3 de septiembre de 2013

La Verdadera Bondad


No me canso de decirle a las personas, a mis amigos y estudiantes, que uno de los propósitos de estudiar la Sabiduría Interior de Torah, la Kabbalah, es la transformación del Egoísmo en Altruismo.

Pues el hombre, al transformar sus muy desarrollados deseos egoístas, puede llegar a ser igual al Creador. 

El alma de un hombre es una parte del Creador, quien nace con una envoltura de egoísmo y sin poder  percibir ni al Creador ni lo espiritual. El egoísmo penetra sus órganos sensoriales que poseen cualidades opuestas a la espiritualidad. 

Cuando el hombre transforma su egoísmo en altruismo removiendo su cubierta de egoísmo, empieza a percibir la esencia de la Creación en tal forma que nada lo separa del Creador. 



Nuestra tarea es remover, con la ayuda de la Torah, todos los obstáculos entre el alma y el Creador. De todos los estudios de la Torah, la Kabbalah es el más eficaz, porque infiere en el hombre un rayo de Luz de la más alta intensidad mientras la estudia.

El egoísmo manifestado como mal, indirectamente como indiferencia o desapercibido en la ingenuidad de las buenas intenciones, parece más "natural" y "espontáneo" siendo que induce a los hombres a actuar de acuerdo "a lo que sientan". 

El Sabio Altruista, en cambio, debe pensar en la consecuencia de sus actos. En ese contexto de la Kabbalah no es "natural" ni "espontáneo" pues cada acto que el hombre realiza debe ser el resultado de un proceso de evaluación de la realidad para prever la consecuencia que nuestros actos van a generar.

El propósito de la Creación es que superemos el mal, la indiferencia y la ingenuidad, lo que nos separa de nuestro semejante y de nuestra máxima identidad y Ser. La finalidad del mundo la aprehendemos cuando nos descubrimos como parte de una y única realidad con un objetivo común: el bien de todos. Entonces se revela el objetivo, La Armonía Universal.

He escuchado a muchos decir: 

"Yo siempre doy, y nadie me da nada"  

Pero esto no es mas que un terrible egoísmo  pues me hace creer que soy verdaderamente bondadoso, cuando en realidad mi supuesta bondad solo esta ocultando mi verdadero deseo de recibir para mi mismo, la verdadera bondad se realiza por el simple hecho de ser bondadoso, no para obtener algo a cambio.

Podríamos preguntarnos ¿por qué escribo la palabra "terrible"? porque sencillamente quien da esperando a cambio, se deprime, se ofusca, y eso es terrible...  Nunca hagas nada esperando recibir algo a cambio pues si eso no llega, te sentirás verdaderamente decepcionado, ama con intensidad, ríe cada vez que puedas, comparte con quien necesita, abraza a tus amigos, llora cuando te haga falta, pide perdón cuando así debas hacerlo, continúa cada vez que caigas y sobre todo da... y siempre que des, que tu mano no espere recompensa... Cuando el dar se convierte en nuestra recompensa, los resultados (incluyendo la reacción de los demás) pierden importancia, y logras el Objetivo: Ser como el Creador.


Esto elo que insinúa la pierna de la letra guimel, que representa el correr del hombre rico, para brindarle bondad al hombre pobre, Dalet, quien agradece al creador.



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