23 de octubre de 2013

Para entender lo que es o no es la Kabbalah.



Para lograr entender qué es y qué no es Kabalá, utilizaremos el siguiente ejemplo.

Un investigador está sentado en su laboratorio examinando toda clase de fenómenos atómicos. Él hace estallar átomos a grandes velocidades y registra sus observaciones. Es muy meticuloso en su trabajo e incluso puede obtener algunas conclusiones inmediatas a partir de la información que tiene a mano.

Pero lo deja allí.

Un gran científico encuentra esas notas, las lee y considera su significado. Él comienza a construir una imagen mayor. Intenta imaginar cómo puede ser todo el sistema. Él sabe que no existen instrumentos que permitan ver las partículas que él imagina, y por lo tanto busca metáforas que logren conectar debidamente las porciones de información que reunió el físico. Entonces comienza a hablar de la “teoría de las cuerdas conjugadas”, “túneles atómicos”, “puentes de energía” y “diez dimensiones”.

Una tercera persona, que tiene una mente sumamente fértil pero ningún sentido científico, estuvo espiando. Su imaginación se encendió y en poco tiempo ya imaginó gente que desapareció misteriosamente en “túneles atómicos” e ilimitadas fuentes de energía contenidas en varias de las “diez dimensiones”.

Estas tres personas ilustran los tres enfoques diferentes de la Kabalá.

La “información” o los hechos sobre los cuales trata la Kabalá son los relatos de la Torá, y todo el 
cuerpo de la ley religiosa. 

El “investigador” representa a la persona que considera a la ley y al relato tal como son, entiende su significado inmediato, pero no logra ver la imagen mayor.

El “gran científico” representa al kabalista que ve los diferentes puntos locales y comienza a imaginar la imagen completa. Él necesita metáforas para describir la unidad abstracta que percibe, y tiene conciencia de que su instrumento probablemente sea impreciso y solamente logre aproximarse al entendimiento que él ha logrado. A pesar de estar limitado por las herramientas con las cuales cuenta, la imagen compleja que comunica el gran científico nos puede dar un sentido de la realidad con la cual él se está midiendo.

Y está también el pseudo-kabalista –“el que espió”- cuya Kabalá básicamente no tiene relación con la Torá, excepto como un trampolín para dar impulso a su imaginación. Él ha descubierto “fuentes de energía”, “emanaciones divinas” y maneras de “expandir la conciencia”, pero todo parte de sus extravagantes ilusiones.

Rab Shimon Leiberman, “¿Qué es la Kabalá?”, de aish.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario