8 de noviembre de 2009

Abraham avinu, Mekubal.

Recientemente estaba estudiando la parasha Lej Leja y escuchando una antigua cancion del Folklore Sefardí (del periodo del Rey Alfonso X de España 1245-1289) titulada “Cuando el rey Nimrod”, cuya letra en ladino la transcribo a continuación:

Cuando el rey Nimrod al campo salia
Mirava en el cielo y en la estreyeria
Vido una luz santa en la giuderia
Que havia de nacer Avraham avinu
Avraham avinu
padre querido
Padre bendicho luz de Israel
Luego a las cumadres encombedaba
Que toda mujer que preqada quedara
si no pariera al punto la matara,
que habia de nacer Abraham avinu.
Avraham avinu
padre querido
Padre bendicho luz de Israel
La mujer de Terah quedo prenada
E de dia en dia el la preguntaba:
¿De que tenes la cara demudada?
Ella ya sabia el bien que tenia.
Avraham avinu
padre querido
Padre bendicho luz de Israel.
En fin de mueve mezes parir queria:
Iva caminando por campos y vinyas,
A su marido tal ne le descubria
Topo una meara, alli lo pariria.
Avraham avinu, ...
Saludemos agora al compadre y tambien al mohel
que por su zehut nos venga el goel
y rihma a todo Israel,
cierto loaremos al Verdadero.
Avraham avinu, ...
En akeya ora el nasido avlava:
"Andadvos mi madre, de la meara.
Yo ya topo kyen m'aletchara,
Malah del scyelo me akompanyara,
Porke so kriyado del Dyo bendicho.

Y en castellano traduce:

Cuando el Rey Nimrod al campo salía
miraba en el cielo y en la estrellería
vido una luz santa en la judería
que había de nacer Abraham Avinu.

Abraham Avinu, Padre querido
Padre bendijo a la luz de Israel.

Luego a las comadres encomendaba
que toda mujer que preñada quedara
si no pariera al punto, la matara
que había de nacer Abraham Avinu.

Abraham Avinu, Padre querido
Padre bendijo a la luz de Israel.

La mujer de Terach quedó preñada
y de día en día le preguntaba
¿De qué tenéis la cara demudada?
ella ya sabía bien qué tenía.

Abraham Avinu, padre querido
Padre bendijo a la luz de Israel.
En fin de nueve meses parir quería
iba caminando por campos y viñas,
a su marido tal ni le descubría
topó una meara, allí lo pariría

Abraham Avinu, Padre querido
Padre bendijo a la luz de Israel.

En aquella hora el nacido hablaba
"Andáos mi madre, de la meara
yo ya topo quién me alejara
mandará del cielo quien me acompañará
porque soy criado del Dios bendito."

Abraham Avinu, Padre querido
Padre bendijo a la luz de Israel

El personaje es muy conocido por nosotros, es Abraham Avinu, Nuestro Padre, cuya historia está relatada en el Sefer Bereshit (Genesis 11,26 a 25,18).

Sabemos que él es primero de los tres Patriarcas.

Nació en Caldea. Se supone que fue en el año 1948 de la Creación. Era hijo de Téraj, un constructor de Idolos. Era descendiente de Sem, uno de los tres hijos de Noaj.

Luego de recibir la orden de D-s: “Lej Lejá” (Vete hacia ti), se estableció en Eretz Israel (Canaán en ese entonces) e instituyó el monoteísmo en una época en que la mayor parte de las personas adoraba ídolos, incluyendo a su padre.

Se dice que Abraham fue el primer Hebreo.

¿Pero que significa esto?

Abraham era monoteísta.

El midrash cuenta cómo Abraham rompió las estatuas de su padre, y sobre Abraham, leemos en la Parashat Lej Leja: “Y erigió allí un altar para El Eterno y proclamó el Nombre de El Eterno”. (Génesis 12:8).

Pero no queda nada claro que él haya sido el primer monoteísta. Ya en la época de Enosh, hijo de Shet (el eslabón que nos relaciona con Adán y Eva), se dice: “Entonces se empezó a invocar el Nombre de El Eterno” (Génesis 4:26).

Rashi explica las palabras “se empezó” (hujal) de manera negativa: “de manera profana” (jilul), y así atribuye el monoteísmo a Abraham. Pero otros comentaristas tradicionales Ibn Ezra, Sforno, Onkelos explican esas palabras de manera positiva (Onkelos dice: “En sus días se empezó a rezar en Nombre de Dios”).

Y sobre Noaj también está escrito: “Y construyó Noaj un altar para D’os” (Génesis 8:20), sobre el cual ofreció sacrificios en el marco de un ritual muy bien conocido en la Torah.

Puede ser que Abraham haya sido el primer humanitario. Mientras que Noaj no hizo nada y no expresó ningún tipo de oposición a la destrucción del mundo en el momento en que le fue informada la llegada del diluvio, Abraham protestó vehementemente contra la matanza de los inocentes de Sodoma (Génesis 18:22 en adelante). Abraham llevó a los miembros de su casa a luchar por la liberación de Lot del cautiverio, en el primer caso de liberación de cautivos (Génesis 14:14 en adelante), y él trató a los esclavos de los reyes a los que liberó como seres humanos y no como bienes materiales, en contraposición a lo que ocurría en los pueblos vecinos (comparar el versículo 11 con el 16).

Y, con seguridad, fue Abraham la única persona sobre la cual la Torah usó el concepto de “educación”: “Armó a sus discípulos, nacidos en su casa” (Génesis 14:14). Rashi explica: “Ellos fueron educados para cumplir los preceptos”. Y, ciertamente, ésta no fue la primera vez que actuó así. Siguiendo la orden de Dios, Abraham dejó Jarán junto con su esposa Sara, su sobrino Lot “y las almas que hicieron en Jarán”.

Onkelos explica: “Las almas a las que educaron según la Torah en Jarán”. Agrega Rashi dentro del midrash: “Abraham convirtió a los hombres y Sara a las mujeres”. Jizkuni (comentarista de Francia del siglo XIII) da un paso más adelante cuando dice que con las palabras “y las almas que hicieron en Jarán”, “comienza la entrega de la Torah”, es decir, no con Moshé Rabenu en el Sinai, sino con Abraham el educador en Jarán.

Si es así, ¿que era tan especial en Abraham? Él fue el primero que se refirió seriamente a las palabras de Shimón el Justo citadas en Pirkei Avot 1:2: “Sobre tres cosas el mundo se sostiene: la Torah, el culto ritual y la ayuda al prójimo”. Abraham las cumplió todas: -“Torah”- educó a los seres humanos para el cumplimiento de la Torah y de los preceptos; -“el culto ritual”- “Y erigió allí un altar para El Eterno y proclamó el Nombre de El Eterno”; -“la ayuda al prójimo”- y actuó para salvar a los que estaban en peligro y luchó para que los esclavos sean considerados como seres humanos y no como bienes materiales.

He aquí muy buenas razones para reconocer a Abraham como el primer judío.
Así pues hace aproximadamente 4000 años, Abraham Avinu, comprende que el egoísmo es la causa de todos los males que afectan a la humanidad.

Este descubrimiento, del cual la humanidad aun no ha tomado plena conciencia, marca el momento más trascendente de la historia universal. La historia humana se puede dividir en antes y después de Abraham, siendo que Abraham es el primero que enfrenta al hombre ante su mayor desafío: alcanzar su completitud, su forma superior, el altruismo.

Prácticamente todas las formas espirituales que surgirán a lo largo de la historia provienen de Abraham, como se indica en el libro de Bereshít-Génesis 17:4-5 “serás padre de numerosos pueblos”.

Su primer hijo Ishmael generará las bases para la percepción que encontramos en el mundo islámico. Itzják segundo hijo de Abraham continuará la cosmovisión de su padre conformando así la percepción judía de la realidad. Los hijos que Abraham procreó con sus concubinas serán quienes modelen la percepción oriental de la realidad (es Interesante, hacer notar aquí la coincidencia fonética de Abraham con Brahma A-Brahma que tenía una esposa y hermana llamada Saraisvati, muy similar al nombre bíblico de la esposa de Abraham, Sara). Esau, nieto de Abraham será quien marque las pautas de la concepción del mundo que hoy conocemos como occidente.

Abraham comprendió la dificultad y las debilidades del hombre en su camino espiritual; por eso aun siendo aún un niño destruyó las estatuas de Téraj, su padre, quien se encontraba inmerso en la idolatría reinante. La representación de imágenes fija la realidad en un momento histórico, a una estética, a una determinada cosmovisión. El impedimento de darle forma material a la realidad espiritual nos exige sobreponernos a nuestras limitaciones mentales y emocionales.

La imagen parcializa y proclama la independencia de lo particular y pasajero en lugar de elevar e integrar lo individual a lo eterno. Abraham des-cubre que la aparente multiplicidad de seres y aspectos que conforman la realidad, tanto de orden material-sensorial como espiritual, son diversos grados de una misma y única Realidad Infinita, denominada en el lenguaje interior de la Torah, la Kabalah: Ein - Sof. Dicha Realidad es generada por la Esencia Creadora, la cual es llamada en el mencionado lenguaje espiritual: Kadósh Barúj Hú, HaShém, Atzmút, etc.

En sus esfuerzos por encontrar un orden superior Abraham se transformó en un gran astrólogo, ya que en sus comienzos él creyó que toda la realidad es regida por influencias astrales. Como consecuencia de su búsqueda de lo completo logró finalmente sobreponerse al ámbito astral y percibir la realidad superior, la causa primera, entendiendo así que hay una armonía que está por sobre la aparente multiplicidad de la Creación: el Kadósh Barúj Hú.

Antes de Abraham Nóaj, luego del diluvio, instauró un mundo fundado en principios de respeto mutuo por la vida, la propiedad y la familia, pero no fueron suficientes para crear normas que logren codificar un sistema social y espiritual que perdure a través del tiempo.

Abraham comprendió más profundamente la problemática humana. Su ideal no era sólo el de una conducta civilizada contra el salvajismo prediluviano. La idolatría contra la cual Abraham lucha es la del ser humano que rinde culto al mundo material y a sí mismo en oposición a una vida dedicada al prójimo como medio para alcanzar la armonía y completitud.

Abraham representa al hombre superior, el justo, en hebreo tzadík, quien emplea la bondad con sabiduría.

Abraham es el primero en descubrir la voluntad altruista generadora de la conciencia judía. Abraham logra transmitir el concepto del altruismo; no sólo con explicaciones intelectuales, sino que llega a nuestro interior ayudándonos a trascender los límites impuestos por la frialdad especulativa de la mente cuando no vibra en armonía con el corazón.

Abraham nos enseña el principio básico del verdadero trabajo espiritual, la emuná.

La Sabiduría que trasciende los límites intelectuales, como el amor que sobrepasa toda medida. Por el contrario, lo que tiene medida es limitado y finalmente desemboca en egoísmo.

En cambio, cuando la emuná es completa, como lo manifiesta Abraham a lo largo de su propia vida, trasciende todo límite y medida, lo cual conduce al Uno sin segundo al Kadósh Barúj Hú, fuente infinita del altruismo.

Aprendamos de Avraham avinu padre querido Padre bendicho luz de Israel.

Bibliografia.
Enseñanzas de Rav Zukerwar Tzl, Programa Halel (ve a la izquierda los enlaces recomendados)
Aurora Digital.



7 de noviembre de 2009

La Kabalah hoy.


Este post es dedicado a leiluy nishmat (para elevación del alma) de Haim David ben Shraga Feivel (Rab Haim D. Zukerwar zt´l), creador del Programa Halel, y cuyo trabajo ha inspirado muchas de las disertaciones de este blog, incluyendo esta.



En un período muy corto de tiempo, una gran sed de espiritualidad se ha manifestado en el mundo. Vemos tambien una creciente busqueda y necesidad por parte de las personas.

Se han multiplicado las tiendas que venden de articulos de espiritualidad oriental, los centros de enseñanzas de estas actividades se multiplican, esta de “moda” y en “voga” temas de conexión con la divinidad, con el alma.

De alguna forma, la riqueza material y la comodidad con la cual hemos sido bendecidos en este siglo, están acompañados ahora de una tremenda falta de Plenitud.
Los beneficios materiales satisfacen, pero no duran mucho. Si comemos, debemos volver a comer poco después. Los placeres sensuales traen una cierta satisfacción, pero despiertan deseos adicionales.

Todos sienten alguna falta, algún anhelo, algún deseo.

¿Cómo puedo experimentar una satisfacción duradera, una satisfacción que no desaparezca, una que quede grabada en mí ser interior? se pregunta la gente.
Es este anhelo emocional ha llevado a que muchos busquen con vehemencia su conexión con D’os y con la Divinidad, y algunos han escogido “La Kabalah” como camino para tal fin.

Para satisfacer la demanda, existe una abundancia de libros, algunos de ellos best-seller. Han inundado el mercado, entre los cuales vemos obras que aparentemente explican la sabiduria de la Kabalah y la presentan como el medio más importante para unirse a lo Divino.

El hecho de que la búsqueda de D’os sea otra moda pasajera o una búsqueda realmente seria es algo que aún debe ser corroborado.
Pero uno se pregunta:

¿Qué ha hecho que la Kabalah se haya vuelto el manual popular de los buscadores? ¿Qué es exactamente la Kabalah?

El vocablo Kabalah significa literalmente recepción, es decir que dicho estudio prepara al hombre para recibir todos los grados y planos de la vida como una realidad única.

La palabra hebrea Kabalah significa “recibido”. Designa un conocimiento que ha sido recibido proféticamente y transmitido fielmente de generación en generación, sobre esto discutiremos más adelante.

El capítulo Pirkei Avót de la Mishná nos relata que: "Moshé Kibél Torah MiSinai Umsará leIehoshúa... " : "Moshé recibió la Torah desde Sinaí transmitiéndosela luego a Iehoshúa . . . ".

El vocablo kibél “recibió” se refiere a la Kabalah “recepción”.

Todos los Patriarcas, Profetas y verdaderos Sabios del pueblo de Israel fueron y son Mekubalím “Kabalistas”, es decir receptores y transmisores de la Sabiduría Interior de la Torah, la Kabalah.

Kabalah es el conocimiento que nos enseña cómo recibir los diferentes grados de la Sabiduría que nos transmite la Torah.

La Kabalah, nos enseña a como construirnos interiormente, la verdadera construcción en la cual debemos invertir todos nuestros esfuerzos. Hasta que el hombre no sea íntegro en su interior nada de lo que haga perdurará.

Nuestro estudio y el desarrollo de nuestra vida de acuerdo a la Torah y la Kabalah no son algo externo a nosotros. Conforman nuestro SABER y fundamentalmente nuestro SER. A partir de ello nos convertimos en partícipes del “programa de la Creación” que consiste en beneficiar a todas las creaturas infinitamente.

Es importante definir precisamente el área a la cual se aboca este estudio. De lo contrario podríamos perdernos en un laberinto de ideas ajenas a los objetivos de la Kabalah.

El objetivo de este estudio es educar a la voluntad y al deseo del hombre hacia el bien colectivo que es la meta de la Torah:

"Amarás a tu prójimo como a ti mismo".

El único cambio posible que podemos lograr en la vida es la actitud interior, lo que deseamos en nuestro corazón.

El “mejor” sistema socio-político-económico está destinado a fallar si el hombre es egoísta. En cambio, cuando cambiamos interiormente buscando el bien colectivo, el "peor" de los sistemas exteriores va a funcionar.

Los verdaderos cambios y batallas se desarrollan en nuestro interior. Para ello el hombre debe conocerse y conocer las leyes que rigen todos los planos de la realidad. Entonces, tomará gradualmente conciencia de su raíz y objetivo, unificándose con todos los hombres y con su máxima identidad el Kadósh Barúj Hú.

Habiamos dicho anteriormente que la Kabalah, es un conocimiento que ha sido recibido proféticamente. El valor numérico de la palabra “Kabalah” en hebreo es 137.
137 es el valor de la suma de dos palabras muy importantes que se relacionan con la Kabalah: “sabiduría” = 73 y “profecía” = 64, jojmá y nevuá.

La Kabalah puede ser entendida entonces como la unión (o el matrimonio) de ambos conceptos.

Históricamente, la Kabalah evolucionó de la tradición profética que existío en el judaísmo hasta la época del segundo Templo (comenzando en el cuarto siglo antes de la era común). Aunque luego el espíritu profético que residió en los profetas continuó “sobrevolando” sobre el pueblo de Israel, ya no se manifestó en forma directa.

En cambio, el espíritu de sabiduría manifestó lo Divino en la forma de la Torah Oral, (la tradición oral), el cuerpo de conocimientos rabínicos que se comenzó a desarrollar durante el período del segundo templo y continúa hasta nuestros días.

El encuentro de la sabiduría (la mente, el intelecto) y la profecía (el espíritu que permanece) y su unión es lo que produce y define la esencia de la Kabalah.

En el esquema conceptual de la Kabalah, la “sabiduría” corresponde a la sefirá de jojmá, sabiduría, conocida por otro lado como el principio “padre” (aba) y “profecía” corresponde a la sefirá de biná, entendimiento, o el principio “madre” (ima).

La sabiduría y el entendimiento son descriptos en el Zohar como “dos compañeros que nunca se separan”.

Así, la Kabalah representa la unión de la sabiduría y la profecía en el alma colectiva judía; siempre que estudiamos Kabalah, que es la sabiduría interior de la Torah, revelamos esta unión.

Es importante aclarar que la Kabalah no es una disciplina separada del estudio tradicional de la Torah, es más bien el alma interior de la Torah (nishmata deoraita, en el lenguaje del Zohar y el Arizal). La Kabalah es el mayor nivel de interpretación de la Torah misma.

A menudo la unión de dos cosas es representada en Kabalah como un acrónimo compuesto por sus letras iniciales.

En este caso, “sabiduría”, que en hebreo comienza con la letra jet, y profecía que comienza con la letra nun, forman la palabra hebrea “jen”, que significa “gracia”, en el sentido de belleza. Gracia se refiere en particular a la belleza simétrica, es decir, el tipo de belleza que percibimos en la simetría.

Esta observación está ligada al hecho que la sabiduría interior de la Torah, la Kabalah, es conocida como “jojmat hajen”, que podríamos traducir literalmente como la sabiduría de jen. A su vez, jen es el acrónimo de otras dos palabras: “sabiduría oculta” (jojmá nistará). Pero, siguiendo nuestro análisis aquí, la Kabalah es llamada jen porque es la unión de sabiduría y profecía.

Porque comprende a ambas, sabiduría y profecía, la Kabalah como alma interior de la Torah, es apropiada para brindarnos una visión del futuro perfeccionado y utópico del mundo que vamos a disfrutar cuando el Mashíaj se revele.

El estudio de la Torah nos proporciona a nivel individual y colectivo la conciencia y la fortaleza de carácter necesaria para imaginar este futuro y trabajar en pos de él durante las horas de oscuridad más colosales.

Sorpresivamente tambien el valor númerico 137, es uno de los números más importantes hoy en día en la física moderna. Como número puro, sin dimensiones, es conocido como el “inverso de la constante de la estructura fina” (ve este link en la enciclopedia Wikipedia que explica el significado fisico de esta constante http://es.wikipedia.org/wiki/Constante_de_estructura_fina) y expresa una importante propiedad del espacio en relación a la creación.

Uno de los principios básicos de la Kabalah es que todo lo que existe en la dimensión física tiene un paralelo en la dimensión espiritual. (En verdad, uno de los significados de la palabra KaBaLaH es haKBaLaH, que significa "paralelismo" o "correspondencia"). Esto está de acuerdo con la antigua enseñanza Kabalista: "Así como es arriba, es abajo; así como es abajo, es arriba".

Para poder comprender este principio, la etapa inicial del estudio de la Kabalah se dedica generalmente al dominio de su complejo sistema de correspondencias. Estas correspondencias no deben ser pensadas, de manera alguna, como mecánicas. Más bien, ellas permiten acceder a una percepción interna de las interrelaciones que gobiernan toda la existencia, y nos retrotraen a la raíz y a la fuente de toda esta complejidad, al Ser Infinito Mismo, Quien creó y continúa sustentando todo el holograma multidimensional que llamamos "El Universo".

Para “pensar de manera Kabalista”, debemos también entender cómo ello forma parte integral de nuestras vidas diarias. Por ejemplo, todo en la creación, incluyendo la humanidad, posee una naturaleza dual.

Vemos que el cuerpo humano está compuesto de un sistema muy complicado e interconectado de órganos, articulaciones, tendones, venas, etc. Aun así y complejo como es, el cuerpo no es más que una "forma". Carece de la capacidad de hacer algo por sí mismo a no ser que sea dirigido por una dimensión más profunda, es decir, el alma.

Bajo la dirección del alma, todas las partes interconectadas del cuerpo juegan su papel para representar los deseos de la persona y permitirle alcanzar su objetivo. Por otro lado, una dimensión más profunda sin la forma que haría que esa profundidad se volviera una estructura concreta, dejaría todo en un estado de animación suspendida. No hay objetivo, porque no hay forma.

Así como el alma anima al cuerpo, la Kabalah le da vida a la Torah. Como mencionamos, la Torah es el documento recibido y transmitido por Moisés.

De las cuatro claves para la comprensión de la Torah, las tres primeras, el significado simple (Peshat), el sentido alusivo (Remez) y las lecciones morales (Drash), están básicamente relacionadas con el "cuerpo" de la Torah, con la forma.

Este cuerpo, igual que el cuerpo humano, requiere de un alma para ponerlo en movimiento. La Kabalah (nivel Sod) es esa "alma", los misterios más profundos que abren los secretos más internos de la Torah.

Como el alma de la persona, la Kabalah provee la atracción y motivación que llevan a la persona a buscar a Dios. Por extensión, la Kabalah también contiene la mística necesaria para motivar a la persona a desarrollar su potencial, a buscar más profundamente en la vida y en su significado."

Bibliografia.

Enseñanzas del Rav Zukerwar Tzl. Teosoros Ocultos. Cómo Concretar Nuestro Potencial. Basado en la Kabalah y en las enseñanzas del Rabí Najmán de Breslov. Enseñanzas del Rav Itzjak Ginsburg.

13 de agosto de 2009

Gilgulim Neshamot

El acontecimiento es relatado por el Rab Iosef Jaim quién devolvió su alma al Creador el 13 de Elul de 5669 (30 de Agosto de 1909), y estas son las palabras de su relato:

“Este suceso aconteció aquí, en la ciudad de Bagdad, hace más de noventa años. Un día fue un carnicero judío a comprar animales fuera de la ciudad, para traer para degollar. En el camino, avistó a un árabe que sale a su encuentro con un cordero muy voluminoso. El árabe avanzó hacia él y le dijo: ¡judío, adquiere para ti este cordero!

El carnicero en primera instancia se rehusó a comprarlo. El motivo fue por una sospecha que tenía de que quizá el animal no resulte apto según las leyes de la Torah (si es apto se sabe únicamente cuando se lo abre, pudiéndose recién entonces revisar la integridad de sus pulmones, etc.). Al ser el cordero tan grande, pensó que podía perder mucho dinero en caso de adquirirlo, y que luego de degollado sea hallado inapto.

El árabe no se dio por vencido y le insistió mucho para que lo compre, bajando considerablemente el precio del animal. Finalmente, tras varias propuestas, en las que propuso precios cada vez más tentadores, logró convencer al carnicero, que terminó adquiriendo al cordero.

Ese día, el carnicero judío no adquirió más animales que el mencionado. Con el mismo, emprendió el camino de regreso a su casa y en el trayecto advirtió algo que le llamó poderosamente la atención, el animal iba tras suyo con pasividad y calma, cuando por lo general, un cordero de semejante tamaño, es difícil de llevar, ya que los animales de esa envergadura suelen retobarse con quien los lleva. Sin embargo este se comportaba similar a un pollito, subyugándose totalmente a su nuevo propietario, yendo tras suyo de propia voluntad y con plena calma. El carnicero lo trajo a su casa y lo dejó allí hasta la víspera de Shabat para degollarlo, pues esa era la idea que había determinado en su corazón.

El hombre hizo todo lo que tenía que hacer, y luego de cenar se acostó a descansar. Pasada la medianoche, aun dormía plácidamente sobre su cama, pero instantes más tarde, escucha la voz del Shojet (quien degüella a los animales) de la ciudad, quién golpeaba a la puerta y decía: "¡Trae ya mismo el cordero que has adquirido el día de hoy a mi casa para que sea degollado. De ese modo podrá estar lista la carne por la mañana para una boda que se realizará en la ciudad!".

Después de haberle dicho esas palabras desde afuera de la casa, estando aun la puerta cerrada, el "Shojet" se retiró. El carnicero en tanto, solo escuchó desde su cama y le respondió: "Ahora te lo llevo!".

Enseguida se levantó, lavó sus manos, descendió a la planta baja y tomó el cordero para llevarlo a la casa del "Shojet". En ese momento, el carnicero descubrió una nueva cosa bastante extraña, el cordero caminaba detrás suyo por propia voluntad, prolongándose esta situación hasta que llegaron a la casa del "Shojet".
En tanto el "Shojet", antes que llegue el carnicero a su casa, soñó que venía un anciano hacia él y le decía: "Ahora llegará el carnicero “fulano” que te trae un cordero voluminoso que adquirió el día de hoy. Ese animal es una reencarnación del alma de “fulano” hijo de “fulano” que falleció poco tiempo atrás".


El Shojet conocía al difunto, ya que se trataba de un potentado, hijo de un padre multimillonario muy famoso quien a su vez era el gobernante de esa ciudad. El padre de este sujeto, que era el gobernante, aun vivía.

El anciano del sueño dijo también al Shojet que aquella alma que se encuentra dentro del cordero, está próxima a completar su misión en este mundo. Eso le será posible ascendiendo al cielo de manera apropiada desde el animal donde se encuentra, - el anciano en ese momento le advirtió - por eso, has de tener mucho cuidado cuando revises el cuchillo, pues debe estar apto antes del degüello, y has de recitar la bendición correspondiente al degüello con mucha devoción. Será menester que realicéis todo el proceso acorde a las leyes de la Torah, sin obviar ningún detalle. Luego, la carne no será vendida en la carnicería al resto de los hombres, sino que has de cocinarla y prepararla para que coman de ella sabios y temerosos de Di-s, los cuales recitarán la bendición correspondiente antes de comer con mucha devoción.

Después de tener este sueño, el Shojet escuchó la voz del carnicero, quien golpeaba a la puerta y decía: "Te traje el cordero como ordenaste".

El "Shojet" descendió a la planta baja, le abrió la puerta y el carnicero ingresó con el cordero. Tras ingresar a la casa, inmediatamente le preguntó: "¿Qué necesidad tenías de molestarte en venir de noche a solicitarme que te traiga este cordero y no aguardaste a que se haga de día?".

El Shojet le respondió: "Yo no fui a tu domicilio, ni tampoco salí de la puerta de mi casa. Solo tuve un sueño en el que ví un anciano que me dijo que tú vendrías con un cordero que adquiriste... Seguramente el dueño del sueño es el que golpeó a tu puerta. Es apropiado que hagamos acorde a lo ordenado por el anciano del sueño.
Efectivamente, así lo hicieron, y el alma logró completar su función en este mundo.

9 de julio de 2009

Un Recuerdo bellisimo

He tomado de la pagina de Jabad en español, una historia de la infancia de una de sus escritoras, la Señora Jessica Klein Levenbrown, quien se desempoeña como productora de series de television, la pagina invita a distribuirla para el regocijo de todos, por lo que aqui se las coloco, sin ningun arreglo o adaptacion:

Cuando era pequeña iba con mi padre a la sinagoga. Uno de los primeros recuerdos es de cuando era tan niña, que aún podía sentarme en la falda de mi padre en el sector de los hombres y compartíamos dos juegos especiales. Al primero lo llamábamos "Encontrar el Alef", la primera letra del alfabeto hebreo. Puede sonar como algo muy fácil pero créanme que, desde la óptica de una niña de tres o cuatro años, era un enorme desafío sumergirme en ese mar de letras hebreas e ir encontrando cada Alef que había en la página. Lamentablemente, aunque el objetivo de este juego era que me quedara callada tenía un efecto contrario, ya que cada vez que podía encontrar la letra, en tono triunfal gritaba "¡Alef!"

Fue entonces que mi padre ideó el segundo juego, uno mucho más tranquilo. Mi padre me enseñó a trenzar sus tzizit. Supongo que nunca me trenzó mi largo cabello castaño, pero me enseñó a trenzar los flecos que colgaban de su suave y blanco manto de oraciones.

Seguramente te estarás preguntando si todo esto es importante. Por supuesto que un hombre puede hacer una simple trenza ¿y qué tiene de particular que le haya enseñado esta manualidad básica a su única hija? Verás, es que mi padre era un inmigrante.

Hablaba varios idiomas, algunos mejor que otros. No siempre pude entender sus palabras o costumbres. Pero lo que siempre comprendí fueron sus abrazos, la manera en que me hacía cosquillas en el cuello y los caramelos que siempre tenía en su bolsillo. Y, de alguna manera, entendía sus silenciosas instrucciones. Por encima, por debajo, una y otra vez hasta que mis deditos fueron aprendiendo la lección que me daban sus grandes y tiernas manos, y la trenza fue tomando forma.

A medida que fui creciendo, no me acuerdo que me haya enseñado más cosas. Después de todo ¿qué le podía enseñar a una niña que sacaba sobresaliente en la escuela y que quería asistir a una de las ocho universidades más prestigiosas de los Estados Unidos?; que valoraba más su educación secular que cualquier sabiduría popular del viejo mundo que él me hubiera podido transmitir.

Aún así, hoy en día lo que recuerdo de la universidad me parece una enorme imagen borrosa de un conjunto de banalidades intelectuales, si las comparo con las simples lecciones de mi padre: me enseñó a pronunciar el Shemá antes de dormir, y el Modé Aní al despertar. Me enseñó las bendiciones para el pan, el vino, e incluso para algún ocasional whisky. No siempre me acuerdo de pronunciar esas oraciones, pero todas las sé de memoria. Al igual que recuerdo mi número de seguridad social... y mi nombre judío.

Cuando después de una breve enfermedad, a los ochenta y dos años mi padre murió en paz, un hombre de la Jevrá Kadishá vino para preparar el cuerpo según las normas de la ley judía. Me preguntó si mi padre tenía un talit con el que querría ser enterrado, como una especie de mortaja. Le dije que por supuesto, él tenía su talit. En su mesa de luz estaba el gastado sobre de terciopelo que me era tan familiar y, de ahí extraje el viejo y atesorado manto de oraciones.

El hombre de la Jevrá Kadishá, cuyo nombre no recuerdo, pero cuya bondad nunca voy a poder olvidar, me hizo una pregunta que, debido a mi consternación y pena, ni siquiera estaba segura de haber oído bien. Me preguntó si quería quedarme con uno de los tzizit. Me quedé mirándolo sorprendida y casi empecé a reírme por la inesperada sensación de alegría y alivio. "¿Realmente puedo quedarme con uno de los tzizit?", pregunté con sorpresa, porque no creía que las estrictas normas del ritual del entierro judío permitieran este gesto tan sentimental, pero cargado de contenido. Me aseguró que estaba permitido.

Tomé uno de los tzizit y sentí como me tensaba interiormente antes que el hombre lo cortara. En ese momento también se cortó uno de los últimos lazos de mi padre con el mundo terrenal y casi lo sentí como el corte del cordón umbilical de la ligazón entre el padre que había llenado los días de mi vida y el que ahora pasaba a vivir en mi recuerdo. Aún así, al romperse la conexión física, surgió un nuevo vínculo.

Hoy en día, cada vez que toco los tzizit siento que es como si estuviera tocando a mi padre. El cordón trenzado –porque le hice una trenza- es un recuerdo tangible de una de sus lecciones más dulces. En la trenza de sus tzizit están los cordones de su vida, lo temporal entrelazado con lo espiritual, en una especie de unión particular que sigue vigente mucho tiempo después de la partida de su alma. Los tzizit son ahora un marcalibros que llevo en mi libro de oraciones y, al ir pasando las hojas, encuentro los Alef y recuerdo a mi padre, cuya tranquila sabiduría espero honrar cada vez que toco su último regalo.

http://www.es.chabad.org/library/article_cdo/aid/754902/jewish/Los-Tzitzit-de-mi-Padre.htm

17 de abril de 2009

Fallecio un Maestro





Texto Tomado casi íntegramente de:

http://www.es-israel.org/2009/04/duro-golpe-para-el-judaismo-y-hasbara-por-fallecimiento-del-rabino-zukerwar/comment-page-1/

Ayer hemos terminado las fiestas de Pesaj de una forma muy dura, al enterarnos del fallecimiento repentino del Rabino Jaim Zukerwar, una de las personas que más hizo por el judaísmo en general; y la Hasbará en especial en el mundo hispano en los últimos años.

Con varios libros editados de judaísmo, música original y miles de conferencias, es sin duda una perdida irreparable.

Sus viajes a varios países hispanos para diseminar judaísmo y hasbará, y su carácter ameno y amigable dejaron una marca imborrable en todos aquellos que fuimos agraciados de conocerlo.

Son miles las personas que han disfrutado de sus charlas y se han acercado al judaísmo, son miles los que han encontrado claridad de pensamiento sobre la posición del Estado de Israel, y del judío hoy; sobre Judaísmo y sobre las cualidades humanas que transmitieron nuestros sabios durante todas las generaciones.

Su increíble capacidad de dialéctica junto a su interminable conocimiento de Torá y Cabalá, fueron un manantial del cual hemos disfrutado todos los que lo hemos conocido.

Nosotros en El Reloj estamos sorprendidos y golpeados por su muy temprana partida, queremos recordar su obra de forma clara que es su herencia que dejarán encaminados a su esposa y sus ocho hijos.

Hemos tomado aquí las frases elegidas por él que se pueden encontrar en su fundación y sitio Halel.org que transmiten claramente su postura ante la vida:

“Aquél que salva una vida, es como si salvase el mundo entero” (Talmud Babli)

“Guárdate y protege con cuidado tu vida” (Devarim 4:9)

“Y convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoses. Ninguna nación levantará espada contra otra nación, ni aprenderán más para la guerra” (Isaías 2:4)

“Quién es sabio? El que aprende de todos los hombres…” (Avót 4:1)

“Hilel decía: lo que detestas para ti no lo hagas a tu compañero. Esta es toda la Tora, lo demás es comentario” (Talmúd Babli, Shabat 31)

“Vivir con la verdad es una carga pesada, por consiguiente, son pocos quienes la sostienen” (Meirí Mishlei 3:18)

“La muerte y la vida están en la lengua” (Proverbios 18:21)

“La palabra crea o destruye. Por eso es necesario pensar varias veces lo que vamos a decir, ya que criticar y destruir es muy sencillo. Pero construir con cada palabra exige activar lo mejor de nosotros mismos.”

“Cada palabra que articulamos imprime una dirección tanto hacia nuestro interior como hacia nuestro entorno. El hombre se autoimpresiona e impresiona a través de sus palabras, ya que éstas exteriorizan y refuerzan su actitud interior”.

“En el judaísmo no hay fragmentación de la realidad, hay causas y efectos que se desencadenan de la Causa Primera. Dichas causas y efectos unifican lo material con lo espiritual, designando a lo material como un efecto - consecuencia de lo espiritual”

“Todo obedece a causas interiores-espirituales que posteriormente se manifiestan en la realidad material”

“¿Quién es Sabio? Quien prevé lo que va a nacer” (Talmud de Babilonia tratado Tamid 32:1)

“Sabio es quien conoce las causas, lo espiritual, y por lo tanto puede prever las consecuencias, lo material, que cada pensamiento, sentimiento y acto van a generar”

Texto Tomado de

http://www.es-israel.org/2009/04/duro-golpe-para-el-judaismo-y-hasbara-por-fallecimiento-del-rabino-zukerwar/comment-page-1/

16 de abril de 2009

Lag BaOmer


Al día 33 de la Cuenta del Omer, que siempre cae el 18 del mes de Iar, es considerado un día especial por varios sucesos importantes. Se le llama en hebreo “Lag Baomer” debido a que el número 33 en hebreo es representado mediante las letras lamed-Guimel, en este año solar equivale al 12 de Mayo de 2009.

Rabí Moshé Iserles (n. 1530 - f. Lag Baomer 1572) en sus notas al Shulján Aruj, escribió que en el día de Lag Baomer debemos incrementar un poco nuestra alegría (Ramá, Oraj Jaim 493:2).

Es un día que celebramos con excursiones, juegos con arco y flechas, hogueras. Muchos visitan la tumba (en Miron, al norte de Israel, véase la foto, que tome de Wikipedía por cierto) de Rabí Shimon bar Yojai, por cumplirse aniversario del fallecimiento es en este día.

Los rezos de Lag Baomer son similares a los del resto del año, solo que por ser un día de alegría, está prohibido ayunar, y no se recita tajanún ni en los rezos matutinos y ni en los de tarde e igualmente el tajanún no es recitado en el rezo de minjá de la víspera.

Muchas cosas sucedieron en este día tan especial, y de alegria Algunas de ellas están relacionadas directamente con Rabí Shimón Bar Yojai. Entre ellas:

Dejaron de fallecer los alumnos de Rabí Akiva. Fallecían porque no actuaban respetuosamente uno hacia al otro, estas semanas por lo tanto se observan como período de luto. En Lag Baomer la muerte ceso. Así que este día también posee el concepto de Ahavat Israel, el precepto de amor y respeto al prójimo.

Los nuevos alumnos de Rabí Akiva, que formara después de aquellos tristes sucesos y que no fallecieron como los primeros. Gracias a ellos la Torá tuvo continuidad y no fue olvidada por el pueblo de Israel. Ellos son: Rabí Meir, Rabí Yehuda, Rabí Yosí, Rabí Shimón Bar Yojai y Rabí Eleazar Ben Shamúa.

En un día de Lag Baomer, Rabí Shimón Bar Iojái y su hijo Rabí Elazar salieron de la cueva en Pekiín donde milagrosamente estuvieron escondidos durante 13 años, escapándose del Imperio Romano que había decretado su muerte (Talmud Shabat 33).

Algunos años más tarde, Lag Baomer, como dijimos arriba también fue el día en el que falleció Rabí Shimón Bar Yojai después de revelar grandes secretos de la Torah.
De acuerdo con la opinión de un Midrash citado por el Jatam Sofer, cuando los hijos de Israel estaban en el desierto después de haber salido de la tierra de Egipto, el man (maná) comenzó a caer el día 18 de Iar, es decir un Lag Baomer.

Pero aquí damos un especial sentido a Rabí Shimon bar Yojai, quien fue el primero en enseñar públicamente, la dimensión mística de la Torah conocida como la “Kabbalah” y es el autor del libro mas importante de la Kabbalah, el Zohar.

En el día de su fallecimiento, Rabí Shimon ordenó a sus discípulos que recordaran esa fecha como “el día de mi alegría.”

En Jasidut se explica que el último día de la vida terrenal de un Tzadik, marca el punto en el cual “todos sus actos, sus enseñanzas y trabajo” alcanzan la perfección. Por ello cada Lag Baomer celebramos la vida del Rabí Shimon y la revelación del Zohar.

10 de abril de 2009

La Cuenta del Omer (Sefirá HaOmer)

A partir de HOY, la segunda noche de Pesaj comienza la Cuenta del Omer de siete semanas hasta el día número cincuenta que es la fiesta de Shavuot. La Cuenta del Omer (Sefirá HaOmer) es un precepto positivo de la Torah que se origina en el Sefer Vaykra 23:15-16:

"Y contaréis para vosotros desde el día siguiente al día solemne, desde el día en que traéis la Ofrenda del ómer siete semanas completas hasta el día siguiente a la séptima semana, contaréis cincuenta días y sacrificaréis una nueva ofrenda al Eterno".

¿Con qué finalidad se cuentan estos días? ¿Qué es la ofrenda del Omer?

La razón principal es que fue Su Voluntad, que el pueblo recibiese la Torah hallándose preparado para ello.

Era necesario desprenderse de la impureza que imperaba en Egipto (recordando que en hebreo Egipto, se dice Mizraim, cuya raíz que quiere decir limitación) y de la influencia de su cultura. Es decir, un proceso de purificación de la conciencia de esclavos de sus propias limitaciones auto impuestas, pues nuestros sabios nos enseñan que los Hijos de Israel se hallaban sumidos en cuarenta y nueve niveles de impureza, por esta razón fueron fijados cuarenta y nueve días de purificación hasta recibir la Torah. Cada uno de los días de la cuenta del Omer purifica un estrato espiritual.

El espectro de la experiencia humana se divide en siete emociones o cualidades, a su vez, se subdividen en siete, haciendo un total de cuarenta y nueve.

Cada uno de los cuarenta y nueve días de sefirá ilumina una de las cuarenta y nueve emociones; la energía de cada día consiste en examinar y refinar su correspondiente emoción. Después de perfeccionar y purificar todas y cada una de las cuarenta y nueve dimensiones, estamos plenamente preparados para “Matan Torah” (entrega de la Torah), pues ahora estamos sincronizados con los cuarenta y nueve atributos Divinos de los cuales emergen los atributos humanos.

Contar la sefirá ilumina los diferentes aspectos de nuestra vida emocional. Los días de la sefirá nos cuentan una historia, la de nuestras almas.

Los 49 días del Sefirat HaOmer según las enseñanzas del Rebe Najmán, corresponden a las 49 Puertas de la Teshuvá, y se corresponden a su vez con las 49 letras que conforman los nombres de las Doce Tribus. Así, cada tribu tiene puertas individuales para cada uno de sus miembros, de modo que todos puedan retornar a Dios a través de su propia puerta.

Y existe también la puerta 50, la más elevada: Shavuot. Esta puerta es, la Teshuvá. Y cada persona puede llegar a su puerta individual mediante la lectura de los Tehilim. De modo que debemos recitar los Salmos durante los 49 Días de la Sefirá, al igual que durante todos los días de Teshuvá (el mes de Elul, Rosh HaShaná).

Descubrimos entonces que la Cuenta del Omer es entonces un sinónimo de Purificación. Al disponernos a la purificación, descubrimos que no es un proceso rápido.

Sólo a través de un progreso progresivo alcanzaremos nuestro objetivo. Y para llegar a estar completamente purificados, debemos esperar hasta después de la Sefirá, luego de haber contado una y otra vez.

Mientras tanto, debemos contar un día a la vez; construyendo paulatinamente pero de forma muy segura la pureza hasta llegar a ser capaces de superar todos los aspectos indeseables e impuros de nuestras propias vidas.
 

Las Letras Hebreas, materia prima.

El Kabbalista

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