14 de enero de 2008

Regrese...

Hola a todos mis lectores después de un mes de ausencia, he vuelto de nuevo, quisiera agradecerles y al mismo tiempo pedirles disculpas por tan larga separación.

Este es un Nuevo Año, un tiempo para resoluciones y para mejorar cosas. Que mejor que crecer espiritualmente, y fijarse las metas necesarias para crecer como personas.

¿Sabias que la mayoría de las personas (incluyéndome) se pasan su vida viviéndola en el futuro? Tal cual las películas en donde el protagonista tiene una especie de “maquina” que lo puede llevar a viajar en el Tiempo.

Sí, preguntándonos cosas como ¿Qué sucederá cuando me gradúe? ¿Qué pasará cuando me case? ¿Ella estará a mi lado? Y preocupados por el futuro, mientras el presente (que es el único que existe) se pasa inadvertido frente a nosotros, el Futuro no existe, nosotros somos los constructores de este, desde nuestro presente, y es aquí donde construimos el mañana, un ejemplo sencillo, tengo un examen, en una materia complicada, comienzo a preocuparme ¿será difícil? ¿Podré resolverlo? Y hasta me puedo imaginar (la imaginación es una herramienta poderosa) al profesor colocándome la más baja calificación, pero se me olvido lo más importante de todo, estudiar. El punto es que no debemos perder “mucho” tiempo, mas del necesario, pensando en lo que pasará si sino en accionarnos en construir un buen futuro, un ejemplo: mi padre fue diabético, y yo me la paso pensando en la tendencia a que yo sea también diabético, ¿Qué pasará sí? Pero me como cuatro dulces diarios, 51 tasas de café híper-azucarado (me disculpan si no existe esta palabra) y me almuerzo un plato de 700 gramos de pasta con una arepa migada en el centro ¿acaso es beneficiosa mi preocupación? Esto es un tema profundo y de muchas ramas, piénsalo, y si lo deseas déjame un comentario, y continuaremos desarrollándolo y meditando en esto.

D’os los bendiga.

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