1 de junio de 2011

¿Quién es un kabalista?


Hagamos un ejercicio juntos... vamos a leer en voz alta los siguientes versos de la Torah:

15 Ve: he colocado ante ti hoy la vida y el bien, y la muerte y el mal; 16 aquello que te ordeno hoy: amar a El Eterno, tu Dios, ir por Sus caminos, observar Sus preceptos, Sus decretos y Sus ordenanzas; entonces vivirás y te multiplicarás, y El Eterno, tu Dios, te bendecirá en la Tierra a la que vienes, para poseerla. 17 Pero si tu corazón se endureciera y no escuchares, y te descarriares, y te postrares ante dioses extraños y los sirvieres, 18 yo te digo hoy que ciertamente te perderás; no prolongarás tus días sobre la Tierra por la que cruzas el Jordán para poseerla. 19 Yo convoco al cielo y a la tierra hoy para que sean testigos contra ti: he colocado la vida y la muerte ante ti, la bendición y la maldición; y elegirás la vida, para que vivas, tú y tu descendencia. Deuteronomio 30,15-19
 
Si estamos preparados para leer los textos con mas profundidad de la acostumbrada, podemos ver claramente que este pasaje tiene que ver con la elección humana, llamada libre albedrio, o en hebreo "Bejira". 

Eh puesto ante ti la vida y la muerte, La bendición y la maldición; escoge la vida para que puedas vivir... "Vida y muerte" comprende todo lo que lees "dado" a una persona, todas las facetas del carácter de una persona, sus rasgos y tendencias innatas, su educación y su medio ambiente; todos estos factores que determinan lo que ella llama "vida", lo que se le presenta al individuo como "bueno" y "verdadero", y así mismo lo que él llama "muerte" "maldad" y "falsedad". Todas estas cosas "las He puesto ante ti". Literalmente "las He dado ante ti"; estas son las cosas "dadas" de la situación humana, que existen independientemente de cualquier acción de nuestra parte, como todo los rasgos de nuestro medio ambiente. Pero "Escogerás la vida". "Escogiendo la vida", escogiendo la verdad y la realidad es algo que sólo el ser humano mismo puede hacer y algo que él hace sin ser afectado en absoluto por ningún factor externo.

Entonces has de saber que un "Kabalista" es una persona común, su única diferencia con los demás es que él escogió la Vida, ya que La Torah está basada en revelaciones interiores, y Recibirla es recibir una forma de vida en equilibrio con las leyes de la Creación, y no simplemente algo intelectual.

Cuando el hombre actúa de acuerdo a las Vidas adquiere la sabiduría para evitar su propio sufrimiento y el de sus semejantes, es decir aprende a discernir entre el bien y el mal transformándose así en "socio activo del programa de la Creación".

Por lo tanto un Kabalista es un Hombre común, no posee ninguna habilidad, talento, u ocupación especial, va al baño como todos, come como todos, no necesariamente debe ostentar una expresión beatífica en su rostro.  Lo único que lo diferencia de los demás es que escogió "la Vida"  y lo que esto implica.

Escoger la Vida implica ser libre, porque escoger la vida implica conocer la ley. Y el único hombre verdaderamente libre es el que conoce la Ley.
 
El Kabalista es un investigador que estudia su propia naturaleza utilizando un método preciso, probado y que ha resistido la prueba del tiempo. A lo largo de la historia, los Kabalistas han estudiado la esencia de sus existencias utilizando herramientas simples que todos podemos emplear hoy en día intelecto y corazón.

En algún momento de su vida, cada uno de ellos tomó la decisión de buscar un camino que le ofreciera respuestas creíbles a las preguntas que lo perturbaban. Mediante un método de estudio preciso, pudo adquirir un sentido adicional, un sexto sentido, el sentido espiritual.
Mediante este sentido, percibe las esferas espirituales tan claramente como nosotros nuestra realidad aquí y ahora; recibe conocimiento acerca de las esferas espirituales, los mundos superiores y la manifestación de las fuerzas superiores. Estos mundos se denominan “superiores” porque se encuentran más allá, más arriba que el mundo que nos rodea: “inferior” (terrenal). 

El ser humano va ascendiendo desde su nivel espiritual básico a su nivel espiritual siguiente, o mundo superior. Este movimiento lo va llevando de un mundo superior al siguiente.

Así se constituyen las raíces a partir de las cuales se ha desarrollado todo lo que existe en el mundo, todo lo que nos rodea, incluyendo a cada uno de nosotros mismos. 

El Kabalista se encuentra al mismo tiempo en nuestro mundo terrenal y en los mundos superiores. Esta cualidad es común a todos los Kabalistas.

Los Kabalistas reciben la información real que los circunda, y perciben dicha realidad. Por eso pueden estudiarla, familiarizarse con ella y transmitirla. 

Nos proponen un método nuevo para conocer la fuente de nuestras vidas y conducirnos hacia la espiritualidad. Nos ofrecen este conocimiento en libros escritos en un lenguaje especial. Al leerlos en forma adecuada, estos libros se convertirán en guías que nos permitirán  descubrir la verdad por nuestros propios medios.

En los libros que han escrito, los kabalistas nos transmiten técnicas basadas en experiencias personales. Desde su amplísima perspectiva, encontraron la manera de ayudar a sus sucesores, para que vayan ascendiendo por la misma escalera (en hebreo “Sulam”) que ellos. Este método se denomina “la sabiduría de la Kabala”.

Condiciones para el estudio la Kabala (Tomado literalmente de la Introducción a la Traducción del Zohar de Editorial Obelisco)

Una persona no debe decir: “Iré y me ocuparé del estudio de la Sabiduría de la Kabalah” antes de ocuparse del estudio de la Torá, la Mishná y el Talmud. Porque ya enseñaron nuestros Sabios: “Un hombre no debe ingresar al Pardés sin antes haberse colmado de carne y de vino”. Porque esto sería similar a un alma sin cuerpo, la cual no tiene recompensa hasta estar unida a un cuerpo que alcance la perfección, corregido por el cumplimiento de los preceptos de la Torá.

Y lo mismo sucede con el caso opuesto: si la persona se ocupa de la Mishná y del Talmud sin tomar parte de los secretos de la Torá y de sus misterios. Porque sería como un cuerpo sentado en la oscuridad, sin un alma divina que ilumine su interior, de modo que el cuerpo se seca y deja de aspirar de la Fuente de Vida...

Porque los eruditos de la Torá que se ocupan del estudio de la Torá por el valor del estudio mismo y no para alcanzar la fama, deben ocuparse en un principio de la Sabiduría bíblica, la Mishná y el Talmud, tanto como ellos puedan, y después deben ocuparse de conocer al Hacedor a través del estudio de la Kabalah. Tal como ordenó el rey David a su hijo Salomón: “Conoce al Dios de tu padre y sírvelo” (1 Crónicas 28:9).

Y si la persona sintiese cierta pesadez y dificultad en lo referente a sus posibilidades de profundizar en el estudio del Talmud, entonces es preferible que lo deje tras probar su suerte en este estudio y que se ocupe de la Sabiduría de la Kabalah, tal como está dicho: “Todo erudito de la Torá que no ve buenos signos en su estudio del Talmud durante cinco años, ya no los verá” (Julín 24ª).

A través del cumplimiento de los preceptos prácticos, su cuerpo debe estar límpido al comenzar a estudiar pues su objetivo es precisamente éste.... Y después podrá el alma denominada “La vela de El Eterno es la alma del hombre” (Proverbios 20:27) iluminar en su cuerpo, tal como una vela colocada dentro de una vasija de cristal, y le posibilitará entender los secretos de la Torá.
(Shaar Haakdamot, Introducción)

Quien escribe estas palabras jura en el gran Nombre del Bendito que todo el que llegue a sus manos estos textos (en referencia a los escritos de su maestro, el Arí Hakadosh) y los estudie, y asuma el compromiso de cumplir todo lo aquí escrito, que el Creador no permitirá que ningún daño le suceda a su cuerpo, a su alma, y a todo lo que posee.

Y quien viene a purificarse debe ante todo alcanzar el temor a El Eterno ante la posibilidad de ser castigado. Pues el temor motivado por la grandeza del Creador, el cual es considerado el temor más interior, no se lo podrá alcanzar sino hasta conocer la grandeza de la Sabiduría.

Y la principal tarea de esta Sabiduría es quitar “las espinas del viñedo”. Y por supuesto que se despertaran contra él las klipot para tentarlo y para hacerlo pecar. Por lo tanto debe ser muy precavido en no cometer incluso una trasgresión involuntaria, para que ellas –las klipot– se aparten por completo de él. Y también debe ser cuidadoso con los más mínimos detalles, ya que El Creador es muy puntilloso con los justos. Por esta razón, debe alejarse de la carne y el vino durante los días de la semana, y tomar en cuenta tres aspectos: alejarse del mal, hacer el bien y perseguir la paz.

Perseguir la paz:

Debe perseguir la paz, y no ser meticuloso con los miembros de su casa ni sobre algo pequeño ni sobre algo grande, y sobra aclarar que no debe enojarse, Dios no lo permita.

Alejarse del mal:

Debe ser muy cuidadoso en los detalles de los preceptos, e incluso en lo referente a lo enseñado por los Sabios.

Debe procurar corregir lo corrupto antes de llegar al Mundo Venidero.

Debe ser muy cuidadoso en todo lo referente al enojo, e incluso al amonestar a sus hijos no debe enojarse.

Debe también cuidarse del orgullo, y en particular en todo lo referente la Ley –Halajá-.

Debe revisar sus actos y retornar a El Eterno cuando cualquier desgracia lo acose.

Debe realizar un baño de inmersión, de acuerdo con sus necesidades.

Debe mantener sus relaciones íntimas con el espíritu del cumplimiento del precepto bíblico y no con la intención del disfrute personal.

No debe dejar pasar una noche sin hacer un balance personal de lo hecho durante el día y confesarse.

Debe minimizar el tiempo que dedica a sus negocios. Y si vive del comercio, entonces que dedique el día martes y el día miércoles, a partir del mediodía en adelante, a servir al Creador.

Debe ser muy cuidadoso en lo que respecta a toda conversación que no esté referida a un precepto o que sea obligatoria, e incluso durante su plegaria debe evitar conversar sobre un precepto.

Hacer el bien:

Debe levantarse a medianoche para realizar el orden denominado Tikún jatzot, envuelto en llanto, y muy concentrado en cada palabra que sale de su boca. Y luego debe ocuparse del estudio de la Torá todo el tiempo que pueda, sin dormir. Y al menos media hora antes del alba debe despertarse para estudiar la Torá.

Debe asistir a la sinagoga antes del alba, antes de que llegue el momento de la obligación de envolverse con el talit y colocarse los tefilín, para asegurarse de ser contado entre los primeros diez asistentes - minián.

Debe asumir el compromiso del precepto positivo de “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18) antes de ingresar a la sinagoga, y después entrar.

No debe distraerse de sus tefilín durante el rezo, a excepción del momento en el que pronuncia las Dieciocho bendiciones y se ocupa del estudio de la Torá.

Debe ocuparse del estudio de la Torá envuelto en su talit y con los tefilín colocados en su cabeza y en su brazo.

Debe concentrarse debidamente durante su rezo.

Debe colocar siempre ante sus ojos el Nombre Divino de las cuatro letras y conmoverse y temblar ante él, tal como está dicho: “He puesto a El Eterno siempre frente a mí” (Salmos 16:8).

Debe concentrarse al pronunciar todas las bendiciones, y especialmente las bendiciones por el goce.

Debe ocuparse esforzadamente en el estudio de la Torá en los cuatro niveles denominados Pardés. Y no debe suponer que se le han de revelar los misterios de la Torá estando aún vacío, tal como está escrito: “Da sabiduría a los sabios” (Daniel 2:21). Y debe ser muy cuidadoso en no sacar palabra de su boca relacionada con esta Sabiduría que no haya escuchado de un hombre digno de confianza, tal como lo advirtieron Rabí Shimón bar Yojai y sus colegas.

Escojamos la Vida......


1 comentario:

  1. Vivir no solo es andar… Es andar por el camino con propósito, ser “Kabalista“ hay que prepararse para ello, no es tan sencillo como generalmente se les llama a personas que estudian Kabala, leyendo este articulo he entrado en consciencia que en ocasiones he usado la palabra Kabalista en un total desconocimiento de lo que realmente implica serlo, EL RESPETO y ELEGIR VIVIR , cualidades y acciones que suenan muy básicas pero no es asi, Cumplir los preceptos, vivir en la libertad de seguir la Torah leer y enteder lo que nos quiere decir, seguir la Ley pero no como un deber sino como una elección.
    Que pequeñitos somos los seres humanos ante la grandeza de la ley de Dios, Yo escojo la vida.
    MEM

    ResponderEliminar