16 de julio de 2026

¿Es el Baal HaSulam un autor no-kosher?

Durante las últimas décadas se ha difundido la idea de que las enseñanzas de Rabí Yehudá Leib HaLeví Ashlag (Baal HaSulam) serían "no kosher" o incompatibles con la tradición ortodoxa. Sin embargo, un examen histórico de las fuentes revela una realidad mucho más matizada.

Baal HaSulam no fue un autodidacta ni un místico marginal ajeno al mundo rabínico. Recibió una formación rabínica clásica, fue ordenado como rabino y ejerció como dayán en Varsovia antes de emigrar a la Tierra de Israel. En Jerusalén fue reconocido como un talmid jajam de extraordinaria erudición, profundamente versado tanto en el Talmud como en los escritos del Arizal. Su monumental comentario al Zóhar, HaSulam, y su sistematización de la Kabalá luriana en el Talmud Eser Sefirot constituyen obras de una magnitud intelectual difícilmente discutible, incluso por quienes discrepan de algunos aspectos de su método.

Es cierto que Baal HaSulam sostuvo posiciones innovadoras. Consideraba que la humanidad había entrado en una etapa histórica en la que la sabiduría de la Kabalá podía enseñarse con mayor amplitud que en generaciones anteriores. Esa postura despertó reservas entre algunos sectores del mundo ortodoxo, acostumbrados a criterios mucho más restrictivos respecto del estudio de la mística. Sin embargo, discrepar de una metodología no equivale a declarar heréticas las enseñanzas de quien la propone.

Gran parte de la confusión surgió después de su fallecimiento. Diversos movimientos contemporáneos dedicados a popularizar la Kabalá, especialmente entre personas sin formación judía, recurrieron a su nombre y a algunos conceptos de su obra. En muchos casos, esas ideas fueron simplificadas, descontextualizadas o reinterpretadas al margen de la Halajá y de la tradición rabínica. Como consecuencia, no pocas personas terminaron identificando a Baal HaSulam con movimientos que él nunca conoció y cuyas prácticas no pueden atribuirse directamente a sus escritos.

Esta confusión ha generado un fenómeno injusto: juzgar al autor por las interpretaciones posteriores de algunos de sus seguidores. Sería tan improcedente como responsabilizar al Rambam de todas las interpretaciones modernas de la filosofía aristotélica o al Arizal de todas las corrientes esotéricas que invocan su nombre.

Tampoco debe olvidarse que Baal HaSulam nunca propuso sustituir la Halajá por la experiencia mística. Por el contrario, entendía la Cabalá como la dimensión interior de la Torá y consideraba inseparables el cumplimiento de las mitzvot, el estudio de la Torá y el desarrollo espiritual. Su objetivo no era crear una nueva religión ni una espiritualidad desvinculada del judaísmo, sino ofrecer una exposición sistemática de las enseñanzas del Arizal para las generaciones modernas.

Incluso quienes no adoptaron su método reconocieron su inmensa talla intelectual. Las reservas expresadas por algunos rabinos se dirigieron principalmente a la oportunidad de difundir la Kabalá de manera más amplia o a determinadas formulaciones de su pensamiento social, pero no constituyen una condena unánime de su obra como "no kosher". De hecho, sus escritos continúan siendo estudiados en diversos círculos ortodoxos, especialmente por quienes se dedican al estudio de la Kabalá luriana.

Por ello, afirmar que Baal HaSulam era un autor "no kosher" constituye una simplificación histórica que no resiste un análisis serio de las fuentes. Su figura sigue siendo objeto de debate, como ocurre con otros grandes pensadores del judaísmo. Sin embargo, una valoración equilibrada exige distinguir entre el pensamiento del propio Baal HaSulam, las críticas legítimas que recibió en vida y las reinterpretaciones posteriores realizadas por movimientos que utilizaron su nombre para difundir ideas que, en muchos casos, él jamás habría reconocido como propias.


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