Birshui Morai VeRabotai
Hoy, mientras leía la reflexión diaria del Tania, me encontré nuevamente con algunos de los conceptos más profundos de la Torah, entre ellos la trascendencia y la inmanencia de HaShem. Esa lectura despertó en mí el recuerdo de algunos de los estudios más enriquecedores que me transmitieron hace años en Caracas, cuando profundizabamos en el Tania, en los escritos del Arizal, y en del Talmud Eser Sefirot y en otras obras fundamentales del pensamiento judío.
Aquellos aprendizajes dejaron una huella que, con el paso del tiempo, continúa invitándome a volver sobre ellos con una mirada renovada. Por ello, he querido escribir una breve serie de dos artículos dedicados a estos conceptos.
El primero estará dirigido a quienes nunca han tenido contacto con el lenguaje de la Kabbalah. Procuraré explicarlos de una manera sencilla, utilizando principalmente el lenguaje del Tanaj y de la tradición rabínica, para que cualquier lector pueda acercarse a estas ideas sin necesidad de conocimientos previos.
El segundo abordará los mismos temas desde una perspectiva más profunda y técnica, incorporando el lenguaje propio de la Kabbalah y de los grandes maestros, con el propósito de explorar con mayor detalle la riqueza de estas enseñanzas.
¿Cómo puede Dios estar en todas partes y, al mismo tiempo, ser infinitamente mayor que el universo? Una explicación sencilla desde la tradición judía
Una de las preguntas más profundas que plantea el Tanaj es cómo HaShem puede estar presente en toda la creación y, al mismo tiempo, ser infinitamente superior a ella.
Este concepto está insinuado en el Tanak de la siguiente manera, en los siguientes versículos.
Por un lado, el rey Salomón declara:
«Los cielos y los cielos de los cielos no pueden contenerte.» (I Reyes 8:27)
Pero el profeta Isaías afirma:
«Toda la tierra está llena de Su gloria.» (Isaías 6:3)
¿Cómo pueden ser verdaderas ambas afirmaciones?
La tradición rabínica explica que Dios nunca cambia; lo que cambia es la manera en que Su presencia se revela a la creación.
Antes de crear el universo existía únicamente la Luz Infinita de HaShem, conocida en la Kabbalah como Ein Sof ("Sin Fin o infinito"). En ese estado no existían el tiempo, el espacio ni las criaturas, solo la infinita realidad del Creador.
Para que pudiera existir un mundo independiente, HaShem ocultó parte de la manifestación de Su infinita luz. A este ocultamiento los sabios lo llaman Tzimtzum. No significa que Dios se alejara del universo, sino que permitió que Su presencia no se manifestara con toda su intensidad, haciendo posible la existencia de seres capaces de conocerlo libremente.
Después de ese ocultamiento, la tradición distingue dos formas en que la presencia divina actúa en el mundo.
La primera es llamada Sovev Kol Almín, "Aquel que rodea todos los mundos". Significa que Dios siempre es infinitamente mayor que la creación: Ningún cielo, ningún ángel y ningún universo pueden abarcar Su grandeza.
La segunda es Memalé Kol Almín, "Aquel que llena todos los mundos". Significa que esa misma presencia divina da vida continuamente a cada criatura, desde la más pequeña hasta la más grande. Todo existe porque HaShem sostiene el universo en cada instante.
No son dos dioses ni dos fuerzas distintas, Jas veshalom. Aclaró esto porque precisamente la trascendencia se refiere al la Voluntad divina ilimitada o lo que en términos de la la Kabbalah se conoce Ein Sof y la inmanencia se refiere al ámbito de las sefirot.
Al final es el mismo HaShem revelándose de dos maneras: una que manifiesta Su infinita trascendencia y otra que expresa Su cercanía constante con toda la creación.
Por eso la Biblia afirmar, al mismo tiempo, que los cielos no pueden contener a Dios y que toda la tierra está llena de Su gloria.
Ambas declaraciones revelan una misma verdad:
HaShem es infinitamente más grande que todo lo creado, pero también está presente dando vida a todo cuanto existe.
Esta es una de las enseñanzas más profundas de la tradición rabínica: el Dios que trasciende el universo es el mismo Dios que sostiene el latido de cada ser viviente.
Mordejai Yosef Douek ס"ט