23 de julio de 2026

El descubrimiento del joven zapatero yemení que se convirtió en uno de los más grandes kabbalistas de Jerusalén

Birshui Morai VeRabotai 

Se han atribuido numerosos títulos al Rashash -el rabino Shalom Mizrahi Didia Sharabi-, considerado uno de los más grandes cabalistas de la historia, y son muchas las leyendas que circulan sobre su figura. Sin embargo, ninguna resulta tan conmovedora como el relato de sus orígenes y su llegada a Jerusalén.

Existen diversas versiones de esta historia, de las cuales se destaca la siguiente:

El Rashash nació en Yemen, en el seno de una familia humilde, siendo hijo de un vendedor ambulante. Siguiendo los pasos de su padre, recorría los pueblos ofreciendo mercancías, mientras aprovechaba cada momento libre para estudiar la Torá y profundizar en la sabiduría de la Cábala. Debido a su notable apostura, el joven enfrentó duras pruebas. Se cuenta que, en una ocasión, mientras caminaba por la calle, una mujer rica lo invitó a entrar a su casa con el pretexto de ver sus productos. Una vez dentro, intentó seducirlo; sin embargo, emulando al bíblico José, el Rashash logró escapar de la tentación saltando por la ventana de un tercer piso. Tras este episodio, huyó de la ciudad y emprendió un largo viaje que lo condujo finalmente a Jerusalén.

En aquella época, ya funcionaba en la ciudad la prestigiosa yeshivá cabalística "Beit El", fundada por el rabino Gedaliah Hayon. Aunque el joven no intentó ingresar formalmente como estudiante, su anhelo inquebrantable de escuchar las enseñanzas de los sabios lo llevó a insistir hasta que el director de la institución accedió a contratarlo como asistente. De este modo, se ganaba el sustento sirviendo café a los eruditos de la yeshivá cada día.

Poco después, un fenómeno prodigioso comenzó a desconcertar a la comunidad: cada vez que los cabalistas tropezaban con un pasaje complejo o una contradicción en sus estudios, aparecía misteriosamente una nota durante la noche con la solución exacta a sus interrogantes. El director de la yeshivá interrogó a los estudiantes para dar con el autor de las notas, pero todos negaron tener conocimiento al respecto. ¿Se trataba acaso de una revelación del profeta Elías?.

Hubo, sin embargo, alguien que decidió desentrañar el misterio: Hannah, la hija del director de la yeshivá. Una noche, se ocultó dentro del Beit Midrash y presenció con sus propios ojos cómo el joven asistente depositaba la nota en el lugar correspondiente.

Al descubrirse la verdad, el rabino Hayon tomó medidas inmediatas: relevó al Rashash de sus labores de servicio y lo integró de inmediato como alumno destacado de la yeshivá. Poco tiempo después, el Rashash contrajo matrimonio con Hannah Hayon y, tras el fallecimiento del rabino Gedaliah Hayon, lo sucedió en el cargo de director de la institución.

El 10 de Shevat de 1777 (hace 239 años), el Rashash partió de este mundo y fue sepultado en el Monte de los Olivos. Desde entonces, cada año en el aniversario de su fallecimiento, se congregan fieles en el lugar para honrar la memoria de este sabio justo.

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