28 de noviembre de 2011

Enseñanza de la Semana


Por tanto debemos preguntarnos, ¿por qué los Kabalistas obligan a cada persona al estudio de la sabiduría de la Kabalá? De hecho, hay algo grande en ello, digno de ser publicado: Hay un remedio de incalculable valor para aquellos que estudian la sabiduría de la Kabalá. Aunque no comprenden lo que estudian, a través del anhelo, despiertan sobre ellos las Luces que rodean sus almas. Esto significa que cada persona de Israel tiene garantizado a alcanzar finalmente todos los alcances maravillosos que el Creador contempló en el Plan de la Creación para deleitar a cada criatura. Y uno que no haya sido recompensado en esta vida será recompensado en la siguiente, etc. hasta que uno obtenga Su Pensamiento al completo, lo Él había planeado para la criatura.

Y mientras uno no ha alcanzado la perfección, las Luces que están destinadas a alcanzarle se denominan Luces Circundantes. Es decir, que están listas para él, sólo esperan que purifique sus vasijas de recepción y entonces estas Luces envolverán las vasijas adecuadas.

Por ello, incluso cuando uno no posee las vasijas, al estudiar esta sabiduría, mencionando los nombres de las Luces y las vasijas relacionadas con su alma, ellas brillan sobre él en cierta medida. Sin embargo, brillan para él sin envolver el interior de su alma por falta de vasijas en donde recibirlas. Pero la iluminación que uno recibe una y otra vez durante el estudio, trae sobre él la gracia Superior, y le imparte abundancia en santidad y pureza, lo cual le acerca más a alcanzar la perfección.

Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam)
Introducción al Estudio de las Diez Sefirot, punto 155

26 de noviembre de 2011

Mes de Kislev.

 


Los nombres de los meses hebreos tienen sus orígenes en los nombres de los meses de la antigua Babilonia, provenientes del idioma acadio. Kislev proviene de kislimu "pleno, gordo, abundante", al ser un mes pródigo en lluvias que garantizan la prosperidad.

Kislev es el tercer mes del calendario hebreo moderno, que comienza con la Creación del mundo, y el noveno mes según el ordenamiento de los meses en la Biblia, que comienza por Nisán, en conmemoración de la salida de Egipto.

El nombre otorgado al mes de Kislev en la Biblia es simplemente "el mes noveno", siguiendo la numeración ordinal, al igual que el resto de los meses del año hebreo en la Torah: "El noveno, para el noveno mes, era Abiézer, de Anatot de los benjaminitas; en su sección había 24.000 hombres" (Divrei Haiamim/1 Cronicas 27:12). 

Es uno de los meses más lluviosos del año en la Tierra de Israel: "Todos los hombres de Yehudá y de Binyamim se reunieron, pues, en Jerusalem en el plazo de tres días: era el día veinte del mes noveno; todo el pueblo se situó en la plaza de la Casa de Dios, temblando, debido al caso, y también porque llovía a cántaros" (Ezra 10:9). Precisamente, la ausencia de lluvias durante Kislev era y sigue siendo motivo de preocupación: "Llegó el principio del mes de Kislev y no habiendo lluvias, los jueces decretan tres días de ayuno para el pueblo" (Ta'anit 1:5).

Kislev cuenta a veces con 29 días y a veces con 30, según las diversas necesidades astronómicas y eclesiásticas del calendario hebreo. Es el último mes del otoño (boreal), y es paralelo a los meses gregorianos de noviembre y diciembre, según el año. Su signo del Zodiaco es Sagitario: el arquero y su arco, son la alegoría del arco iris, asiduo visitante en este mes lluvioso.

La letra del mes de Kislev es la Samej, la raíz samaj significa “sostener” o “apoyar”. La experiencia de sentirse apoyado corresponde a la fe y la confianza en la providencia Divina. Así lo encontramos expresado en los Salmos: “HaShem sostiene (somej) a todos los caídos y endereza a todos los encorvados” (Salmos/Tehilim 145); “Aún cuando caiga no se lo dejará caer hasta el suelo, porque Di-s lo sostiene (ismaj) en sus manos”.


La forma de la letra samej es un círculo que representa la omnipresencia de HaShem y Su providencia que abarca o rodea . De acuerdo con la Kabbalah “gran círculo” de la luz Infinita de HaShem refleja Su “brazo derecho” que abraza (y soporta, desde abajo) la realidad toda con enorme e infinito amor, como está dicho: “Y desde abajo, los brazos del universo”.