la Torá, le habría pedido a Di-s que a partir de ese instante creara al hombre con dos bocas, una para estudiar Torá y otra para cumplir con todas sus necesidades personales". Pero luego se retractó y dijo: "Si con una sola boca sus calumnias se tornan insoportables, con mucha más razón sería inaguantable si llegara a tener dos bocas.

Rabí Shimón ben Gamíjel envió cierta vez a su criado Tavi al mercado, encargándole que le trajera el mejor manjar posible. El criado fue al mercado y compró una lengua. El Rabí le pidió entonces que le trajera el peor de los alimentos. Tavi regresó al mercado y trajo otra vez una lengua. Interrogado por su extraño proceder, pues para ambos pedidos había traído el mismo alimento, el sabio criado respondió: "Cuando la lengua es buena, no hay nada mejor que ella; pero cuando es mala, nada es peor que ella".

De todos los órganos del cuerpo, la lengua es la que se mueve con menos dificultad y a mayor velocidad, y por eso se cae con tanta frecuencia en lashón hará - hablar mal, chismear.

Para ser salvado del chisme, pedimos diariamente a Di-s en nuestras plegarias de shemoné esré que impida que hablemos mal de otros. Cada persona debe preocuparse de sus propios defectos y limitaciones, para superarlos, y no olvidar que las imperfecciones que ve en los demás -como enseñaba el Baal Shem Tov- no son más que proyección de las propias.

Nuestros Sabios aconsejaron no abusar de la lengua para decir necedades, afirmando que hasta un tonto, al callar, puede ser tildado de sabio. Agregaron, además, que las peores palabras son aquellas pronunciadas por la vergüenza de callar.

De alguna manera, la lengua es para su dueño más importante que los pies. Cuando una persona tropieza y cae, cura rápidamente; pero cuando la lengua se enreda, puede hacerle perder la cabeza.

En efecto, en las escuelas se enseña el arte de la oratoria, cómo hablar, pero lamentablemente no se enseña a los alumnos cómo callar, algo que muchas veces es más importante que hablar.

Nuestros Sabios nos enseñaron, como norma general, a ser parcos en el hablar, a transitar por la senda del habla concisa, que obliga a introducir el máximo de contenido en el mínimo de palabras. EI Rey Salomón, por su parte, nos advirtió que no escribiéramos libros en exceso. Ni los sabios escaparon a la recomendación de ser cautelosos con la palabra escrita.

Resulta conveniente concluir con una inteligente reflexión del Rabí de Sadigora, quien solía decir:

"El hombre puede aprender del telégrafo que cada palabra cuenta, ya que se paga por cada una de ellas, y del teléfono, que lo que se habla aquí, se escucha allá".

El hombre puede afectar su medio ambiente a través de la acción, el habla, y hasta el pensamiento. De los tres, el habla se destaca como un elemento que transporta las palabras de quien las pronunciara hasta el oyente, a través del aire. El habla saludable y benéfico deja una "impresión" salubre en el aire; el habla perniciosa ejerce el efecto opuesto.

El tipo de habla despreciada o prohibida por la ley judía se encuentra mínimamente en la sinagoga o en la Casa de Estudios, pero está presente en gran medida en las calles. Enseñaban los Rebes de Jabad que esta contaminación ambiental espiritual puede ser eliminada.

¿'Qué es lo que puede purificar el aire? Solamente aquello que lo afecta, esto es: el habla. El tipo de palabra virtuosa y la conversación sabia que impregnan benéficamente el aire. En particular, las palabras de la Torá.

El mandamiento "...camina por Mis estatutos..." es una advertencia de que trabajemos con ahínco en el estudio de la Torá. Parte importante de ese estudio consiste en grabar palabras y pasajes de memoria, para su repaso mental y como solución para el enturbiamiento espiritual del aire.

Cuán bueno sería que cada uno de nosotros supiera de memoria algunos pasajes de los Salmos, la Mishná o el Tania, u otros libros sagrados, para poder repasarlos verbalmente a cualquier hora y en cualquier lugar (donde estuviera permitido pronunciar palabras sacras), constituyéndose así en un filtro eficiente para la purificación de la atmósfera.

En referencia al futuro mesiánico está escrito: "Una piedra gritará del muro, y las ramas de los árboles le responderán". Ahora, las criaturas inanimadas guardan silencio. Se pisa la piedra, y ella calla; pero vendrá un tiempo de revelaciones, cuando los objetos inanimados hablarán. Ellos interpelarán al hombre y le preguntarán si habló palabras de Torá cuando las pisaba. Si las personas no repasaron mentalmente temas de Torá mientras caminaron por la calle, la tierra les recriminará: "Tampoco tú eres mejor que el animal".

La tierra sufre, con paciencia y en silencio, durante miles de años, permitiendo que muchas criaturas la pisen, en la esperanza de que algún judío andará alguna vez sobre ella, se encontrará con otro, y ambos conversarán sobre algún aspecto de la Torá.

Esta es la solución judía para la purificación de un aire que hoy se encuentra bastante enrarecido espiritualmente.

“Dios mío preserva mi lengua del mal y mis labios de hablar mentiras. Que mi alma sea insensible frente a los que me injurian y  mi alma sea como polvo para todos. Abre mi corazón a Tu Toráh para que mi alma guarde Tus preceptos. Y de los que traman mal contra mí, anula con prontitud sus disposiciones e interrumpe sus maquinaciones. Hazlo por amor de Tu Nombre; por Tu diestra; por Tu santidad; por Tu  Toráh. Para que sean liberados Tus amados; salva con Tu Diestra y respóndeme. Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón te sean gratas, Ha-Shém, mi Roca y mi Redentor. El que mantiene la paz desde Sus alturas; Él, con sus piedades nos dé la paz a nosotros y a todo Israel. Digamos ahora: ¡Amen! 

Tu BiShvat, ט"ו בשבט



Tu B´Shvat ט"ו בשבט es el día en que comienza la maduración de las frutas, el día en que aparecen los primeros brotes. }

Este año 5776: Puesta del sol 24 de enero 2016 - caída de la noche 25 de enero 2016.

Uno puede sorprenderse, entonces, en cuanto a nuestra costumbre de comer la fruta madura en el primer día en que brotan, cuando las frutas no estarán maduras todavía por algunas semanas o meses. Esto, sin embargo resalta nuestra confianza en que, aunque el clima de Tu B´Shvat pudiera verse nublado, los brotes se desarrollarán en hermosas frutas comestibles.

Así es dentro de cada ser humano. No importa qué puedan parecer externamente, las frutas espirituales ya existen y están potencialmente maduras. Celebramos nuestro potencial interior que puede concretarse más rápido que lo que alguna vez hubiéramos soñado posible. Aguardamos con anticipación el tiempo en que disfrutaremos de los frutos de todos nuestros esfuerzos, físicos y espirituales, en el mayor festín de la historia, con el Mashíaj (Mesias).

El 15 del mes de shevat, se elogia a Eretz Israel (La Tierra de Israel) por sus frutos y se le denomina Rosh Hashana Lailanot.

Cada Mitzvot tiene una dimensión exterior y una dimensión interior, la dimensión exterior corresponde al acto externo.

Está escrito: El hombre es como el árbol del campo.

La Torá compara al hombre con un árbol, y al Tzadik (hombre justo y santo) con una floreciente palmera datilera.
En una interesante afirmación del Talmud, nuestros Sabios declaran que el Tzadik vive para la eternidad... y aclara "tal como su semilla está viva, así también él está vivo", aquí "Semilla" es utilizada en este caso, como concepto de descendencia, hijos, discípulos. Por lo que es muy especial este día en relación a la educación de nuestros hijos, para hacer de ellos “grandes árboles frutales”.

Además es importante comprender que nuestros frutos son en realidad producto del esfuerzo de superar la “gravedad” que nos mantiene en la inercia  de la “comodidad” del deseo de recibir egoísta y la prisión de la inclinación al mal.

La costumbre de celebrar este día radica en realizar la ceremonia por la noche después de la cena seguida por Birkat Hamazón, pero puede efectuarse durante el día de Tu Bishvat.

¿Cómo Celebrarlo?

1.- Se dispone en la mesa toda clase de frutos: y en particular los siete frutos por los cuales la Torah elogia a Eretz Israel:

Trigo (mezonot) cebada,
Vid (vino, uvas o pasas),
Higos,
Granadas,
Aceitunas,
Dátiles.

Has de además Saber que mayor cantidad de variedad frutos en la mesa, mayor shefa [abundancia] se recibe...

Este Seder  no es obligatorio, pero vale mucho el esfuerzo, en méritos,  seguir esta costumbre del Ari haKadosh, por lo que 30 es el número máximo de variedad de frutos, 12 es el mínimo y 15 es el número intermedio.

Según la enseñanza del Ari, se disponen en la mesa 4 fuentes:

Fuente que contenga frutas de las que se coma también el fruto y también la cáscara (ej: manzana, peras), de donde tomaremos una de estos frutos se dice la bendición: bore pri haetz, y además se dá un mordisco y se dice: 

Ihie Ratzon Ribono shel olam que como de este fruto comemos su exterior y su interior, she ihie toji ke vari, que mi adentro y mi afuera sean lo mismo que no me muestre de forma diferente de como soy. También que para mis hijos sea su tojam kemo shevaram, que pueda verse en su exterior lo que son en su interior.


Fuente que contenga frutas que se tira lo de adentro (carozo) y se come el fruto (ej: durazno, ciruelas).

se saca el interior del fruto y se tira y se le pide a HaKadosh Baruj Hu (D-s) que nos saque de nuestro interior cualquier pensamiento malo, negativo tal como envidia, competencia, celos, odio, miedo.

Fuente que contenga frutas que se tira la cáscara y se come el fruto (ej: mandarina, naranjas).

Como esta fruta que después de tirar su cáscara, se revela lo mejor de ella, que en mi y en mis hijos se revele lo mejor que tenemos dentro y que podamos ver en los demás su interior aun cuando lo que nos muestren sea solo sus Klipot y que podamos ladun ve jaf sjut.

Fuente que contenga frutos de las 7 especies de Israel: trigo, cebada, uva, aceituna, granada, dátil e higo.

La fuente 4 ocupa un lugar especial en la mesa no es necesario comer de todos, para la segula, basta con mirarlos.

Jita, Trigo: shalva o masitas de trigo son segula para parnasa como esta escrito: "jelev jitim iasbiej" se le pide a HAKADOSH BARUJ HÚ parnasa tova [sustento].

Seora, Cebada: cerveza, es segula para shlom bait.

Guefen, Uvas: mitz anavim, segula le puriut y buenos shidujim para los hijos.

Tehena, Higo, se mira pero no se come (por los gusanos) es segula para la paciencia y se le pide a HAKADOSH BARUJ HÚ que nos de fuerzas para corregir nuestro enojo.

Rimon, Granada, shmirat ha pe, que de mi boca salgan solo palabras dulces como el rimon.

Zait, Aceituna, tiene varias segulot.

Le pedimos a HAKADOSH BARUJ HÚ que así como las hojas del olivo no se caen, del mismo modo nuestros hijos no se caigan del camino de la Tora, que no se mezclen con malas influencias, tal como el aceite siempre queda arriba, que ms hijos tengan un buen nombre. Tambien es bueno pedirle a HAKADOSH BARUJ HÚ que asi como la aceituna es arrancada, presionada y prensada, del mismo modo, HAKADOSH BARUJ HÚ nos muestre como todos los sufrimientos que hemos pasado en nuestra vida sean para hacer de mi shemen tov u meboraj.

Tamar, Datil, segula para salud, pedir por todos los enfermos refua shlema. También es segula para atzlaja, éxito e impulso para las cosas en nuestra vida que así lo requieran y que así como el árbol datilero esta siempre abierto para recibir abundancia, así también nosotros lo estemos.

2. Se dispone del texto para recitar los salmos del 120 al 134,  conocidos como salmos Shir Hamaalot, las Berajot para cada fruto y Shir Hashirim (el Cantar de los cantares).